En la Argentina es costumbre hacer vacunar a todos los niños en el curso de los dos primeros dos años de vida contra tuberculosis, tétano, difteria, poliomielitis, sarampión, paperas y tos con vulsa o coqueluche, y antes de la pubertad también contra rubéola. Por otra parte, a nivel mundial existen planes para exterminar el sarampión, tal como se ha logrado con la viruela (objetivo de la Organización Mundial de la Salud). En otoño de 1984, a este respecto un diario alemán publicó lo siguiente: "Debemos hacer que los padres abandonen la idea errónea de que las enfermedades infantiles existen para ser padecidas." Nosotros albergamos la esperanza de que las explicaciones que exponemos a continuación de las llamadas enfermedades infantiles y la problemática de decisión respecto a las vacunas, contribuyen a formar un juicio crítico con referencia a la sugestiva publicidad en contra de la superación de las enfermedades infantiles. Porque son precisamente las afecciones febriles en la infancia, y en primer lugar las llamadas enfermedades infantiles, las que constituyen una oportunidad de desarrollo para el organismo infantil. En la confrontación con estas infecciones no sólo se produce un fortalecimiento del organismo infantil y una superación de influencias heredadas, que no concuerdan con al personalidad del niño (ver el capítulo "El sentido de las enfemerdades infantiles", pág. 135), sino que también se estimula la formación de una buena situación de defensa, vale decir de un sistema inmunológico funcional.
No está demostrado que por ejemplo el sarampión hoy en día sea más peligroso que antes. Aparte de los hábitos sociales y alimentarios, una razón por la cual en muchos países actualmente en verdad es más peligroso el tratamiento con medicamentos antifebriles en los primeros días de la enfermedad. Porque la fiebre constituye el único arma de que dispone el organismo para la confrontación con los virus (gérmenes patógenos). Pewro esto no lo explica la publicidad a favor de las vacunas. Es nuestro propósito describir para los padres el desarrollo de las enfermedades infantiles, tal como transcurre cuando no es perturbado por medidas antifebriles o tratamientos antibióticos, sin conducir a complicaciones graves. Pero también se pone en evidencia que se requiere un cuidado experimentado (mantener reposo absoluto, ambiente grato en el cuarto del paciente, ocupación suficiente y razonable del niño, tener en consideración cierto período de convalescencia a continuación de la enfermedad), como sustento de un transcurso positivo. También es nuestro prtopósito representar el sentido de cada una de las enfermedades infantiles, tal como surge de una observación espiritualizada del hombre.
Sin embargo, por el tipo de nuestra explicación dada y la minuciosidad con que tratamos la problemática de las vacunas, el lector no será perturbado en su libertad de decisión. Antes bien es nuestro deseo darle elementos de juicio para que pueda decidir en bien del niño, una vez evaluados todos los factores.
Extraído de las pág. 121 y 122 de Pediatría para la familia, Wolfgang Goebel y Michaela Glöcker, Ed. EPIDAURO
Otra reseña que encontré en Holística de este libro que adoro en casi toda su totalidad (no apoya el colecho ni la lactancia materna prolongada... por lo demás, una biblia!)
Pediatría para la familia
Salud, Familia y Entorno. Alternativas para el cuidado integral de los hijos
Autor: Glöcker Michaela, Goebel Wolfgang
Este libro pretende ante todo ayudar a los jóvenes padres para que adquieran seguridad en el trato con su hijo sano y enfermo. Además, está dirigido a educadoras y educadores, a las personas que trabajan en el cuidado de enfermos, así como a terapeutas y médicos que desean tratar los temas médicos y pedagógicos en conjunto.
La salud de un niño depende de la interrelación entre curar y educar. El cuidado de su cuerpo y alimentación es tan importante como el entorno cotidiano y la organicación del día a día. Para que un niño crezca saludable, no sólo es importante saber reaccionar ante un síntoma, sino también ser capaces de transmitirle valores fundamentales.
Esta guía médico-pedagógica propone, como complemento a la medicina convencional, remedios naturales para el cuidado de las enfermedades infantiles más comunes y aborda temas como los problemas escolares, los juegos y juguetes, los medios de comunicación e internet o la protección del medioambiente. Wolfgang Goebel y Michaela Glöckler, con una amplia experiencia en la práctica de la medicina convencional y antroposófica, ofrecen soluciones pedagógicas para superar las situaciones de conflicto con los hijos y apoyarles en su desarrollo.
Pediatría para la familia es un libro de referencia para padres, pediatras y educadores en Alemania, Suiza y Austria, y está traducido a varios idiomas.
En esta guía encontrará todos los recursos necesarios para el desarrollo integral de sus hijos.
Indice:
Las enfermedades infantiles y su sintomatología
Dolores
*de cabeza
*de dentición
*de oídos
*de ojos
*de garganta
*de pecho
*de vientre
*al moverse
fimosis, hidrocele, posición alta de los testículos
en torno a los primeros auxilios y la prevención de accidentes
La fiebre y su tratamiento
Problemas respiratorios
Vómitos diarrea y estreñimiento
Las manifestaciones cutáneas y las enfermedades de la piel
Predisposición a la reacción alérgica como reto médico pedagógico
Las enfermedades infecciosas conocidas
Las llamadas enfermedades infantiles y otras enfermedades contagiosas importantes
Sobre el sentido de la enfermedad
Problemas de enfermedad específicos
Prevenir las enfermedades y fomentar la salud. Tareas de la medicina preventiva
las vacunas preventivas
prevención de la caries dental
CONDICIONES FUNDAMENTALES PARA UN DESARROLLO SANO
Los primeros meses de vida
Del lactante al niño pequeño
La alimentación en la lactancia y en la infancia
El desarrollo del niño y el entorno social
Construir una familia
LA SALUD POR MEDIO DE LA EDUCACIÓN
La salud por medio de la educación
La educación como medicina preventiva
Trastornos del sueño y otras preocupaciones
Mostrando las entradas con la etiqueta Educación a conciencia y en libertad. Mostrar todas las entradas
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lunes, 10 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
Escuela para nuestros niñ@s
Pedagogía Waldorf: el UNICO ENCUADRE PEDAGÓGICO que integra salud y educación como pilares en el desarrollo de los niñ@s.
Jardín de Infantes: una oportunidad para el juego creativo y el sano desarrollo de la fantasía.
Escuela Primaria: una oportunidad de que pensamiento, sentimiento y voluntad se desarrollen de manera armónica
Para más información, ingrese a:
ESCUELA SEMILLA DORADA.
Pedagogía Waldorf en el Oeste del Gran Buenos Aires
Olascoaga esquina Quequén, Hurlingham
Buenos Aires, Argentina
011 4665 2551 ♦ 15 3434 3407
secretaria@semilladorada.com.ar
Jardín de Infantes: una oportunidad para el juego creativo y el sano desarrollo de la fantasía.
Escuela Primaria: una oportunidad de que pensamiento, sentimiento y voluntad se desarrollen de manera armónica
Para más información, ingrese a:
ESCUELA SEMILLA DORADA.
Pedagogía Waldorf en el Oeste del Gran Buenos Aires
Olascoaga esquina Quequén, Hurlingham
Buenos Aires, Argentina
011 4665 2551 ♦ 15 3434 3407
secretaria@semilladorada.com.ar
lunes, 1 de noviembre de 2010
LA EDUCACIÓN DEL CUERPO (DE LA VOLUNTAD)
El presente artículo es un fragmento de EDUCACION HOY: ¿LIBERTAD, O COLOCACION DE LIMITES?
De la Dra. MICHAELA GLOECKLER
“Erziehung Heute: Freiheit oder Grenzen setzen aus Medizinisch-Paedagogische Konferenz Heft 25 Mai 2003
Traducción: Ana Maria Rauh
LA EDUCACIÓN DEL CUERPO (DE LA VOLUNTAD)
El hecho de que el hombre necesita educación, no es meramente la experiencia que el hombre posee falencias que pueden ser mejoradas, sino que se trata también de un autentico problema constitucional del hombre. Yo soy medica y sé, que la mayor parte del dinero que obtienen mis colegas, lo obtienen a causa de la incapacidad de las personas, de vivir con dignidad humana, las necesidades más naturales, dadas por la naturaleza misma. Puesto, que los hombres no logran realizar aquello, que le es innato a todo animal. Aquello, que los animales viven dentro de una perfecta belleza, de modo tal que cada buey, que cada ciervo, cada pájaro, cada hormiga se comporta con gracia y con perfección dentro de su especie, de modo tal que podemos decir realmente, “nadie podría lograrlo de mejor manera”, una hormiga no podría ser mas hormiga- es perfecta en su especie, por naturaleza, eso, el hombre no lo logra por naturaleza. Y es por esa razón, que mis colegas y la industria farmacéutica obtienen ganancias por el hecho, que el hombre no puede dormir correctamente por naturaleza, que no puede comer correctamente, que no puede procrearse decentemente. Obtienen una suma increíble de dinero. Es simplemente desconcertante, por naturaleza no somos capaces de poder lograr estas cosas, sin educación. Es por eso, que también decimos, que el hombre nace como ser natural, pero, mediante la educación se conforma en un ser cultural, no-solo en un ser cultural-creativo, sino también, y en todo sentido, ¡en un ser que goza de la cultura!.
Y con este hecho esta relacionado precisamente, que la libertad sin limites, es directamente lo opuesto a la naturaleza humana. Dado, que los pequeños, por supuesto y con mayor razón aun, no logran realizar lo que el adulto no puede. De hecho, en lo posible ya en la infancia, tienen que aprender el ritmo del dormir, el ritmo nutricional, el no-exceso, el no de menos. Y esto es posible únicamente mediante reglas bien definidas, las así llamadas, buenas costumbres. ¿Y que es el otro lado de esas claras, esas buenas costumbres? La maravillosa sensación de poder hacer alguna vez, una excepción al dejar de lado las reglas. ¡Que deleite! Quien jamas ha conocido las reglas, no conoce los máximos deleites, del contravenir las reglas, de manera tal que no cause daño, pero, que justamente confirme a la regla. Y por el otro lado, este desarrollar de buenas costumbres según las buenas reglas, cultivar determinados ritmos, es la base para la salud de años posteriores, dado que sabemos muy bien, que no solamente los animales conservan su salud por observar rigurosos ritmos biológicos con una exacta adaptación biológica, sino que también nosotros llevamos un reloj biológico en nuestro interior, un ritmo circadiano, un ritmo semanal, un ritmo mensual, un ritmo de los siete años. Existen asimismo ritmos de los 12, 6, 3, 2 años y hasta el ritmo de los 30 años, que pueden ser observados también fisiológicamente. Estamos compenetrados totalmente por los ritmos y cuando con menor flexibilidad esos ritmos se encuentran sincronizados, y cuando con mayor firmeza se encuentren afirmados, en tanta mayor medida el hombre tendrá tolerancia con respecto al stress, tendrá capacidad de adaptación y dispondrá de salud. Para mí, mi vida es una experiencia fascinante: ¿Por qué soporto esa vida exenta de ritmo, ese constante encontrarme de viaje, ese tener que adaptarme al cumplimiento de términos? De hecho, se trata de la situación de vida de muchas personas en la actualidad. En realidad he encontrado una sola respuesta: Porque en mi hogar paterno, con pocas excepciones, teníamos una vida ordenada. Además, fui a la escuela Waldorf en una época, en la cual el horario aun no estaba sobrecargado como en la actualidad y tal vez tenia un ritmo mayor. Sé, como se esta luchando en todos lados al respecto, pero ya por el hecho de la semana de los 5 días (tema al cual aquí no profundizo) es inevitable un programa de stress y compresión en el horario y el ritmo de los 7 días tiene que ser brindado por los padres de manera compensatoria, por el hacho de que la escuela ya no lo puede ofrecer a modo de principio terapéutico. Yo he tenido la fortuna de recibir la impresión del ritmo de los 7 días para todo mi cuerpo durante toda la etapa de mi crecimiento. Si esto se lo recibe a través de la educación y luego se lo continua a través de la auto educación, se tendrá la posibilidad de seguir desarrollando, de seguir formando su sistema de salud, vale decir, su sistema rítmico-elástico, aquello que nos mantiene en equilibrio. En la auto-educación, realizamos cosas desde nuestro interior. Podemos por ejemplo, pensar tres veces al día, un determinado pensamiento, a modo de un pequeño medicamento espiritual. Podemos proponernos: En el próximo medio año quiero meditar acerca de bondad, dulzura, mansedumbre; si fuese un iracundo, estas palabras son un lenguaje desconocido. Puedo proponerme este termino tres veces por día, meditar acerca del mismo y conectarme con él y hasta enamorarme del mismo y luego, paulatinamente, hacer entrar esa cualidad a mi interior, esta, o cualquier otra, cada cual posee libertad al respecto. Mediante un pequeño ejercicio de esta naturaleza, podemos otorgar un nuevo impulso al ritmo diario. También a través de una oración, por la mañana, al mediodía, por la noche – y yo mismo determino, cuando es la mañana, el mediodía, la noche. Ese es el día que mi Yo abarca hoy, y estos ritmos luego conforman un sistema elástico, edificado desde el interior, dado, que el organismo reacciona con increíble sensibilidad a tales momentos de la calma y reflexión. Y si se tiene la posibilidad de tomar una posición plana, horizontal, durante esos 5 minutos, esto conformara un verdadero reposo. La sangre desde la cabeza y desde las piernas ha fluido nuevamente al corazón, los órganos se han reanimado y nos asombramos del porque la segunda parte del día transcurre de una manera tan diferente. Luego podemos practicar el ritmo semanal, podemos preguntarnos, ¿qué cualidad posee el lunes, el martes, etc. y los respectivos planetas? De Rudolf Steiner existen bellísimos ejercicios para cada día de la semana. El martes, por ejemplo, tenemos el ejercicio que posee autentica cualidad marciana. Ojala que hoy ya no se luche con armas exteriores y en cambio se integre ese potencial de guerra al alma propia, para combatir allí, las cualidades negativas, que quisiéramos vencer. Entonces, en ese “día de lucha” podemos practicar: “Que tus actos sean lo menos molesto posible para tus prójimos”. ¡Ese es un motivo muy bueno! Durante toda la semana podeos hacer lo que queramos, el martes empero, tenemos que esforzarnos debidamente y tenemos que estar mirando: ¿Qué efecto tienen mis actos sobre las demás personas que diariamente tienen que soportarme? En realidad a diario deberíamos de dar las gracias a todos los que tienen que ver con nosotros, las gracias, por soportarnos. De hecho, solo puede insinuarlo. Podemos cultivar el ritmo semanal, podemos cultivar el ritmo mensual. Existen las así llamadas virtudes mensuales. Ahora, en noviembre por ejemplo, toca: “La paciencia se convierte en comprensión, conocimiento, entendimiento, razón”. Durante todo un mes se podrá examinar si es cierto que, si somos pacientes, adquirimos las mencionadas cualidades. Este ejercicio no solo posee un carácter incentivador de la conciencia y formativo, sino que siempre posee un efecto colateral salutífero, dado, que todo fortalecimiento de nuestro sistema rítmico nos fortalecerá y nos facultara a soportar un mayor esfuerzo. Otro efecto colateral deseable es, que nos sentimos mas seguros en la vida. Nada brinda mas seguridad a los niños pequeños y a los adultos, pero sobre todo a los niños, que el saber, el conocimiento de aquello que sucederá a continuación. Eso proporciona el sentimiento de seguridad, sobre todo en aquellos años en los que la memoria aun no esta muy desarrollada. Cuanto menores son los niños, tanto mas es el caso, dado que la repetición conforma un re-memorizar y cada re-encuentro y cada repetición, simplemente crea amigos, vigoriza la auto experiencia y, en definitiva, la autoconciencia. Los buenos hábitos, las buenas costumbres nos brindan seguridad y la sensación de satisfacción. Como adulto, es menester tan solo, acompañar al niño durante el tiempo necesario hasta que domine esos hábitos y, acompañar al niño de manera tal, que realmente pueda practicarlos. Por lo tanto, la educación es un trabajo cultural, que comienza muy abajo, en los ritmos de dormir y estar despierto, en la alimentación, en los ritmos de los días, las semanas y los meses, el ritmo del curso anual. Maravilloso se torna, cuando a ello se agregan las festividades anuales, cultivando el ritmo anual, brindando a los niños año tras año esa impresión.
La nota completa, con otros temas sumamente interesantes e imprescindibles también, se encuentran aquí.
De la Dra. MICHAELA GLOECKLER
“Erziehung Heute: Freiheit oder Grenzen setzen aus Medizinisch-Paedagogische Konferenz Heft 25 Mai 2003
Traducción: Ana Maria Rauh
LA EDUCACIÓN DEL CUERPO (DE LA VOLUNTAD)
El hecho de que el hombre necesita educación, no es meramente la experiencia que el hombre posee falencias que pueden ser mejoradas, sino que se trata también de un autentico problema constitucional del hombre. Yo soy medica y sé, que la mayor parte del dinero que obtienen mis colegas, lo obtienen a causa de la incapacidad de las personas, de vivir con dignidad humana, las necesidades más naturales, dadas por la naturaleza misma. Puesto, que los hombres no logran realizar aquello, que le es innato a todo animal. Aquello, que los animales viven dentro de una perfecta belleza, de modo tal que cada buey, que cada ciervo, cada pájaro, cada hormiga se comporta con gracia y con perfección dentro de su especie, de modo tal que podemos decir realmente, “nadie podría lograrlo de mejor manera”, una hormiga no podría ser mas hormiga- es perfecta en su especie, por naturaleza, eso, el hombre no lo logra por naturaleza. Y es por esa razón, que mis colegas y la industria farmacéutica obtienen ganancias por el hecho, que el hombre no puede dormir correctamente por naturaleza, que no puede comer correctamente, que no puede procrearse decentemente. Obtienen una suma increíble de dinero. Es simplemente desconcertante, por naturaleza no somos capaces de poder lograr estas cosas, sin educación. Es por eso, que también decimos, que el hombre nace como ser natural, pero, mediante la educación se conforma en un ser cultural, no-solo en un ser cultural-creativo, sino también, y en todo sentido, ¡en un ser que goza de la cultura!.
Y con este hecho esta relacionado precisamente, que la libertad sin limites, es directamente lo opuesto a la naturaleza humana. Dado, que los pequeños, por supuesto y con mayor razón aun, no logran realizar lo que el adulto no puede. De hecho, en lo posible ya en la infancia, tienen que aprender el ritmo del dormir, el ritmo nutricional, el no-exceso, el no de menos. Y esto es posible únicamente mediante reglas bien definidas, las así llamadas, buenas costumbres. ¿Y que es el otro lado de esas claras, esas buenas costumbres? La maravillosa sensación de poder hacer alguna vez, una excepción al dejar de lado las reglas. ¡Que deleite! Quien jamas ha conocido las reglas, no conoce los máximos deleites, del contravenir las reglas, de manera tal que no cause daño, pero, que justamente confirme a la regla. Y por el otro lado, este desarrollar de buenas costumbres según las buenas reglas, cultivar determinados ritmos, es la base para la salud de años posteriores, dado que sabemos muy bien, que no solamente los animales conservan su salud por observar rigurosos ritmos biológicos con una exacta adaptación biológica, sino que también nosotros llevamos un reloj biológico en nuestro interior, un ritmo circadiano, un ritmo semanal, un ritmo mensual, un ritmo de los siete años. Existen asimismo ritmos de los 12, 6, 3, 2 años y hasta el ritmo de los 30 años, que pueden ser observados también fisiológicamente. Estamos compenetrados totalmente por los ritmos y cuando con menor flexibilidad esos ritmos se encuentran sincronizados, y cuando con mayor firmeza se encuentren afirmados, en tanta mayor medida el hombre tendrá tolerancia con respecto al stress, tendrá capacidad de adaptación y dispondrá de salud. Para mí, mi vida es una experiencia fascinante: ¿Por qué soporto esa vida exenta de ritmo, ese constante encontrarme de viaje, ese tener que adaptarme al cumplimiento de términos? De hecho, se trata de la situación de vida de muchas personas en la actualidad. En realidad he encontrado una sola respuesta: Porque en mi hogar paterno, con pocas excepciones, teníamos una vida ordenada. Además, fui a la escuela Waldorf en una época, en la cual el horario aun no estaba sobrecargado como en la actualidad y tal vez tenia un ritmo mayor. Sé, como se esta luchando en todos lados al respecto, pero ya por el hecho de la semana de los 5 días (tema al cual aquí no profundizo) es inevitable un programa de stress y compresión en el horario y el ritmo de los 7 días tiene que ser brindado por los padres de manera compensatoria, por el hacho de que la escuela ya no lo puede ofrecer a modo de principio terapéutico. Yo he tenido la fortuna de recibir la impresión del ritmo de los 7 días para todo mi cuerpo durante toda la etapa de mi crecimiento. Si esto se lo recibe a través de la educación y luego se lo continua a través de la auto educación, se tendrá la posibilidad de seguir desarrollando, de seguir formando su sistema de salud, vale decir, su sistema rítmico-elástico, aquello que nos mantiene en equilibrio. En la auto-educación, realizamos cosas desde nuestro interior. Podemos por ejemplo, pensar tres veces al día, un determinado pensamiento, a modo de un pequeño medicamento espiritual. Podemos proponernos: En el próximo medio año quiero meditar acerca de bondad, dulzura, mansedumbre; si fuese un iracundo, estas palabras son un lenguaje desconocido. Puedo proponerme este termino tres veces por día, meditar acerca del mismo y conectarme con él y hasta enamorarme del mismo y luego, paulatinamente, hacer entrar esa cualidad a mi interior, esta, o cualquier otra, cada cual posee libertad al respecto. Mediante un pequeño ejercicio de esta naturaleza, podemos otorgar un nuevo impulso al ritmo diario. También a través de una oración, por la mañana, al mediodía, por la noche – y yo mismo determino, cuando es la mañana, el mediodía, la noche. Ese es el día que mi Yo abarca hoy, y estos ritmos luego conforman un sistema elástico, edificado desde el interior, dado, que el organismo reacciona con increíble sensibilidad a tales momentos de la calma y reflexión. Y si se tiene la posibilidad de tomar una posición plana, horizontal, durante esos 5 minutos, esto conformara un verdadero reposo. La sangre desde la cabeza y desde las piernas ha fluido nuevamente al corazón, los órganos se han reanimado y nos asombramos del porque la segunda parte del día transcurre de una manera tan diferente. Luego podemos practicar el ritmo semanal, podemos preguntarnos, ¿qué cualidad posee el lunes, el martes, etc. y los respectivos planetas? De Rudolf Steiner existen bellísimos ejercicios para cada día de la semana. El martes, por ejemplo, tenemos el ejercicio que posee autentica cualidad marciana. Ojala que hoy ya no se luche con armas exteriores y en cambio se integre ese potencial de guerra al alma propia, para combatir allí, las cualidades negativas, que quisiéramos vencer. Entonces, en ese “día de lucha” podemos practicar: “Que tus actos sean lo menos molesto posible para tus prójimos”. ¡Ese es un motivo muy bueno! Durante toda la semana podeos hacer lo que queramos, el martes empero, tenemos que esforzarnos debidamente y tenemos que estar mirando: ¿Qué efecto tienen mis actos sobre las demás personas que diariamente tienen que soportarme? En realidad a diario deberíamos de dar las gracias a todos los que tienen que ver con nosotros, las gracias, por soportarnos. De hecho, solo puede insinuarlo. Podemos cultivar el ritmo semanal, podemos cultivar el ritmo mensual. Existen las así llamadas virtudes mensuales. Ahora, en noviembre por ejemplo, toca: “La paciencia se convierte en comprensión, conocimiento, entendimiento, razón”. Durante todo un mes se podrá examinar si es cierto que, si somos pacientes, adquirimos las mencionadas cualidades. Este ejercicio no solo posee un carácter incentivador de la conciencia y formativo, sino que siempre posee un efecto colateral salutífero, dado, que todo fortalecimiento de nuestro sistema rítmico nos fortalecerá y nos facultara a soportar un mayor esfuerzo. Otro efecto colateral deseable es, que nos sentimos mas seguros en la vida. Nada brinda mas seguridad a los niños pequeños y a los adultos, pero sobre todo a los niños, que el saber, el conocimiento de aquello que sucederá a continuación. Eso proporciona el sentimiento de seguridad, sobre todo en aquellos años en los que la memoria aun no esta muy desarrollada. Cuanto menores son los niños, tanto mas es el caso, dado que la repetición conforma un re-memorizar y cada re-encuentro y cada repetición, simplemente crea amigos, vigoriza la auto experiencia y, en definitiva, la autoconciencia. Los buenos hábitos, las buenas costumbres nos brindan seguridad y la sensación de satisfacción. Como adulto, es menester tan solo, acompañar al niño durante el tiempo necesario hasta que domine esos hábitos y, acompañar al niño de manera tal, que realmente pueda practicarlos. Por lo tanto, la educación es un trabajo cultural, que comienza muy abajo, en los ritmos de dormir y estar despierto, en la alimentación, en los ritmos de los días, las semanas y los meses, el ritmo del curso anual. Maravilloso se torna, cuando a ello se agregan las festividades anuales, cultivando el ritmo anual, brindando a los niños año tras año esa impresión.
La nota completa, con otros temas sumamente interesantes e imprescindibles también, se encuentran aquí.
jueves, 7 de octubre de 2010
Construcción Natural
Extraído del Boletín de Septiembre de Yamay, Turismo Social y Ambientalmente Responsable.
En la localidad de Luis Beltrán en la provincia de Río Negro, el Consejo Deliberante sancionó una ordenanza municipal por la que se habilitó la metodología de construcción edilicia en tierra cruda (barro) en el ejido local.
Este trabajo legislativo inédito que llevó más de dos años de trabajo y participación comunitaria, capacitación, asistencia técnica y debate técnico, contó con el incansable trabajo de Jorge Belanko y el grupo de seguidores que van quedando en cada lugar donde se hacen talleres.
Pueden ver la nota completa en el sitio de la agencia de noticias de Bariloche y en el diario "El Ciudadano" de la misma localidad.
Aquí van los enlaces y a prepararse, que este y otros ejemplos en Córdoba y en Buenos Aires, son los primeros indicios de un cambio más profundo y amplio.
Novedosa ley permite construcción con tierra cruda
Provinciales: Aprueban la primera ley local para construir viviendas con tierra cruda
Dice la gente de Yamay:
¡A festejar y luego a construir!
En la localidad de Luis Beltrán en la provincia de Río Negro, el Consejo Deliberante sancionó una ordenanza municipal por la que se habilitó la metodología de construcción edilicia en tierra cruda (barro) en el ejido local.
Este trabajo legislativo inédito que llevó más de dos años de trabajo y participación comunitaria, capacitación, asistencia técnica y debate técnico, contó con el incansable trabajo de Jorge Belanko y el grupo de seguidores que van quedando en cada lugar donde se hacen talleres.
Pueden ver la nota completa en el sitio de la agencia de noticias de Bariloche y en el diario "El Ciudadano" de la misma localidad.
Aquí van los enlaces y a prepararse, que este y otros ejemplos en Córdoba y en Buenos Aires, son los primeros indicios de un cambio más profundo y amplio.
Novedosa ley permite construcción con tierra cruda
Provinciales: Aprueban la primera ley local para construir viviendas con tierra cruda
Dice la gente de Yamay:
¡A festejar y luego a construir!
miércoles, 21 de abril de 2010
Escuela Waldorf Semilla Dorada
La Escuela Waldorf Semilla Dorada de Hurlingham, inaugura casa propia.
Con profunda alegría, la comunidad semillera nos invita a compartir este evento en donde se hará presente gran parte de la comunidad antroposófica argentina.
Los esperamos!♥

Click en la imagen para ver de mayor tamaño.
Con profunda alegría, la comunidad semillera nos invita a compartir este evento en donde se hará presente gran parte de la comunidad antroposófica argentina.
Los esperamos!♥

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martes, 19 de enero de 2010
Semilla Dorada - Ayuda para techar
“…Con voz clara Jubal (descendiente de Caín) comenzó a brindar la canción consagratoria:
La casa está erigida sobre la TIERRA,
¡que el fuego no la destruya!
¡que el rayo no la toque!
¡que un buen espíritu la habite,
auyente todos los peligros que la amenazan,
la preserve de inundaciones!
¡paz a este lugar!
¡Bendición a esta casa,
y a todos los hombres
que en ella entren y salgan!

Mientras que cantaba Jubal, el humo del sacrificio se elevó derecho al Cielo. Cuando el fuego del sacrificio decrecía, y en el hoyo sólo se conservaba el calor del rescoldo, Jabal acarreó las cañas de junco con los ayudantes de la construcción y cubrió el techo. Pero nadie sabía a quien iba a pertenecer esta casa. Cuando estuvo terminada, Jabal exclamó con voz sonora: “La primera casa sobre la tierra debe ser consagrada a Dios”. Así pues se la obsequió a su sacerdote: Set. Desde entonces vivió Set en esta casa y veló sobre la santidad del lugar. Toda la gente la llamaba: la casa de Dios. En poco tiempo Jabal con sus asistentes construyó casas en todas partes; pero ninguna fué techada sin antes ser consagrada con un sacrificio en el hoyo que servía para el fuego…”
JACOB STREIT “…Y HUBO LUZ”
Cursando el fin de su primer septenio, Semilla Dorada, recibió un terreno de 5000 m2 a la vera del Camino del Buen Ayre.
Luego de una demora inicial, pudo finalmente comenzar los trabajos de alambrado, agrimensura, medicíón de suelos, relleno con tosca….
Con gran esfuerzo de maestros y familias (que juntaron $ 130.000 y horas de trabajo físico en condiciones climáticas muchas veces hostiles) así como donaciones en efectivo de entidades solidarias (como el grupo Dinero Social), y empresas que nos ayudaron con ladrillos y otros materiales, la obra pudo iniciarse.
El estudio de suelos nos obligó a cuadruplicar la inversión en cimientos. Lejos de doblegarnos, emprendimos la construcción de una platea, con una solidez que hoy nos permite decir: ” construímos sobre roca”.
Una vez en “tierra firme”, comenzamos a crecer hacia el cielo….
Con la certeza de que en Marzo nuestros niños entrarán felices a este “Cuerpo Físico”, y la confianza de que el Mundo Espiritual nos sigue acompañando, nos encontramos hoy con la siguiente situación que el destino nos muestra:
Necesitamos con urgencia alrededor de $40.000. Es la parte correspondiente al techo!
Inspirados en el relato de “la primer construcción”, tal como lo reciben de su maestra los niños de 3° grado en las Escuelas Waldorf, compartimos con la Comunidad Antroposófica de Argentina esta situación, para que, tal como Jubal, nos acompañen en pensar y sentir a repetir esta oración antes de poner el techo.
Y a su vez, pedimos a aquellas instituciones o personas que puedan ayudarnos bajo forma de donación o eventualmente préstamo, a que se sumen de esa forma fraterna a esta Escuela Waldorf que este año albergará niños hasta 5° grado.
Quizás $ 5000 o $ 1000, o bien, si es posible, $10.000. Todo nos resultaría de ayuda.
Sólo faltan 45 dias, por lo que, este pedido es de caracter urgente.
Para concretarlo pueden comunicarse con Familia Zoccali al 5079 0579 o enviar por mail a asoc_semilladorada@yahoo.com.ar para realizar el depósito en la cuenta corriente de la Asociación Civil.
…Una vieja tradición local, sobre todo en las zonas humildes, nos enseña que al momento de poner el techo, vecinos, familiares y amigos, se reunen en general un día domingo y entre todos realizan el esfuerzo físico, que a la vez, es ritual espiritual, de colaborar, bajo el lema: “EL TECHO LO PONEMOS ENTRE TODOS”!
Hermosa imagen la de una comunidad toda uniéndose fraternalmente para plasmar la envoltura física de un nuevo hogar!
Sólo quienes transitamos el devenir de nuestras biografías acompañando a nuestros hijos y a otros niños con la posibilidad de crecer amparados y acompañados por la Pedgogía Waldorf, somos conscientes de lo trascendente que, especialmente en esta época, es construir y sostener una Escuela Waldorf.

Agradeciendo por anticipado, aprovechamos para saludarlos con cariño!
Jimena Naso y Camilo Libardi por Grupo Pedagógico
Santiago Zoccali y Sergio Grines por Asociación Civil Educadora “Semilla Dorada”
www.semilladorada.com.ar
La casa está erigida sobre la TIERRA,
¡que el fuego no la destruya!
¡que el rayo no la toque!
¡que un buen espíritu la habite,
auyente todos los peligros que la amenazan,
la preserve de inundaciones!
¡paz a este lugar!
¡Bendición a esta casa,
y a todos los hombres
que en ella entren y salgan!

Mientras que cantaba Jubal, el humo del sacrificio se elevó derecho al Cielo. Cuando el fuego del sacrificio decrecía, y en el hoyo sólo se conservaba el calor del rescoldo, Jabal acarreó las cañas de junco con los ayudantes de la construcción y cubrió el techo. Pero nadie sabía a quien iba a pertenecer esta casa. Cuando estuvo terminada, Jabal exclamó con voz sonora: “La primera casa sobre la tierra debe ser consagrada a Dios”. Así pues se la obsequió a su sacerdote: Set. Desde entonces vivió Set en esta casa y veló sobre la santidad del lugar. Toda la gente la llamaba: la casa de Dios. En poco tiempo Jabal con sus asistentes construyó casas en todas partes; pero ninguna fué techada sin antes ser consagrada con un sacrificio en el hoyo que servía para el fuego…”
JACOB STREIT “…Y HUBO LUZ”
Cursando el fin de su primer septenio, Semilla Dorada, recibió un terreno de 5000 m2 a la vera del Camino del Buen Ayre.
Luego de una demora inicial, pudo finalmente comenzar los trabajos de alambrado, agrimensura, medicíón de suelos, relleno con tosca….
Con gran esfuerzo de maestros y familias (que juntaron $ 130.000 y horas de trabajo físico en condiciones climáticas muchas veces hostiles) así como donaciones en efectivo de entidades solidarias (como el grupo Dinero Social), y empresas que nos ayudaron con ladrillos y otros materiales, la obra pudo iniciarse.
El estudio de suelos nos obligó a cuadruplicar la inversión en cimientos. Lejos de doblegarnos, emprendimos la construcción de una platea, con una solidez que hoy nos permite decir: ” construímos sobre roca”.
Una vez en “tierra firme”, comenzamos a crecer hacia el cielo….
Con la certeza de que en Marzo nuestros niños entrarán felices a este “Cuerpo Físico”, y la confianza de que el Mundo Espiritual nos sigue acompañando, nos encontramos hoy con la siguiente situación que el destino nos muestra:
Necesitamos con urgencia alrededor de $40.000. Es la parte correspondiente al techo!
Inspirados en el relato de “la primer construcción”, tal como lo reciben de su maestra los niños de 3° grado en las Escuelas Waldorf, compartimos con la Comunidad Antroposófica de Argentina esta situación, para que, tal como Jubal, nos acompañen en pensar y sentir a repetir esta oración antes de poner el techo.
Y a su vez, pedimos a aquellas instituciones o personas que puedan ayudarnos bajo forma de donación o eventualmente préstamo, a que se sumen de esa forma fraterna a esta Escuela Waldorf que este año albergará niños hasta 5° grado.
Quizás $ 5000 o $ 1000, o bien, si es posible, $10.000. Todo nos resultaría de ayuda.
Sólo faltan 45 dias, por lo que, este pedido es de caracter urgente.
Para concretarlo pueden comunicarse con Familia Zoccali al 5079 0579 o enviar por mail a asoc_semilladorada@yahoo.com.ar para realizar el depósito en la cuenta corriente de la Asociación Civil.
…Una vieja tradición local, sobre todo en las zonas humildes, nos enseña que al momento de poner el techo, vecinos, familiares y amigos, se reunen en general un día domingo y entre todos realizan el esfuerzo físico, que a la vez, es ritual espiritual, de colaborar, bajo el lema: “EL TECHO LO PONEMOS ENTRE TODOS”!
Hermosa imagen la de una comunidad toda uniéndose fraternalmente para plasmar la envoltura física de un nuevo hogar!
Sólo quienes transitamos el devenir de nuestras biografías acompañando a nuestros hijos y a otros niños con la posibilidad de crecer amparados y acompañados por la Pedgogía Waldorf, somos conscientes de lo trascendente que, especialmente en esta época, es construir y sostener una Escuela Waldorf.

Agradeciendo por anticipado, aprovechamos para saludarlos con cariño!
Jimena Naso y Camilo Libardi por Grupo Pedagógico
Santiago Zoccali y Sergio Grines por Asociación Civil Educadora “Semilla Dorada”
www.semilladorada.com.ar
miércoles, 13 de enero de 2010
Maestros Waldorf se buscan...
Como bien sabemos, los maestros waldorf son seres muy especiales... amorosos, receptivos, dotados de un don particular para la escucha empática, con una luz muy especial..................... y escasean!Entonces... a formarse!!!!!!
=)
sábado, 10 de octubre de 2009
Apurar a los pequeños no es educar
Nota de diario LA NACION
Ignacio tiene cuatro años y cursa el preescolar doble turno en un jardín de infantes privado de Buenos Aires. Durante la primera mitad del año, la ida al colegio se convirtió en una tortura familiar. El chico se resistió a entrar en el establecimiento cada mañana, y en medio del llanto le repetía a su madre: "El cole es muy largo; yo te extraño. No me gusta almorzar fuera de casa".
El jardín al que asiste Ignacio comienza cada mañana a las 8.30 y termina a las 16.30. El chiquito, junto con sus 25 compañeros de clase, almuerza en el colegio con una vianda. Por la mañana tiene inglés y, por la tarde, castellano. Sus padres lo ven agotado. Pero les aconsejan: "Dale tiempo; ya se va a acostumbrar".
Y sí. Los seres humanos nos acostumbramos a todo. Por suerte y por desgracia. Porque, ante la dificultad de adaptación de Ignacio, surge la inquietud: ¿es bueno que nuestros hijos se acostumbren desde tan chiquitos a ausentarse de sus casas por ocho o diez horas; que coman de un recipiente plástico en la escuela en lugar de almorzar con su madre o hermanos? ¿Es necesario que estén sentados durante horas haciendo "trabajitos" mientras que sus piernas y brazos en pleno desarrollo les piden correr y jugar?
Hoy, las familias de clase media-alta escolarizamos a nuestros hijos cada vez más temprano; los preescolares de las escuelas privadas se han convertido en auténticos primeros grados. Los chicos aprenden a leer y a escribir a los cinco años. El ingreso a la primaria, en los colegios privados, es cada día más complejo. Los chicos rinden exámenes de inglés y castellano. Y como en ciertos distritos escasean las vacantes, obviamente sobrevive el más apto. Así de cruel. Pero lo peor no es esto. Es que nosotros, los padres, ante esta realidad, agachamos la cabeza y, mudos, la aceptamos. No buscamos maneras "más humanas" de escolarizar y formar a nuestros niños. Les exigimos más; pero los miramos menos.
Decididamente, algo está fallando. No es natural que los niños de cuatro y cinco años estén ocho o diez horas fuera de la casa, ni que la mayoría de los preescolares privados se haya convertido en doble turno; ni que tengan que dar exámenes para entrar a la primaria. Ya la vida se encargará de evaluarlos. ¿Qué necesidad de hacerlo cuando recién se asoman al mundo? Además, ¡qué contraste viven estos chicos de clase media-alta con los más necesitados, que ni siquiera tienen vacante en los jardines de infantes para asistir a un turno de clase! Mientras unos están sobreestimulados y sobreexigidos, los otros están directamente ausentes. Marginados.
Da la sensación de que estamos acelerando el ritmo natural de crecimiento de nuestros hijos. Y esto, de alguna manera, es abandonarlos. No los observamos ni los escuchamos lo suficiente. No los acompañamos a su paso. Estamos demasiado mecanizados en la manera de instruirlos y educarlos. Como padres y educadores, nos falta creatividad, plasticidad.
Es probable que de tan ocupados que estamos los adultos, nos hagamos los distraídos. Y así les pedimos a nuestros pequeños que "encajen" en el sistema para poder nosotros encajar en el nuestro. La cosa debe estar encarrilada. La premisa es funcionar como lo hacen todos. No tenemos tiempo ni paciencia para que nuestros hijos "no se adapten", para que precisen estar más con nosotros, o aprender de forma más personalizada. Quizá nos estén pidiendo a gritos maneras de vivir más lentas, más tranquilas.
El trabajo de educar, de empatizar, de escuchar lleva tiempo. Pero ¿qué puede ser más importante que "producir" excelentes hijos, futuros ciudadanos? La autoestima, esa capacidad de crecer fuerte, confiado, sabiéndose valioso y querible, es la "lección" más importante que cada chico puede aprender en su vida y, sobre todo, en su primera infancia. No compite con la instrucción. Vale más. Porque si esa confianza básica está, lo otra vendrá, inevitablemente.
Y además: ¿de qué vale tanta instrucción si es cierto que, como se quejan los maestros de aula, los chicos vienen cada vez más maleducados? No saludan, no piden "por favor", no dicen "gracias". Son contestadores o groseros.
Entonces, quizá sea importante empezar de nuevo, y por lo primero. Comenzar por educarlos mejor en la casa y no arrojarlos de prisa al mundo. Empezar por mirarlos y escucharlos más, y por darle a cada hijo, a cada alumno, su espacio y su tiempo, respetando su individualidad y domesticando sus emociones.
Para que aprendan según sus intereses y tiempos personales; para que explorar, probar y comprender sea toda una aventura, no sólo un deber; para que el sistema se adapte al chico y no el niño al sistema, necesitamos urgente escuelas y hogares donde esté bien visto que los niños se levanten, se muevan, jueguen, discutan e intercambien. Siempre con respeto y respetando un orden; donde las risas y el movimiento no sean mala palabra; donde se permita al niño ser lo que es: un ser humano único, vital, curioso y, por supuesto, ruidoso.
Link a la nota.
Ignacio tiene cuatro años y cursa el preescolar doble turno en un jardín de infantes privado de Buenos Aires. Durante la primera mitad del año, la ida al colegio se convirtió en una tortura familiar. El chico se resistió a entrar en el establecimiento cada mañana, y en medio del llanto le repetía a su madre: "El cole es muy largo; yo te extraño. No me gusta almorzar fuera de casa".
El jardín al que asiste Ignacio comienza cada mañana a las 8.30 y termina a las 16.30. El chiquito, junto con sus 25 compañeros de clase, almuerza en el colegio con una vianda. Por la mañana tiene inglés y, por la tarde, castellano. Sus padres lo ven agotado. Pero les aconsejan: "Dale tiempo; ya se va a acostumbrar".
Y sí. Los seres humanos nos acostumbramos a todo. Por suerte y por desgracia. Porque, ante la dificultad de adaptación de Ignacio, surge la inquietud: ¿es bueno que nuestros hijos se acostumbren desde tan chiquitos a ausentarse de sus casas por ocho o diez horas; que coman de un recipiente plástico en la escuela en lugar de almorzar con su madre o hermanos? ¿Es necesario que estén sentados durante horas haciendo "trabajitos" mientras que sus piernas y brazos en pleno desarrollo les piden correr y jugar?
Hoy, las familias de clase media-alta escolarizamos a nuestros hijos cada vez más temprano; los preescolares de las escuelas privadas se han convertido en auténticos primeros grados. Los chicos aprenden a leer y a escribir a los cinco años. El ingreso a la primaria, en los colegios privados, es cada día más complejo. Los chicos rinden exámenes de inglés y castellano. Y como en ciertos distritos escasean las vacantes, obviamente sobrevive el más apto. Así de cruel. Pero lo peor no es esto. Es que nosotros, los padres, ante esta realidad, agachamos la cabeza y, mudos, la aceptamos. No buscamos maneras "más humanas" de escolarizar y formar a nuestros niños. Les exigimos más; pero los miramos menos.
Decididamente, algo está fallando. No es natural que los niños de cuatro y cinco años estén ocho o diez horas fuera de la casa, ni que la mayoría de los preescolares privados se haya convertido en doble turno; ni que tengan que dar exámenes para entrar a la primaria. Ya la vida se encargará de evaluarlos. ¿Qué necesidad de hacerlo cuando recién se asoman al mundo? Además, ¡qué contraste viven estos chicos de clase media-alta con los más necesitados, que ni siquiera tienen vacante en los jardines de infantes para asistir a un turno de clase! Mientras unos están sobreestimulados y sobreexigidos, los otros están directamente ausentes. Marginados.
Da la sensación de que estamos acelerando el ritmo natural de crecimiento de nuestros hijos. Y esto, de alguna manera, es abandonarlos. No los observamos ni los escuchamos lo suficiente. No los acompañamos a su paso. Estamos demasiado mecanizados en la manera de instruirlos y educarlos. Como padres y educadores, nos falta creatividad, plasticidad.
Es probable que de tan ocupados que estamos los adultos, nos hagamos los distraídos. Y así les pedimos a nuestros pequeños que "encajen" en el sistema para poder nosotros encajar en el nuestro. La cosa debe estar encarrilada. La premisa es funcionar como lo hacen todos. No tenemos tiempo ni paciencia para que nuestros hijos "no se adapten", para que precisen estar más con nosotros, o aprender de forma más personalizada. Quizá nos estén pidiendo a gritos maneras de vivir más lentas, más tranquilas.
El trabajo de educar, de empatizar, de escuchar lleva tiempo. Pero ¿qué puede ser más importante que "producir" excelentes hijos, futuros ciudadanos? La autoestima, esa capacidad de crecer fuerte, confiado, sabiéndose valioso y querible, es la "lección" más importante que cada chico puede aprender en su vida y, sobre todo, en su primera infancia. No compite con la instrucción. Vale más. Porque si esa confianza básica está, lo otra vendrá, inevitablemente.
Y además: ¿de qué vale tanta instrucción si es cierto que, como se quejan los maestros de aula, los chicos vienen cada vez más maleducados? No saludan, no piden "por favor", no dicen "gracias". Son contestadores o groseros.
Entonces, quizá sea importante empezar de nuevo, y por lo primero. Comenzar por educarlos mejor en la casa y no arrojarlos de prisa al mundo. Empezar por mirarlos y escucharlos más, y por darle a cada hijo, a cada alumno, su espacio y su tiempo, respetando su individualidad y domesticando sus emociones.
Para que aprendan según sus intereses y tiempos personales; para que explorar, probar y comprender sea toda una aventura, no sólo un deber; para que el sistema se adapte al chico y no el niño al sistema, necesitamos urgente escuelas y hogares donde esté bien visto que los niños se levanten, se muevan, jueguen, discutan e intercambien. Siempre con respeto y respetando un orden; donde las risas y el movimiento no sean mala palabra; donde se permita al niño ser lo que es: un ser humano único, vital, curioso y, por supuesto, ruidoso.
Link a la nota.
sábado, 3 de enero de 2009
De consumos y vínculos
Luego de limpiar la polvareda que dejaron papá noel y sus renos, y mientras vamos cortando el pastito para los camellos y buscando un cacharro para dejarles agua, nos tomamos cinco minutos y repasamos este excelente artículo. Quizá nos ayude a atravesar esta época de consumo desmedido con un poquitín menos de culpa si es que decidimos no seguir a la manada...
Comprar en lugar de vincularse
No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido. La “compra” del producto que sea opera como mediador en la relación entre los niños y nosotros. El objeto mediador puede ser la televisión, el ordenador, los jueguitos electrónicos, salir de compras a la juguetería, al pelotero, al centro comercial o a lo sumo ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar sobre cómo los adultos utilizamos los elementos de consumo social para paliar la dificultad que supone la relación con el niño, es decir la permanencia, la mirada, el juego y la disponibilidad emocional.
Cuando un niño nos pide tiempo para jugar, o mirada para que nos extasiemos por un descubrimiento en su exploración cotidiana, cuando nos solicita presencia para permanecer a su lado o que nos detengamos un instante para que pueda recoger una piedra del suelo; solemos responder ofreciendo una golosina, una promesa o un juguete porque estamos apurados. El niño poco a poco va aprendiendo a satisfacer sus necesidades de contacto a través de objetos, y muchas veces a través de alimentos con azúcar. Todos los adultos sabemos que mientras un niño come algo dulce, no molesta. Y también sabemos que en la medida en que esté hechizado por la televisión, tampoco molesta. Si aprende a jugar con el ordenador, molesta menos aún. Y si necesitamos salir a la calle en su compañía, en la medida que le compremos algo, lo que sea, estará tranquilo y nos permitirá terminar con nuestros trámites personales mientras dura la fugaz alegría por el juguete nuevo.
Los niños aprenden que es más fácil obtener un objeto o algo para comer (generalmente muy dulce o muy salado) y de ese modo desplazan sus necesidades de contacto y diálogo hacia la incorporación de sustancias que “llenan” al instante. Tienen la falsa sensación de quedar satisfechos, aunque esa satisfacción dura lo que dura un chocolate. Es decir, muy poco tiempo. Por eso los niños volverán a pedir –o a molestar a ojos de los adultos- y en el mejor de los casos volverán a recibir algo que se compra, con la debida descalificación de sus padres por ser demasiado pedigüeños o faltos de límites. Es un modelo que repiten hasta el hartazgo, porque funciona: creen que necesitan estímulo permanente, consumo permanente y rápida satisfacción.
A esta altura, los niños han olvidado qué era lo que estaban necesitando verdaderamente de sus padres. Ya no recuerdan que querían cariño, ni atención, ni mimos, ni palabras amorosas. Ya no registran que era “eso” lo que estaban necesitando.
Nosotros los padres también consumimos para calmar nuestra ansiedad y nuestra perplejidad al no saber qué hacer con un niño pequeño en casa. La cuestión es que nos vinculamos con el niño sólo en la medida en que hay algo para hacer, y si es posible, algo para comprar o comer. Y si el niño puede hacer “eso” solo, sin necesidad de nuestra presencia, mejor aún. Sólo basta mirarnos unos a otros un domingo en un centro comercial cualquiera, en cualquier ciudad globalizada.
Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia afectiva, somete a los niños a una vorágine de actividades, corridas, horarios superpuestos y estrés, que nos deja a todos aún más solos. No nos damos la oportunidad de aprender a dialogar, nos olvidamos de los tiempos internos y pasamos por alto nuestro sutil compás biológico.
¿Qué podemos hacer? Pues bien, podemos buscar buena compañía para permanecer con los niños en casa, sin tanto ruido ni tanto estímulo. Amparadas por otros adultos, es posible permanecer más tiempo en el cuarto de los niños, simplemente observándolos. No es imprescindible jugar con ellos, si no sabemos hacerlo o si nos resulta aburrido. Pero si no logran ser creativos aprovechando nuestra presencia, basta con acercarles una propuesta, unos lápices de colores, una invitación a cocinar juntos, o a revolver las fotos del pasado. En fin, siempre hay algo sencillo para proponer, ya que “eso” que haremos será la herramienta para alimentar el vínculo. Y los niños generalmente aceptan gustosos.
Cuando estamos en la calle con los niños, podemos “desacelerar” y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos más tiempo en realizar las compras o los trámites. Porque de ese modo cada salida puede convertirse en un paseo para los niños y en un momento pleno y feliz para nosotros. Si somos capaces de detenernos ante una vidriera que les llama la atención, si una persona los saluda y nos otorgamos el tiempo de sonreírle o bien si nos sentamos un ratito en la vereda porque sí, porque pasó una hormiga, algo habrá cambiado en la vivencia interna de los niños. Esos cinco minutos de atención significan para nuestros hijos que ellos nos importan, que el tiempo está a favor nuestro y que la vida es bella desde el lugar donde ellos la miran. Estamos diciéndoles que nada nos importa más en este mundo que mirarlos, que deleitarnos con la vitalidad y la alegría que despliegan y que los amamos con todo nuestro corazón.
Toda la dedicación y el tiempo disponible que no reciban de nosotros, los obligará a llenarse de sustitutos, y luego creerán que sin esas sustancias o esos objetos no pueden vivir. La realidad es que no podemos vivir sin amor. Todo lo demás, importa poco.
Laura Gutman
Comprar en lugar de vincularse
No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido. La “compra” del producto que sea opera como mediador en la relación entre los niños y nosotros. El objeto mediador puede ser la televisión, el ordenador, los jueguitos electrónicos, salir de compras a la juguetería, al pelotero, al centro comercial o a lo sumo ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar sobre cómo los adultos utilizamos los elementos de consumo social para paliar la dificultad que supone la relación con el niño, es decir la permanencia, la mirada, el juego y la disponibilidad emocional.
Cuando un niño nos pide tiempo para jugar, o mirada para que nos extasiemos por un descubrimiento en su exploración cotidiana, cuando nos solicita presencia para permanecer a su lado o que nos detengamos un instante para que pueda recoger una piedra del suelo; solemos responder ofreciendo una golosina, una promesa o un juguete porque estamos apurados. El niño poco a poco va aprendiendo a satisfacer sus necesidades de contacto a través de objetos, y muchas veces a través de alimentos con azúcar. Todos los adultos sabemos que mientras un niño come algo dulce, no molesta. Y también sabemos que en la medida en que esté hechizado por la televisión, tampoco molesta. Si aprende a jugar con el ordenador, molesta menos aún. Y si necesitamos salir a la calle en su compañía, en la medida que le compremos algo, lo que sea, estará tranquilo y nos permitirá terminar con nuestros trámites personales mientras dura la fugaz alegría por el juguete nuevo.
Los niños aprenden que es más fácil obtener un objeto o algo para comer (generalmente muy dulce o muy salado) y de ese modo desplazan sus necesidades de contacto y diálogo hacia la incorporación de sustancias que “llenan” al instante. Tienen la falsa sensación de quedar satisfechos, aunque esa satisfacción dura lo que dura un chocolate. Es decir, muy poco tiempo. Por eso los niños volverán a pedir –o a molestar a ojos de los adultos- y en el mejor de los casos volverán a recibir algo que se compra, con la debida descalificación de sus padres por ser demasiado pedigüeños o faltos de límites. Es un modelo que repiten hasta el hartazgo, porque funciona: creen que necesitan estímulo permanente, consumo permanente y rápida satisfacción.
A esta altura, los niños han olvidado qué era lo que estaban necesitando verdaderamente de sus padres. Ya no recuerdan que querían cariño, ni atención, ni mimos, ni palabras amorosas. Ya no registran que era “eso” lo que estaban necesitando.
Nosotros los padres también consumimos para calmar nuestra ansiedad y nuestra perplejidad al no saber qué hacer con un niño pequeño en casa. La cuestión es que nos vinculamos con el niño sólo en la medida en que hay algo para hacer, y si es posible, algo para comprar o comer. Y si el niño puede hacer “eso” solo, sin necesidad de nuestra presencia, mejor aún. Sólo basta mirarnos unos a otros un domingo en un centro comercial cualquiera, en cualquier ciudad globalizada.
Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia afectiva, somete a los niños a una vorágine de actividades, corridas, horarios superpuestos y estrés, que nos deja a todos aún más solos. No nos damos la oportunidad de aprender a dialogar, nos olvidamos de los tiempos internos y pasamos por alto nuestro sutil compás biológico.
¿Qué podemos hacer? Pues bien, podemos buscar buena compañía para permanecer con los niños en casa, sin tanto ruido ni tanto estímulo. Amparadas por otros adultos, es posible permanecer más tiempo en el cuarto de los niños, simplemente observándolos. No es imprescindible jugar con ellos, si no sabemos hacerlo o si nos resulta aburrido. Pero si no logran ser creativos aprovechando nuestra presencia, basta con acercarles una propuesta, unos lápices de colores, una invitación a cocinar juntos, o a revolver las fotos del pasado. En fin, siempre hay algo sencillo para proponer, ya que “eso” que haremos será la herramienta para alimentar el vínculo. Y los niños generalmente aceptan gustosos.
Cuando estamos en la calle con los niños, podemos “desacelerar” y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos más tiempo en realizar las compras o los trámites. Porque de ese modo cada salida puede convertirse en un paseo para los niños y en un momento pleno y feliz para nosotros. Si somos capaces de detenernos ante una vidriera que les llama la atención, si una persona los saluda y nos otorgamos el tiempo de sonreírle o bien si nos sentamos un ratito en la vereda porque sí, porque pasó una hormiga, algo habrá cambiado en la vivencia interna de los niños. Esos cinco minutos de atención significan para nuestros hijos que ellos nos importan, que el tiempo está a favor nuestro y que la vida es bella desde el lugar donde ellos la miran. Estamos diciéndoles que nada nos importa más en este mundo que mirarlos, que deleitarnos con la vitalidad y la alegría que despliegan y que los amamos con todo nuestro corazón.
Toda la dedicación y el tiempo disponible que no reciban de nosotros, los obligará a llenarse de sustitutos, y luego creerán que sin esas sustancias o esos objetos no pueden vivir. La realidad es que no podemos vivir sin amor. Todo lo demás, importa poco.
Laura Gutman
lunes, 22 de diciembre de 2008
Escuelas y Jardines Waldorf en Buenos Aires
A pedido de Moni :)
Colegio Rudolf Steiner y Cuarto Creciente en Florida, Gimawari - Mira el Sol en Bella Vista, Clara de Asís en Maschwitz, Escuela San Miguel Arcángel, José María Moreno 1221/1607, Villa Adelina, Prov. Bs. As. Tel: 4766-4157, Semilla Dorada en Hurlingham, Juana de Arco en Capital Federal, Nuevo Sol en Ituzaingó 265 (tel. 02323 437532) Luján, Perito Moreno en Martínez...
En varios hay lista de espera para inscribir a los niños. La demanda es mayor que la oferta lamentablemente... suerte!
También hay en Plottier, Neuquén, Traslasierra (Cdba.), Córdoba Capital, San Martín de los Andes, Lago Puelo....
Colegio Rudolf Steiner y Cuarto Creciente en Florida, Gimawari - Mira el Sol en Bella Vista, Clara de Asís en Maschwitz, Escuela San Miguel Arcángel, José María Moreno 1221/1607, Villa Adelina, Prov. Bs. As. Tel: 4766-4157, Semilla Dorada en Hurlingham, Juana de Arco en Capital Federal, Nuevo Sol en Ituzaingó 265 (tel. 02323 437532) Luján, Perito Moreno en Martínez...
En varios hay lista de espera para inscribir a los niños. La demanda es mayor que la oferta lamentablemente... suerte!
También hay en Plottier, Neuquén, Traslasierra (Cdba.), Córdoba Capital, San Martín de los Andes, Lago Puelo....
domingo, 21 de diciembre de 2008
Pedagogía Waldorf en Capital Federal...
... Nuevo Proyecto!


Click en la imagen para ver mejor :)
Me hace tan feliz que la pedagogía Waldorf siga creciendo en el país......
Toda la luz para este proyecto!
lunes, 8 de diciembre de 2008
HOMESCHOOLERS...
... o de cómo educar en casa y no morir en el intento!
Esta mujer me despierta una gran admiración... Si bien educo a mis hijos acompañada por la pedagogía Waldorf, lo que implica mucho respeto por la individualidad de cada niño y libertad en sus elecciones, ojalá tuviera el ejercicio de la voluntad de Paloma!
Copio parte del relato de uno de sus días que me ha dejado boquiabierta por su entrega, dedicación y persistencia!
Antes de que los relojes ordenaran a la gente cuándo trabajar, cuándo descansar e incluso cuándo jugar, las personas miraban el sol y las sombras, los signos naturales y cíclicos (el sol, la luna, las estrellas, las estaciones)
Durante muchos siglos la visión del mundo era orgánica. Las gentes vivían en comunidades pequeñas y estaban muy ligadas a la tierra. Veían la luna llena, sabían cuándo la yegua estaba por parir...
No puedo decir que nosotros vivamos de ese modo, ojala!!!!! pero si es verdad, que el hecho de estar en el campo, el no tener apenas ninguna obligación fuera de casa, el que los peques no estén escolarizados y que yo "no trabaje", ayuda bastante a vivir de una manera un poco mas natural, que la mayoría de los mortales de nuestra época (a eso se deben referir los que nos clasifican a los homeschoolers como élites)
Apenas tenemos necesidad de utilizar el reloj y vivimos las jornadas, de maneras muy diferentes según las estaciones, el tiempo y el estado anímico de los integrantes de la familia. Hasta ahora, cada dos años ha llegado un bebé a nuestro hogar y entonces todo ha tenido que ir re organizándose, de acuerdo a las necesidades del recién nacido.
Por ello voy a contaros lo que suele ser un día en casa, de los que estamos viviendo ahora mismo, en otoño, con un bebé de un año y cuándo me encuentro yo sola, con los cuatro benjamines, sin ningún tipo de ayuda.
Ni los niños ni yo usamos despertador, el papá de momento si. Mis dos hijos mayores suelen despertarse mas bien pronto y los dos pequeños a veces aguantan un rato mas en la super-cama familiar. Cuándo Salvador y Gabriel se despiertan van rápidamente al salón y suelen ocupar sus primeros momentos del día, mirando libros arropaditos en el sofá y en otras ocasiones jugando relajadamente. En seguida salgo de la cama y aprovecho ese paréntesis de silencio, para leerles en voz alta, todavía con legañas en los ojos y en pijama los tres...
Pero ya sabemos que "la alegría en la casa del pobre dura poco" por lo que, enseguida sale Micael y mientras sigue adormilado podemos continuar la lectura, pero en cosa de minutos se activa y ya no para de hablar y preguntar hasta que nos acostamos. Por lo que preparamos el desayuno, desayunan ellos en la mesa "tranquis", se visten y si tengo la suerte de que el bebé sigue en brazos de Morfeo, a la velocidad del rayo y como si me persiguiese un toro engullo un vaso de leche y aprovecho para hacer todas esas cosas que no me gustan demasiado, pero que son necesarias para que la casa siga en pie y no sea demasiado caótica. Barro, preparo la comida, hago el pan, pongo una lavadora, repaso un baño, destrasteo un poco, enciendo o mantengo la chimenea, respondo al bombardeo de preguntas que me seguira todo el día ...Si mi Samuel está entre nosotros, pues lo mismo pero con él encima, lo cual le divierte muchísimo, pero mis riñones y mi espalda echan chispas.
Los mayores recogen el desayuno y hacen las camas, siempre con una sonrisa de oreja a oreja y sin protestar ¿alguien se lo cree? mientras yo amamanto al bebé o a Micael, les visto etc, etc. Y es entonces cuando solemos ponernos con el trabajo mas intelectual, alrededor de la mesa o encima de ella o en el suelo o donde podemos. Solo Salvador tiene "obligaciones" los demás se pueden unir (frecuentemente lo hacen) y si no, tienen que jugar a algo tranquilo que no altere el clima de "estudio". En otra entrada expuse cuál era nuestro currículo por lo que no voy a dar mas detalles sobre ello. Esta actividad dura mas o menos (generalmente la duración es escandalosamente breve), según el tiempo que haga fuera, o el ánimo que tengamos, la actitud, las ganas de trabajar etc.... Si llueve o hace excesivo frío para salir , tal vez nos ponemos a colorear mandalas, a trabajar en diferentes proyectos que tenemos entre manos, algo de lectura en voz alta, hacemos un taller de barro, sacamos pinturas y pinceles, y estoy deseando retomar nuestras maquetas, nuestra casita de muñecas que empezamos hace casi tres años..uf!!!Si el día es bueno, en seguida preparamos todo para irnos al campo, y si tenemos alguna obligación casera,nos quedamos en el jardín, en el huerto, damos de comer a las gallinas (las pobres cualquier día morirán por falta de cuidados), trasplantamos, podamos o simplemente barremos las hojas.
Comemos mas bien tarde y después de recoger como puedo (a veces no lo logro) un buen rato de lectura. Una o dos veces por semana les pongo algún documental o dibujos animados, sobre todo en invierno y otoño. De momento considero que son demasiado pequeños para pasar mas tiempo delante de pantallas.
Por la tarde y ahora que los días son tan cortos...pues depende... de si tenemos algún cumpleaños, quedamos con alguien, viene a casa algún niño o vamos nosotros a la suya. La verdad es que en invierno no ven tantos niños como en verano, pero tampoco me lo demandan, al fin y al cabo tienen con quien jugar. Un día a la semana, Salvador va a catequesis, y luego pasamos el resto de la tarde en la biblioteca, les dejo elegir los cuentos que quieren cada uno y salimos con dos bolsas llenas de libros que llevo yo colgadas de las orejas, en la cadera Samuelillo y con la mano que me queda libre cojo a Micael. Y todavía me preguntan que cómo hago para estar tan delgada, ja,ja...
Otra tarde en semana viene una vecina, amiga de todos, que se acaba de jubilar y se ha ofrecido para darles clase de música a los chicos...y además es licenciada en químicas, con lo cual aprovechamos para hacer un experimento científico cada día que viene (que en realidad es lo que interesa a los niños, lo del solfeo no se yo cuánto futuro tiene...pero me temo que poquito).
En cuanto llega papá del trabajo, me toma el relevo y juega con ellos o les lee mientras yo me "escondo" en la cocina, me doy una ducha, organizo la comida del día siguiente, o hago todo aquello que no he podido hacer durante el día...
Seguir leyendo en su blog... Vale la pena!
Esta mujer me despierta una gran admiración... Si bien educo a mis hijos acompañada por la pedagogía Waldorf, lo que implica mucho respeto por la individualidad de cada niño y libertad en sus elecciones, ojalá tuviera el ejercicio de la voluntad de Paloma!
Copio parte del relato de uno de sus días que me ha dejado boquiabierta por su entrega, dedicación y persistencia!
Antes de que los relojes ordenaran a la gente cuándo trabajar, cuándo descansar e incluso cuándo jugar, las personas miraban el sol y las sombras, los signos naturales y cíclicos (el sol, la luna, las estrellas, las estaciones)
Durante muchos siglos la visión del mundo era orgánica. Las gentes vivían en comunidades pequeñas y estaban muy ligadas a la tierra. Veían la luna llena, sabían cuándo la yegua estaba por parir...
No puedo decir que nosotros vivamos de ese modo, ojala!!!!! pero si es verdad, que el hecho de estar en el campo, el no tener apenas ninguna obligación fuera de casa, el que los peques no estén escolarizados y que yo "no trabaje", ayuda bastante a vivir de una manera un poco mas natural, que la mayoría de los mortales de nuestra época (a eso se deben referir los que nos clasifican a los homeschoolers como élites)
Apenas tenemos necesidad de utilizar el reloj y vivimos las jornadas, de maneras muy diferentes según las estaciones, el tiempo y el estado anímico de los integrantes de la familia. Hasta ahora, cada dos años ha llegado un bebé a nuestro hogar y entonces todo ha tenido que ir re organizándose, de acuerdo a las necesidades del recién nacido.
Por ello voy a contaros lo que suele ser un día en casa, de los que estamos viviendo ahora mismo, en otoño, con un bebé de un año y cuándo me encuentro yo sola, con los cuatro benjamines, sin ningún tipo de ayuda.
Ni los niños ni yo usamos despertador, el papá de momento si. Mis dos hijos mayores suelen despertarse mas bien pronto y los dos pequeños a veces aguantan un rato mas en la super-cama familiar. Cuándo Salvador y Gabriel se despiertan van rápidamente al salón y suelen ocupar sus primeros momentos del día, mirando libros arropaditos en el sofá y en otras ocasiones jugando relajadamente. En seguida salgo de la cama y aprovecho ese paréntesis de silencio, para leerles en voz alta, todavía con legañas en los ojos y en pijama los tres...
Pero ya sabemos que "la alegría en la casa del pobre dura poco" por lo que, enseguida sale Micael y mientras sigue adormilado podemos continuar la lectura, pero en cosa de minutos se activa y ya no para de hablar y preguntar hasta que nos acostamos. Por lo que preparamos el desayuno, desayunan ellos en la mesa "tranquis", se visten y si tengo la suerte de que el bebé sigue en brazos de Morfeo, a la velocidad del rayo y como si me persiguiese un toro engullo un vaso de leche y aprovecho para hacer todas esas cosas que no me gustan demasiado, pero que son necesarias para que la casa siga en pie y no sea demasiado caótica. Barro, preparo la comida, hago el pan, pongo una lavadora, repaso un baño, destrasteo un poco, enciendo o mantengo la chimenea, respondo al bombardeo de preguntas que me seguira todo el día ...Si mi Samuel está entre nosotros, pues lo mismo pero con él encima, lo cual le divierte muchísimo, pero mis riñones y mi espalda echan chispas.
Los mayores recogen el desayuno y hacen las camas, siempre con una sonrisa de oreja a oreja y sin protestar ¿alguien se lo cree? mientras yo amamanto al bebé o a Micael, les visto etc, etc. Y es entonces cuando solemos ponernos con el trabajo mas intelectual, alrededor de la mesa o encima de ella o en el suelo o donde podemos. Solo Salvador tiene "obligaciones" los demás se pueden unir (frecuentemente lo hacen) y si no, tienen que jugar a algo tranquilo que no altere el clima de "estudio". En otra entrada expuse cuál era nuestro currículo por lo que no voy a dar mas detalles sobre ello. Esta actividad dura mas o menos (generalmente la duración es escandalosamente breve), según el tiempo que haga fuera, o el ánimo que tengamos, la actitud, las ganas de trabajar etc.... Si llueve o hace excesivo frío para salir , tal vez nos ponemos a colorear mandalas, a trabajar en diferentes proyectos que tenemos entre manos, algo de lectura en voz alta, hacemos un taller de barro, sacamos pinturas y pinceles, y estoy deseando retomar nuestras maquetas, nuestra casita de muñecas que empezamos hace casi tres años..uf!!!Si el día es bueno, en seguida preparamos todo para irnos al campo, y si tenemos alguna obligación casera,nos quedamos en el jardín, en el huerto, damos de comer a las gallinas (las pobres cualquier día morirán por falta de cuidados), trasplantamos, podamos o simplemente barremos las hojas.
Comemos mas bien tarde y después de recoger como puedo (a veces no lo logro) un buen rato de lectura. Una o dos veces por semana les pongo algún documental o dibujos animados, sobre todo en invierno y otoño. De momento considero que son demasiado pequeños para pasar mas tiempo delante de pantallas.
Por la tarde y ahora que los días son tan cortos...pues depende... de si tenemos algún cumpleaños, quedamos con alguien, viene a casa algún niño o vamos nosotros a la suya. La verdad es que en invierno no ven tantos niños como en verano, pero tampoco me lo demandan, al fin y al cabo tienen con quien jugar. Un día a la semana, Salvador va a catequesis, y luego pasamos el resto de la tarde en la biblioteca, les dejo elegir los cuentos que quieren cada uno y salimos con dos bolsas llenas de libros que llevo yo colgadas de las orejas, en la cadera Samuelillo y con la mano que me queda libre cojo a Micael. Y todavía me preguntan que cómo hago para estar tan delgada, ja,ja...
Otra tarde en semana viene una vecina, amiga de todos, que se acaba de jubilar y se ha ofrecido para darles clase de música a los chicos...y además es licenciada en químicas, con lo cual aprovechamos para hacer un experimento científico cada día que viene (que en realidad es lo que interesa a los niños, lo del solfeo no se yo cuánto futuro tiene...pero me temo que poquito).
En cuanto llega papá del trabajo, me toma el relevo y juega con ellos o les lee mientras yo me "escondo" en la cocina, me doy una ducha, organizo la comida del día siguiente, o hago todo aquello que no he podido hacer durante el día...
Seguir leyendo en su blog... Vale la pena!
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Educación a conciencia y en libertad
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Seminario Pedagógico Waldorf
¿Estás pensando en cursar el Seminario Pedagógico Waldorf?

"Por la vivencia del otro ser humano en la propia alma, por la comprensión de sus peculiaridades nace... el amor a la humanidad" Rudolf Steiner
miércoles, 13 de agosto de 2008
Agricultura Biodinámica en Familia
Estimados amigos y amigas:
Tenemos el gusto de invitarlos a la jornada de Agricultura biodinámica para padres e hijos, que se realizará el viernes 23 de agosto. Pueden concurrir niños de todas las edades. Será libre y gratuita
Por favor, clickear en la imagen para agrandar y ver más información.
Agradecemos difundir esta jornada entre amigos, conocidos e interesados.
Saludamos cordialmente.
--
Jardín de Infantes MICAEL
Calle Maryland s/n -Luján-
Tel 02323-429559
Tenemos el gusto de invitarlos a la jornada de Agricultura biodinámica para padres e hijos, que se realizará el viernes 23 de agosto. Pueden concurrir niños de todas las edades. Será libre y gratuita
Por favor, clickear en la imagen para agrandar y ver más información.
Agradecemos difundir esta jornada entre amigos, conocidos e interesados.
Saludamos cordialmente.
--
Jardín de Infantes MICAEL
Calle Maryland s/n -Luján-
Tel 02323-429559
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Antroposofía,
Educación a conciencia y en libertad,
El Ser Mujer
miércoles, 4 de junio de 2008
Sabias Palabras
"Hoy la pregunta es: conviene enseñarles a los niños a hacer una distinción entre lo suyo y lo ajeno?
Pienso que para los bebés no existe el significado de las posesiones. Para ellos la principal distinción es entre “está” y “no está”, o “hay” y “no hay”. En las culturas primitivas el significado de posesión también es más relajado e incluso entre las culturas occidentales existen unas con más sentido de posesión que otras, y específicamente personas con más sentido de posesión que otras.
Bueno, así es como funciona el mundo de los adultos: “esto es mío y si quiero te lo regalo, te lo presto o te lo vendo, pero siempre con mi permiso”. Así es como funciona nuestra sociedad y está bien que conozcamos las reglas.
Pero a los niños, conviene enseñarles a hacer una distinción entre lo suyo y lo ajeno? Normalmente los adultos propiciamos este aprendizaje desde antes que ellos aprendan a hablar, diciéndoles: “no toques eso porque es de mamá”, en lugar de “este objeto se sujeta de aquí”, o “este es un documento importante y se guarda aquí”, o “espérame a que acabe de utilizarlo”.
Cuando empiezan a interactuar con otros niños se escucha mucho “eso es del otro niño” y muchas otras explicaciones sobre la posesión de las cosas.
Claro, llega un día en que los niños comprenden bien el tema y empiezan a decir “no te presto porque es mío”, y entonces deberíamos sentirnos bien satisfechos de que han comprendido y se han adaptado rápidamente al mundo de los adultos…O no?
Entonces, repitiendo mi pregunta, conviene enseñarles a los niños a hacer una distinción entre lo suyo y lo ajeno?, cuando el mundo está lleno de mensajes que nos enseñan a hacer esta distinción, y nuestro propio lenguaje está lleno de “mío”s “tuyo”s, etc? No creo que haya nada de malo en decir “voy a ponerme mis zapatos”, pero yo escojo decir “voy a ponerme los zapatos”, para dejar abierta la posibilidad de que otra persona (mi hijo) se sienta libre de usarlos para dar una vuelta en zapatos de gigante."
Palabras de Mónica.
Visiten su blog. Lo tengo linkeado a mi derecha desde siempre, pero también siempre es bueno volver a visitarla :)
Pienso que para los bebés no existe el significado de las posesiones. Para ellos la principal distinción es entre “está” y “no está”, o “hay” y “no hay”. En las culturas primitivas el significado de posesión también es más relajado e incluso entre las culturas occidentales existen unas con más sentido de posesión que otras, y específicamente personas con más sentido de posesión que otras.
Bueno, así es como funciona el mundo de los adultos: “esto es mío y si quiero te lo regalo, te lo presto o te lo vendo, pero siempre con mi permiso”. Así es como funciona nuestra sociedad y está bien que conozcamos las reglas.
Pero a los niños, conviene enseñarles a hacer una distinción entre lo suyo y lo ajeno? Normalmente los adultos propiciamos este aprendizaje desde antes que ellos aprendan a hablar, diciéndoles: “no toques eso porque es de mamá”, en lugar de “este objeto se sujeta de aquí”, o “este es un documento importante y se guarda aquí”, o “espérame a que acabe de utilizarlo”.
Cuando empiezan a interactuar con otros niños se escucha mucho “eso es del otro niño” y muchas otras explicaciones sobre la posesión de las cosas.
Claro, llega un día en que los niños comprenden bien el tema y empiezan a decir “no te presto porque es mío”, y entonces deberíamos sentirnos bien satisfechos de que han comprendido y se han adaptado rápidamente al mundo de los adultos…O no?
Entonces, repitiendo mi pregunta, conviene enseñarles a los niños a hacer una distinción entre lo suyo y lo ajeno?, cuando el mundo está lleno de mensajes que nos enseñan a hacer esta distinción, y nuestro propio lenguaje está lleno de “mío”s “tuyo”s, etc? No creo que haya nada de malo en decir “voy a ponerme mis zapatos”, pero yo escojo decir “voy a ponerme los zapatos”, para dejar abierta la posibilidad de que otra persona (mi hijo) se sienta libre de usarlos para dar una vuelta en zapatos de gigante."
Palabras de Mónica.
Visiten su blog. Lo tengo linkeado a mi derecha desde siempre, pero también siempre es bueno volver a visitarla :)
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Educación a conciencia y en libertad
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Algo más sobre pedagogía Waldorf
Al releer artículos como éste, me gratifica haber elegido esta educación para mis hijos y reafirma mi elección :)
En el Aula
El día escolar comienza con una clase extendida, que puede llegar a las dos horas, en la que se trabaja en profundidad sobre una materia. Esta clase extendida, llamada clase principal, le permite al maestro desarrollar una amplia variedad de actividades en torno al tema que se esté tratando. Se incluyen ejercicios rítmicos con movimientos corporales que activan la circulación, armonizan el grupo y estimulan la concentración. Además, se trabaja por épocas, es decir, que la clase principal está dedicada a una sola materia durante toda una época que abarca varias semanas. Esto permite que el niño pueda concentrarse sobre una materia de aprendizaje y trabajar sobre ella exhaustivamente. Luego, el tema queda en "reposo" mientras se trabaja con otra materia. Los conocimientos tienen así oportunidad de ser procesados y decantar, para ser reflotados luego, al cabo de un tiempo, en la siguiente época de la misma materia.
Después de la clase principal, se trabaja con las materias especiales: idiomas, música, pintura, gimnasia, trabajos manuales, huerta, etc. Los maestros de las clases especiales trabajan en estrecha colaboración con el maestro de grado tratando de articular sus materias en torno a los temas que se tratan en la clase principal.
Los maestros de grado acompañan a sus niños desde el primero al último año de la escuela primaria. Esto permite que el maestro llegue a conocer profundamente a sus alumnos y pueda crecer y desarrollarse con ellos. El tener que prepararse para nuevos temas cada año favorece la renovación y evita el estancamiento. Al niño le ofrece un sentimiento de unidad y un referente que le brinda seguridad.
El programa de estudios de una escuela Waldorf se puede equiparar a una espiral ascendente: a medida que los niños maduran, se conectan con cada materia a un nivel diferente de experiencia. Es como si cada año alcanzaran una nueva ventana en la espiral ascendente desde la que se mira al mundo a través de la lente de cada materia.
Todos los niños participan de las actividades sin importar sus aptitudes personales. El objetivo de estudiar las diferentes materias no es convertirse en profesionales de las mismas-matemáticos, historiadores, biólogos-, sino despertar y educar las capacidades que el ser humano necesita para desarrollarse armónica y plenamente.
Las artes y las actividades prácticas
Las artes y las actividades prácticas desempeñan un rol esencial en el proceso educativo en todos los grados. No son consideradas como actividades secundarias, sino como elementos fundamentales para el crecimiento y el desarrollo.
La educación Waldorf no concibe al ser humano sólo como un cerebro, sino como un ser que tiene corazón y extremidades, es decir sentimientos y voluntad, además de intelecto. Para asegurar que la educación no produzca individuos unilaterales, atrofiados en su salud emocional y su capacidad volitiva, estos aspectos menos concientes de la naturaleza humana deben ser constantemente ejercitados, alimentados y guiados. Es allí donde las artes y las actividades prácticas hacen su mayor contribución, ejercitando no sólo el corazón y la mano sino también, de manera bien real, el cerebro.
El arte, por otra parte, no está relegado a las materias específicas (dibujo, pintura, música, etc.), sino que forma parte de la enseñanza de todas las materias. El docente debe encarar y transmitir todo lo que enseña de una manera artística e imaginativa.
Los niños que han trabajado a lo largo de su educación con el color y la forma, con el tono, la música, la actuación dramática, el lenguaje, con la arcilla, la madera, la cera, la acuarela, la lana, con la tierra y las plantas, no sólo han trabajado creativamente activando, clarificando y fortaleciendo sus emociones, sino que han puesto en práctica su pensamiento y su sentimiento y ejercitado su voluntad. Y esa es la aspiración de la educación Waldorf: educar a la totalidad del ser humano: su cabeza, su corazón y sus manos.
Extraído de la página de la Escuela Waldorf El Trigal.
En el Aula
El día escolar comienza con una clase extendida, que puede llegar a las dos horas, en la que se trabaja en profundidad sobre una materia. Esta clase extendida, llamada clase principal, le permite al maestro desarrollar una amplia variedad de actividades en torno al tema que se esté tratando. Se incluyen ejercicios rítmicos con movimientos corporales que activan la circulación, armonizan el grupo y estimulan la concentración. Además, se trabaja por épocas, es decir, que la clase principal está dedicada a una sola materia durante toda una época que abarca varias semanas. Esto permite que el niño pueda concentrarse sobre una materia de aprendizaje y trabajar sobre ella exhaustivamente. Luego, el tema queda en "reposo" mientras se trabaja con otra materia. Los conocimientos tienen así oportunidad de ser procesados y decantar, para ser reflotados luego, al cabo de un tiempo, en la siguiente época de la misma materia.
Después de la clase principal, se trabaja con las materias especiales: idiomas, música, pintura, gimnasia, trabajos manuales, huerta, etc. Los maestros de las clases especiales trabajan en estrecha colaboración con el maestro de grado tratando de articular sus materias en torno a los temas que se tratan en la clase principal.
Los maestros de grado acompañan a sus niños desde el primero al último año de la escuela primaria. Esto permite que el maestro llegue a conocer profundamente a sus alumnos y pueda crecer y desarrollarse con ellos. El tener que prepararse para nuevos temas cada año favorece la renovación y evita el estancamiento. Al niño le ofrece un sentimiento de unidad y un referente que le brinda seguridad.
El programa de estudios de una escuela Waldorf se puede equiparar a una espiral ascendente: a medida que los niños maduran, se conectan con cada materia a un nivel diferente de experiencia. Es como si cada año alcanzaran una nueva ventana en la espiral ascendente desde la que se mira al mundo a través de la lente de cada materia.
Todos los niños participan de las actividades sin importar sus aptitudes personales. El objetivo de estudiar las diferentes materias no es convertirse en profesionales de las mismas-matemáticos, historiadores, biólogos-, sino despertar y educar las capacidades que el ser humano necesita para desarrollarse armónica y plenamente.
Las artes y las actividades prácticas
Las artes y las actividades prácticas desempeñan un rol esencial en el proceso educativo en todos los grados. No son consideradas como actividades secundarias, sino como elementos fundamentales para el crecimiento y el desarrollo.
La educación Waldorf no concibe al ser humano sólo como un cerebro, sino como un ser que tiene corazón y extremidades, es decir sentimientos y voluntad, además de intelecto. Para asegurar que la educación no produzca individuos unilaterales, atrofiados en su salud emocional y su capacidad volitiva, estos aspectos menos concientes de la naturaleza humana deben ser constantemente ejercitados, alimentados y guiados. Es allí donde las artes y las actividades prácticas hacen su mayor contribución, ejercitando no sólo el corazón y la mano sino también, de manera bien real, el cerebro.
El arte, por otra parte, no está relegado a las materias específicas (dibujo, pintura, música, etc.), sino que forma parte de la enseñanza de todas las materias. El docente debe encarar y transmitir todo lo que enseña de una manera artística e imaginativa.
Los niños que han trabajado a lo largo de su educación con el color y la forma, con el tono, la música, la actuación dramática, el lenguaje, con la arcilla, la madera, la cera, la acuarela, la lana, con la tierra y las plantas, no sólo han trabajado creativamente activando, clarificando y fortaleciendo sus emociones, sino que han puesto en práctica su pensamiento y su sentimiento y ejercitado su voluntad. Y esa es la aspiración de la educación Waldorf: educar a la totalidad del ser humano: su cabeza, su corazón y sus manos.
Extraído de la página de la Escuela Waldorf El Trigal.
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Educación a conciencia y en libertad
sábado, 3 de marzo de 2007
La escuela "diferente" III
Quiero compartir unas líneas que integran un cuadernillo que nos entregaron a las nuevas familias en la escuela a la que van a concurrir mis hijos a partir del lunes 5 próximo.
Especialmente dedicado a Irantzu y a quienes les interesa esta pedagogía y querían un poco más de info al respecto.
LA NECESIDAD DE UN NUEVO MODELO PEDAGÓGICO
Cuando analizamos el contexto socioeconómico en que América Latina se halla sumergida, estamos pensando de qué manera una escuela como la nuestra puede tener injerencia en la realidad para construir hacia el futuro, y desde el presente condiciones que generen igualdad entre los niños y los hombres.
En todo el mundo los modelos educativos tienden a la homogeneización de la población; en general con objetivos que no superan los imperativos disciplinadores y mercantilistas. Es deir preparan al niño para el mundo del trabajo, y se suponen equiparadores o igualadores con relación a ese sólo aspecto. Consecuentemente desestiman toda otra inquietud humana o de la infancia, con lo cual toda su estructura pretendidamente ecuánime se desvanece en el primer intento, y pese a ello se insiste en su aplicación.
Es el derecho de los niños y condición de la naturaleza humana el ser sujetos de su propia vida, de lograr una individualización en el más amplio de los respetos, considerando las necesidades personales, familiares, espirituales y sociales. Ello nos muestra por qué es necesario imperiosamente un cambio de modelo pedagógico que tenga en consideración la condición humana en toda su expresión, en armonía con la naturaleza y con los procesos sociales y culturales.
Son estas características las que aportarán a mediano y largo plazo, mayores libertades cívicas y mayores responsabilidades políticas, propias de una comunidad madura, en la que la convergencia de intereses en busca de una meta superior, sea una realidad y no sólo una expresión de deseos.
Es la condición humana la que nos iguala, por encima de las diferencias sociales, económicas o culturales, y es esta condición la que la pedagogía waldorf coloca por encima de otras, y busca mediante ella el desarrollo completo del niño sin distinciones, en oposición a los clásicos modelos educativos que logran una igualdad ficticia mediante la homogeneización de las personas, para la reproducción de un modelo social que es sumamente injusto y desigual.
Nuestra escuela considera que promoviendo el completo desarrollo humano en las artes, ciencias, la naturaleza y etendiendo a las condiciones personales de cada individuo lograremos una sociedad más justa, más equitativa y más responsable hacia el futuro.
En próximas entregas: La estructura de un jardín de infantes Waldorf (Euritmia, El ritmo del día, Idiomas, La huerta, Artes Plásticas y Artesanías, Pintura, Labores), La concepción de la Salud, Los Temperamentos, La Organización de una Escuela Waldorf, Colegio de Maestros y Cómo funcionan algunas comisiones.
"La verdadera armonía del alma sólo puede ser vivenciada en lugares donde los sentidos del hombre encuentran formas, expresiones y colores que reflejan aquello que el alma conoce como sus más preciosos pensamientos, sentimientos e impulsos."
Rudolf Steiner
Especialmente dedicado a Irantzu y a quienes les interesa esta pedagogía y querían un poco más de info al respecto.
LA NECESIDAD DE UN NUEVO MODELO PEDAGÓGICO
Cuando analizamos el contexto socioeconómico en que América Latina se halla sumergida, estamos pensando de qué manera una escuela como la nuestra puede tener injerencia en la realidad para construir hacia el futuro, y desde el presente condiciones que generen igualdad entre los niños y los hombres.
En todo el mundo los modelos educativos tienden a la homogeneización de la población; en general con objetivos que no superan los imperativos disciplinadores y mercantilistas. Es deir preparan al niño para el mundo del trabajo, y se suponen equiparadores o igualadores con relación a ese sólo aspecto. Consecuentemente desestiman toda otra inquietud humana o de la infancia, con lo cual toda su estructura pretendidamente ecuánime se desvanece en el primer intento, y pese a ello se insiste en su aplicación.
Es el derecho de los niños y condición de la naturaleza humana el ser sujetos de su propia vida, de lograr una individualización en el más amplio de los respetos, considerando las necesidades personales, familiares, espirituales y sociales. Ello nos muestra por qué es necesario imperiosamente un cambio de modelo pedagógico que tenga en consideración la condición humana en toda su expresión, en armonía con la naturaleza y con los procesos sociales y culturales.
Son estas características las que aportarán a mediano y largo plazo, mayores libertades cívicas y mayores responsabilidades políticas, propias de una comunidad madura, en la que la convergencia de intereses en busca de una meta superior, sea una realidad y no sólo una expresión de deseos.
Es la condición humana la que nos iguala, por encima de las diferencias sociales, económicas o culturales, y es esta condición la que la pedagogía waldorf coloca por encima de otras, y busca mediante ella el desarrollo completo del niño sin distinciones, en oposición a los clásicos modelos educativos que logran una igualdad ficticia mediante la homogeneización de las personas, para la reproducción de un modelo social que es sumamente injusto y desigual.
Nuestra escuela considera que promoviendo el completo desarrollo humano en las artes, ciencias, la naturaleza y etendiendo a las condiciones personales de cada individuo lograremos una sociedad más justa, más equitativa y más responsable hacia el futuro.
En próximas entregas: La estructura de un jardín de infantes Waldorf (Euritmia, El ritmo del día, Idiomas, La huerta, Artes Plásticas y Artesanías, Pintura, Labores), La concepción de la Salud, Los Temperamentos, La Organización de una Escuela Waldorf, Colegio de Maestros y Cómo funcionan algunas comisiones.
"La verdadera armonía del alma sólo puede ser vivenciada en lugares donde los sentidos del hombre encuentran formas, expresiones y colores que reflejan aquello que el alma conoce como sus más preciosos pensamientos, sentimientos e impulsos."
Rudolf Steiner
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Educación a conciencia y en libertad
viernes, 17 de noviembre de 2006
La escuela "diferente" II
Está decidido. Mis hijos el año que viene van a ir a una escuela Waldorf.
Es algo que siempre quise para ellos. Sólo que por una cosa o por otra, no pude concretar hasta ahora. Y estoy muy contenta.
Lula tuvo su primer encuentro con la nueva maestra y nos la tuvimos que llevar casi llorando y con la promesa de que volvíamos pronto porque no se quería ir de la escuela. Y Valen se "bancó" toda la entrevista y el recorrido por la escuelita sin romper nada, ni destrozarle la cabeza a nadie, ni gritar ni caprichar, ni revolear objetos como nos tiene acostumbrados ultimamente.
Mientras charlábamos con las maestras jugaba alrededor nuestro, recorría explorando el salón con enorme interés, ora sacando los animales de madera de un gran canasto y armando filas sobre la mesa, ora sacando leños de la hoguera imaginaria que hay en un costado del salón y sirviéndonos a quienes estábamos sentados a la mesa un leño a cada uno cual manjar. A mi me costó muchísimo cuando la maestra nos dijo "vayan a ver las fotos (la escuela se está por mudar y hay fotos en el pasillo de las nuevas instalaciones) que con Valen nos quedamos juntando". Tuve que hacer un esfuerzo por no tirarme de cabeza a juntar y ordenar porque suponía que Valen no iba a hacer un catso. La cosa es que logré relajarme y soltar. Ese niño prontamente va a ser escolarizado, y el ejercicio de soltar más vale que lo tenga practicado, no? Y también lo tuve que arrastrar casi para irnos, porque en el último momento descubrió las gallinas en el fondo del patio, y fundamentalmente la casita de madera que amorosamente está construida sobre pilotes, a un lado del molino. Un primor.
Lula merece un capítulo aparte en su contacto con la nueva escuela.
Sucede que luego de la mudanza y el cambio de escuela a mediados de julio, Luisina necesitó de una extensa adaptación. Y más allá de que sabíamos que tenía una tendencia a la dispersión (el informe final del IVA su maestra lo cerró con una frase de sus propios labios que decía más o menos así: "Y... le va a costar el tema de las reglas, el aquí y ahora no es su fuerte..." Y tal y como corresponde a una capricorniana que necesita que todo sea a su tiempo y en sus tiempos, fue tal cual.
Tanto en la escuela a la que iba en Capital, como en la que va ahora, las "dificultedes" son las mismas: No termina de copiar del pizarrón nunca, pero nunca. No se entera de las novedades porque está muy dispersa, muchas veces no hace la clase de gimnasia porque está "cansada" y en invierno proque "tenía frío", se cortó el pelo dos veces en clases porque estaba "aburrida", no recuerda los nombres de los/as compañeritos/as sin ayuda y demoró un par de meses largos en memorizar el nombre de la maestra, y solamente hace la tarea con compañía y siempre y cuando se la esté guiando todo el tiempo y hasta el último renglón. Si me dí vuelta a pelar una papa, rajó. Y hay que volver a perseguirla para que se vuelva a sentar. Sin embargo aprendió perfectamente a sumar, restar, escribir, leer... Dibuja y pinta maravillosamente, sólo que el cambio de un jardín de educación por el arte a una escuela "convencional" fue tan grande que a veces, otra de las tantas maneras de demostrar su "enojo" por el cambio es privarse de ese placer.
Lo que me partió al medio hace unos días, mientras le revisaba el cuaderno y le preguntaba como todos los días por qué no había copiado, fue su respuesta con esa carita de dolor: "Es que me atraso demasiado..."
Mi hija no se atrasa un carajo. No me interesa que corra ninguna carrera. No me interesa exponer a esa adorable criaturita de casi 7 años ni a la presión, ni a la frustración de una competencia, perdida o no.
NO TENGAMOS PRISA! En el mundo del niño no hay prisas. Gocemos con ellos cada instante. No hace falta llenarnos de actividades y correr todo el día. Tampoco hay prisa para que caminen, corran, lean y escriban antes que los demás; ya lo harán a su debido tiempo. No permitamos que la economía o la moda nos impongan sus necesidades!
Sacado de acá.
Es algo que siempre quise para ellos. Sólo que por una cosa o por otra, no pude concretar hasta ahora. Y estoy muy contenta.
Lula tuvo su primer encuentro con la nueva maestra y nos la tuvimos que llevar casi llorando y con la promesa de que volvíamos pronto porque no se quería ir de la escuela. Y Valen se "bancó" toda la entrevista y el recorrido por la escuelita sin romper nada, ni destrozarle la cabeza a nadie, ni gritar ni caprichar, ni revolear objetos como nos tiene acostumbrados ultimamente.
Mientras charlábamos con las maestras jugaba alrededor nuestro, recorría explorando el salón con enorme interés, ora sacando los animales de madera de un gran canasto y armando filas sobre la mesa, ora sacando leños de la hoguera imaginaria que hay en un costado del salón y sirviéndonos a quienes estábamos sentados a la mesa un leño a cada uno cual manjar. A mi me costó muchísimo cuando la maestra nos dijo "vayan a ver las fotos (la escuela se está por mudar y hay fotos en el pasillo de las nuevas instalaciones) que con Valen nos quedamos juntando". Tuve que hacer un esfuerzo por no tirarme de cabeza a juntar y ordenar porque suponía que Valen no iba a hacer un catso. La cosa es que logré relajarme y soltar. Ese niño prontamente va a ser escolarizado, y el ejercicio de soltar más vale que lo tenga practicado, no? Y también lo tuve que arrastrar casi para irnos, porque en el último momento descubrió las gallinas en el fondo del patio, y fundamentalmente la casita de madera que amorosamente está construida sobre pilotes, a un lado del molino. Un primor.
Lula merece un capítulo aparte en su contacto con la nueva escuela.
Sucede que luego de la mudanza y el cambio de escuela a mediados de julio, Luisina necesitó de una extensa adaptación. Y más allá de que sabíamos que tenía una tendencia a la dispersión (el informe final del IVA su maestra lo cerró con una frase de sus propios labios que decía más o menos así: "Y... le va a costar el tema de las reglas, el aquí y ahora no es su fuerte..." Y tal y como corresponde a una capricorniana que necesita que todo sea a su tiempo y en sus tiempos, fue tal cual.
Tanto en la escuela a la que iba en Capital, como en la que va ahora, las "dificultedes" son las mismas: No termina de copiar del pizarrón nunca, pero nunca. No se entera de las novedades porque está muy dispersa, muchas veces no hace la clase de gimnasia porque está "cansada" y en invierno proque "tenía frío", se cortó el pelo dos veces en clases porque estaba "aburrida", no recuerda los nombres de los/as compañeritos/as sin ayuda y demoró un par de meses largos en memorizar el nombre de la maestra, y solamente hace la tarea con compañía y siempre y cuando se la esté guiando todo el tiempo y hasta el último renglón. Si me dí vuelta a pelar una papa, rajó. Y hay que volver a perseguirla para que se vuelva a sentar. Sin embargo aprendió perfectamente a sumar, restar, escribir, leer... Dibuja y pinta maravillosamente, sólo que el cambio de un jardín de educación por el arte a una escuela "convencional" fue tan grande que a veces, otra de las tantas maneras de demostrar su "enojo" por el cambio es privarse de ese placer.
Lo que me partió al medio hace unos días, mientras le revisaba el cuaderno y le preguntaba como todos los días por qué no había copiado, fue su respuesta con esa carita de dolor: "Es que me atraso demasiado..."
Mi hija no se atrasa un carajo. No me interesa que corra ninguna carrera. No me interesa exponer a esa adorable criaturita de casi 7 años ni a la presión, ni a la frustración de una competencia, perdida o no.
NO TENGAMOS PRISA! En el mundo del niño no hay prisas. Gocemos con ellos cada instante. No hace falta llenarnos de actividades y correr todo el día. Tampoco hay prisa para que caminen, corran, lean y escriban antes que los demás; ya lo harán a su debido tiempo. No permitamos que la economía o la moda nos impongan sus necesidades!
Sacado de acá.
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Educación a conciencia y en libertad
La escuela "diferente"
Apuntes sobre la Pedagogía Waldorf
Existen varios métodos pedagógicos, pero muy pocos lograron perdurar a lo largo del tiempo e incluso crecer en cantidad de escuelas y jardines de infantes que lo aplican. Actualmente, más de 800 escuelas en el mundo y una mayor cantidad de jardines de infantes basan su método de enseñanza en la pedagogía Waldorf. Creada por el filósofo Rudolf Steiner en 1919 se fundamenta en una particular concepción del hombre, basada en la Antroposofía, y el acompañamiento de las diferentes etapas evolutivas del niño por parte del docente.
No todas las escuelas son iguales. En algunas no se toman pruebas ni se entregan boletines, los chicos tienen el mismo maestro durante toda la primaria y las clases no se dividen en horas sino por épocas. Estas y otras características que diferencian a las escuelas Waldorf parecen anecdóticas, sin embargo, tienen un profundo fundamento pedagógico.
La pedagogía Waldorf es un método creado por el filósofo Rudolf Steiner basado en los principios rectores de la Antroposofía. La Antroposofía (sabiduría del hombre) es una corriente filosófica creada por Steiner que se propone transitar un camino de conocimiento que permita al hombre percibir la realidad no sensible.
Con una clara orientación humanística, estas escuelas se plantean la educación como un desarrollo hacia la libertad individual, incorporando la expresión artística como un medio de aprendizaje en las materias curriculares. El canto, la música o la pintura no sólo tienen sus clases especiales sino que también se la utiliza en las de matemática, lengua o ciencias sociales para incorporar conocimientos específicos. Además, los chicos participan en clases y talleres de distintos oficios, como carpintería, cocina, tejido y jardinería, entre otros.
La primer escuela con estas característica fue fundada por el propio Steiner en 1919. Ante una propuesta del director de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, en Stuttgart, Alemania, se ocupó de la educación de los empleados de la empresa. Convocó a un grupo de maestros a quienes formó y luego dirigió durante los primeros 5 años."No se trata de un método que pueda enseñarse en un manual sino que el maestro hace un camino de conocimiento del hombre y del universo, a partir del cual puede darle al niño lo que necesita de acuerdo a cada etapa evolutiva", sostiene el Dr. Segundo José Santillán, médico pediatra y médico escolar de una escuela Waldorf.
La antroposofía describe una estructura del hombre y de los seres de la naturaleza según la cual el ser humano estaría conformado por un cuerpo físico, un cuerpo etérico (la fuerza que da la vida, que comparte con los vegetales), un cuerpo astral (la capacidad de sentir, que comparte con los animales) y el Yo (estrato superior del hombre que corresponde a la capacidad de pensar). Teniendo en cuenta esta concepción del hombre, la pedagogía Waldorf se propone como un instrumento para favorecer el desarrollo íntegro del individuo. Para abarcar al niño en su totalidad considera al ser humano triformado, dividido físicamente en tres grandes sistemas a cada uno de los cuales corresponden distintas cualidades anímicas: el pensar, al sistema el nervioso-sensorio; el sentir, al respiratorio-circulatorio y el querer, al metabólico-motor.
El método creado por Steiner divide en septenios las diferentes etapas evolutivas en las que estas cualidades se desarrollan. La primera infancia abarca hasta los siete años y su actividad central es el desarrollo del organismo físico. Aprovechando la voluntad activa del niño, en esta etapa se utiliza la imitación como método primordial de conocimiento. En la infancia media, desde los siete a los catorce años, el conocimiento del mundo se realiza a través de la imaginación que despierta y activa los sentimientos. La adolescencia es el período de maduración de la personalidad y cuando se termina de desarrollar la capacidad intelectual.
Según Santillán lo que caracteriza a la pedagogía Waldorf es que "se respetan las diferentes etapas evolutivas y se trata de no caer en una intelectualización precoz". Pero además, la manera de impartir la autoridad y el sistema de evaluación son diferentes. No se lo expone al chico a pruebas y exámenes, sino que el maestro evalúa el proceso de aprendizaje a través del contacto cotidiano con los alumnos. Y las escuelas no tienen una dirección unipersonal sino colegiada: un consejo de maestros discute los asuntos pedagógicos y resuelve los problemas. Los padres tienen una participación muy importante en la vida institucional.
A diferencia de otros colegios, en las escuelas waldorf un mismo docente acompaña al grupo desde primero a séptimo grado. El objetivo es que a través del conocimiento profundo de cada niño, el maestro pueda percibir lo que necesita pedagógicamente en cada momento. Esta metodología permite que se tomen en cuenta las capacidades de cada uno. Por este motivo, y porque cuentan con un equipo pedagógico-terapéutico capaz de acompañar al niño en su desarrollo, estas escuelas son aptas para chicos con problemas de aprendizaje o necesidades especiales.
Justamente por plantearse entre sus objetivos el desarrollo de la libertad individual, muchas personas tienden a pensar que estas escuelas son poco exigentes y poco estructuradas. Sin embargo, los contenidos que se aprenden no sólo abarcan a los de la enseñanza oficial sino que los sobrepasan, tomando los aspectos de la educación artística, artesanal y técnica. Los egresados de los distintos niveles se adaptan con naturalidad a otros sistemas educativos tanto en el polimodal como en la universidad.
Por otra parte, más allá de algunas actualizaciones y a pesar de adaptarse a los programas oficiales de cada país, la pedagogía Waldorf mantiene las mismas características desde que fue creada en los años '20. Las diferencias entre los distintos establecimientos tienen que ver con las necesidades de la comunidad que la integra.
En Argentina, la primer escuela de pedagogía Waldorf fue el Colegio Rudolf Steiner, fundado en 1940 en la localidad de Florida. Pero actualmente hay más de diez establecimientos que se rigen por este método de enseñanza.
Teniendo en cuenta que la pedagogía Waldorf es un método complejo, su conocimiento no se agota en una enumeración de las caracterísiticas que diferencian a las escuelas que lo aplican de las más tradicionales. Según Santillán, para comprenderlo en toda su extensión "hay que vivenciarlo."
Escuelas basadas en la Pedagogía Waldorf:
Instituto Juana de Arco. Aráoz 1027. Bs As. 4778-0769.
Colegio Rudolf Steiner. Warnes 1357. Florida. 4791-5338.
Escuela San Miguel Arcángel.J. M. Moreno 1221. Villa Adelina. 4766-4157.
Escuela Perito Moreno. Entre Ríos 1912. Martínez. 4717-0834.
Escuela Clara de Asís.Independencia 1623 (e/ Itatí y El Arroyo). Ing. Maschwitz. (03488) 44-3706.
Asociación Educadora Ita Wegmann. Polonia (e/ Machado y Beruti). Del Viso.
Jardín de Infantes Cuarto Creciente.M. Güemes 1747. Florida. 4718-1140.
Escuela de Recuperación El Arca. San Isidro. 4743-0833.
El amanecer. La Cumbre. Prov. de Córdoba.
Escuela El trigal. Villa Las Rosas. Prov. de Córdoba.
Jardín de Infantes El Rinconcito. Villa General Belgrano. Prov. de Córdoba.
Sacado de Revista Planetario. Nota completa acá.
Existen varios métodos pedagógicos, pero muy pocos lograron perdurar a lo largo del tiempo e incluso crecer en cantidad de escuelas y jardines de infantes que lo aplican. Actualmente, más de 800 escuelas en el mundo y una mayor cantidad de jardines de infantes basan su método de enseñanza en la pedagogía Waldorf. Creada por el filósofo Rudolf Steiner en 1919 se fundamenta en una particular concepción del hombre, basada en la Antroposofía, y el acompañamiento de las diferentes etapas evolutivas del niño por parte del docente.
No todas las escuelas son iguales. En algunas no se toman pruebas ni se entregan boletines, los chicos tienen el mismo maestro durante toda la primaria y las clases no se dividen en horas sino por épocas. Estas y otras características que diferencian a las escuelas Waldorf parecen anecdóticas, sin embargo, tienen un profundo fundamento pedagógico.
La pedagogía Waldorf es un método creado por el filósofo Rudolf Steiner basado en los principios rectores de la Antroposofía. La Antroposofía (sabiduría del hombre) es una corriente filosófica creada por Steiner que se propone transitar un camino de conocimiento que permita al hombre percibir la realidad no sensible.
Con una clara orientación humanística, estas escuelas se plantean la educación como un desarrollo hacia la libertad individual, incorporando la expresión artística como un medio de aprendizaje en las materias curriculares. El canto, la música o la pintura no sólo tienen sus clases especiales sino que también se la utiliza en las de matemática, lengua o ciencias sociales para incorporar conocimientos específicos. Además, los chicos participan en clases y talleres de distintos oficios, como carpintería, cocina, tejido y jardinería, entre otros.
La primer escuela con estas característica fue fundada por el propio Steiner en 1919. Ante una propuesta del director de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, en Stuttgart, Alemania, se ocupó de la educación de los empleados de la empresa. Convocó a un grupo de maestros a quienes formó y luego dirigió durante los primeros 5 años."No se trata de un método que pueda enseñarse en un manual sino que el maestro hace un camino de conocimiento del hombre y del universo, a partir del cual puede darle al niño lo que necesita de acuerdo a cada etapa evolutiva", sostiene el Dr. Segundo José Santillán, médico pediatra y médico escolar de una escuela Waldorf.
La antroposofía describe una estructura del hombre y de los seres de la naturaleza según la cual el ser humano estaría conformado por un cuerpo físico, un cuerpo etérico (la fuerza que da la vida, que comparte con los vegetales), un cuerpo astral (la capacidad de sentir, que comparte con los animales) y el Yo (estrato superior del hombre que corresponde a la capacidad de pensar). Teniendo en cuenta esta concepción del hombre, la pedagogía Waldorf se propone como un instrumento para favorecer el desarrollo íntegro del individuo. Para abarcar al niño en su totalidad considera al ser humano triformado, dividido físicamente en tres grandes sistemas a cada uno de los cuales corresponden distintas cualidades anímicas: el pensar, al sistema el nervioso-sensorio; el sentir, al respiratorio-circulatorio y el querer, al metabólico-motor.
El método creado por Steiner divide en septenios las diferentes etapas evolutivas en las que estas cualidades se desarrollan. La primera infancia abarca hasta los siete años y su actividad central es el desarrollo del organismo físico. Aprovechando la voluntad activa del niño, en esta etapa se utiliza la imitación como método primordial de conocimiento. En la infancia media, desde los siete a los catorce años, el conocimiento del mundo se realiza a través de la imaginación que despierta y activa los sentimientos. La adolescencia es el período de maduración de la personalidad y cuando se termina de desarrollar la capacidad intelectual.
Según Santillán lo que caracteriza a la pedagogía Waldorf es que "se respetan las diferentes etapas evolutivas y se trata de no caer en una intelectualización precoz". Pero además, la manera de impartir la autoridad y el sistema de evaluación son diferentes. No se lo expone al chico a pruebas y exámenes, sino que el maestro evalúa el proceso de aprendizaje a través del contacto cotidiano con los alumnos. Y las escuelas no tienen una dirección unipersonal sino colegiada: un consejo de maestros discute los asuntos pedagógicos y resuelve los problemas. Los padres tienen una participación muy importante en la vida institucional.
A diferencia de otros colegios, en las escuelas waldorf un mismo docente acompaña al grupo desde primero a séptimo grado. El objetivo es que a través del conocimiento profundo de cada niño, el maestro pueda percibir lo que necesita pedagógicamente en cada momento. Esta metodología permite que se tomen en cuenta las capacidades de cada uno. Por este motivo, y porque cuentan con un equipo pedagógico-terapéutico capaz de acompañar al niño en su desarrollo, estas escuelas son aptas para chicos con problemas de aprendizaje o necesidades especiales.
Justamente por plantearse entre sus objetivos el desarrollo de la libertad individual, muchas personas tienden a pensar que estas escuelas son poco exigentes y poco estructuradas. Sin embargo, los contenidos que se aprenden no sólo abarcan a los de la enseñanza oficial sino que los sobrepasan, tomando los aspectos de la educación artística, artesanal y técnica. Los egresados de los distintos niveles se adaptan con naturalidad a otros sistemas educativos tanto en el polimodal como en la universidad.
Por otra parte, más allá de algunas actualizaciones y a pesar de adaptarse a los programas oficiales de cada país, la pedagogía Waldorf mantiene las mismas características desde que fue creada en los años '20. Las diferencias entre los distintos establecimientos tienen que ver con las necesidades de la comunidad que la integra.
En Argentina, la primer escuela de pedagogía Waldorf fue el Colegio Rudolf Steiner, fundado en 1940 en la localidad de Florida. Pero actualmente hay más de diez establecimientos que se rigen por este método de enseñanza.
Teniendo en cuenta que la pedagogía Waldorf es un método complejo, su conocimiento no se agota en una enumeración de las caracterísiticas que diferencian a las escuelas que lo aplican de las más tradicionales. Según Santillán, para comprenderlo en toda su extensión "hay que vivenciarlo."
Escuelas basadas en la Pedagogía Waldorf:
Instituto Juana de Arco. Aráoz 1027. Bs As. 4778-0769.
Colegio Rudolf Steiner. Warnes 1357. Florida. 4791-5338.
Escuela San Miguel Arcángel.J. M. Moreno 1221. Villa Adelina. 4766-4157.
Escuela Perito Moreno. Entre Ríos 1912. Martínez. 4717-0834.
Escuela Clara de Asís.Independencia 1623 (e/ Itatí y El Arroyo). Ing. Maschwitz. (03488) 44-3706.
Asociación Educadora Ita Wegmann. Polonia (e/ Machado y Beruti). Del Viso.
Jardín de Infantes Cuarto Creciente.M. Güemes 1747. Florida. 4718-1140.
Escuela de Recuperación El Arca. San Isidro. 4743-0833.
El amanecer. La Cumbre. Prov. de Córdoba.
Escuela El trigal. Villa Las Rosas. Prov. de Córdoba.
Jardín de Infantes El Rinconcito. Villa General Belgrano. Prov. de Córdoba.
Sacado de Revista Planetario. Nota completa acá.
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Educación a conciencia y en libertad
jueves, 30 de marzo de 2006
De comunidades educativas.
Desde que Luisina comenzó el jardín del I.V.A. en el año 2003 (pasó por dos privados antes de lograr entrar, había quedado quichicientas mil en la lista de espera), el clima que se generó a nivel iteracción con el resto de las familias, siempre fue excelente. Por supuesto que como todas las actividades en donde las relaciones son tan fluídas, al principio todo era divino, parecía la mejor gente del mundo, todos los nenes iban a la casa de todos, todas/os las/os madres/padres eran re simpáticas/os, muchos artistas, alguno más o menos famoso que otros, todos muy comprometidos con la crianza, las reuniones de padres y otros eventos escolares siempre tenían asistencia perfecta o casi, y concurrían los dos papás, aunque estuviesen separados! Yo me sentía en el paraíso. Siempre había un motivo para el encuentro fuera de la institución, días de club con asado incluído, campamentos que se repitieron a lo largo de los tres años, de los que quedaron anécdotas y pequeños momentos memorables. Yo había encontrado afinidades con todas la madres y me parecía asombroso.
Ya en el taller de 4 la cosa fue amainando. Nos íbamos conociendo más y como en toda convivencia, empezaban los roces. Hasta que sobre el final del año se armó el quilombete gran.
Resulta que A que era el novio de B, según contara C en la ronda matutina, le había pedido a B que como era su novio le tenía que chupar el pito (sic). Que los novios hacen eso (cuatro años todos!).
Ésto lo supieron primero las mamás de D y C, que son esas nenas reparlanchinas que muy naturalmente cuentan toooooodo lo que les pasó o vieron en el día, siempre. Esto generó un murmullo telefónico que de a poquito se empezó a extender hasta que llegó a la mamá de A, el supuesto depravado. O por lo menos eso creyó que se estaba 'diciendo por ahí' esta mamá.
Pobre mina, yo la entiendo, y hoy a la distancia, la recuerdo en la reunión que se hizo exclusivamente por ese episodio, llorando y super angustiada, donde se sentía acusada y mirada y me da una pena bárbara. Encima el marido no estaba presente... Una cagada.
Además, con un tema tan delicado, las opiniones estuvieron más que divididas. Hubieron algunos que directamente pedían la hoguera para esta familia, otros que decían que está bien, que los chicos se tienen que explorar para conocerse y más de uno que no dijo nada pero que miraba con recelo a maestros y padres por igual. También más de uno se la agarró con la gente del jardín, porque nos deberían haber avisado en seguida (para acusar más rapidamente, supongo), que cómo no nos habíamos enterado antes.
Esto había sucedido por agosto, tomó estado público a fines de octubre, que fue cuando yo me entero, y se terminó cerrando con esta reunión un par de días después de que terminaran las clases.
Está claro que desde el jardín se manejó mal la cosa, yo creo que se les fue de las manos porque los superó el tema. Pienso que ellos tenían el poder para evitar todo ese 'radio pasillo' espantoso y ahorrarle el mal trago a esa madre. Se le dió a la situación mucha más trascendencia de la que tenía. Fue un juego (exploratorio) como cualquier otro que cualquiera de nosotros, criados en la represión y todo, en mayor o menor medida, tuvimos. No sería sano si un niño de 4 años tuviese la necesidad de reprimirlo, creo yo.
Y yo que pensaba que Luisina no contaba nada, lo terminaba de confirmar. Le pregunto lo más sutilmente posible, y efectivamente lo tenía bien presente (fue el tema del año, parece que a raíz de ésto, el cuerpo y la propia intimidad, etc., etc., etc.), que "nuestro cuerpo es nuestro, que nadie te puede hacer nada que no quieras, que cuando somos grandes y tenemos amor (sic) podemos dejar que nuestro novio nos vea desnuda". Fin del tema para mi.
Pero imagínense 'el grupo de papás taaaaaaaaaan unidos', cómo terminó el año!
Obviamente, ya en el taller de 5, las relaciones no eran las mismas, las afinidades se redujeron a la mínima expresión, y los intercambios de casas para jugar después del jardín eran limitados.
Lo bueno de ésto es que Lula tiene mucha afinidad con dos nenas que viven muy cerca, son familias afines a nosotros y es recíproco.
Lo que me deja una sabor amargo, es que daba para seguir interactuando con el resto de las familias (hicimos la experiencia de un jardín rodante en verano, organizada 100% por los padres, porque no queríamos mandarlos a una colonia de vacaciones con tres añitos y salió excelente, tanto que la repetimos a los cuatro, a pesar del estado crítico de la situación en ese momento).
Pero claro, es la vida, uno va eligiendo con quien recorrer el camino, lo que no quiere decir que sea fácil aceptar lo decidido...
Ya en el taller de 4 la cosa fue amainando. Nos íbamos conociendo más y como en toda convivencia, empezaban los roces. Hasta que sobre el final del año se armó el quilombete gran.
Resulta que A que era el novio de B, según contara C en la ronda matutina, le había pedido a B que como era su novio le tenía que chupar el pito (sic). Que los novios hacen eso (cuatro años todos!).
Ésto lo supieron primero las mamás de D y C, que son esas nenas reparlanchinas que muy naturalmente cuentan toooooodo lo que les pasó o vieron en el día, siempre. Esto generó un murmullo telefónico que de a poquito se empezó a extender hasta que llegó a la mamá de A, el supuesto depravado. O por lo menos eso creyó que se estaba 'diciendo por ahí' esta mamá.
Pobre mina, yo la entiendo, y hoy a la distancia, la recuerdo en la reunión que se hizo exclusivamente por ese episodio, llorando y super angustiada, donde se sentía acusada y mirada y me da una pena bárbara. Encima el marido no estaba presente... Una cagada.
Además, con un tema tan delicado, las opiniones estuvieron más que divididas. Hubieron algunos que directamente pedían la hoguera para esta familia, otros que decían que está bien, que los chicos se tienen que explorar para conocerse y más de uno que no dijo nada pero que miraba con recelo a maestros y padres por igual. También más de uno se la agarró con la gente del jardín, porque nos deberían haber avisado en seguida (para acusar más rapidamente, supongo), que cómo no nos habíamos enterado antes.
Esto había sucedido por agosto, tomó estado público a fines de octubre, que fue cuando yo me entero, y se terminó cerrando con esta reunión un par de días después de que terminaran las clases.
Está claro que desde el jardín se manejó mal la cosa, yo creo que se les fue de las manos porque los superó el tema. Pienso que ellos tenían el poder para evitar todo ese 'radio pasillo' espantoso y ahorrarle el mal trago a esa madre. Se le dió a la situación mucha más trascendencia de la que tenía. Fue un juego (exploratorio) como cualquier otro que cualquiera de nosotros, criados en la represión y todo, en mayor o menor medida, tuvimos. No sería sano si un niño de 4 años tuviese la necesidad de reprimirlo, creo yo.
Y yo que pensaba que Luisina no contaba nada, lo terminaba de confirmar. Le pregunto lo más sutilmente posible, y efectivamente lo tenía bien presente (fue el tema del año, parece que a raíz de ésto, el cuerpo y la propia intimidad, etc., etc., etc.), que "nuestro cuerpo es nuestro, que nadie te puede hacer nada que no quieras, que cuando somos grandes y tenemos amor (sic) podemos dejar que nuestro novio nos vea desnuda". Fin del tema para mi.
Pero imagínense 'el grupo de papás taaaaaaaaaan unidos', cómo terminó el año!
Obviamente, ya en el taller de 5, las relaciones no eran las mismas, las afinidades se redujeron a la mínima expresión, y los intercambios de casas para jugar después del jardín eran limitados.
Lo bueno de ésto es que Lula tiene mucha afinidad con dos nenas que viven muy cerca, son familias afines a nosotros y es recíproco.
Lo que me deja una sabor amargo, es que daba para seguir interactuando con el resto de las familias (hicimos la experiencia de un jardín rodante en verano, organizada 100% por los padres, porque no queríamos mandarlos a una colonia de vacaciones con tres añitos y salió excelente, tanto que la repetimos a los cuatro, a pesar del estado crítico de la situación en ese momento).
Pero claro, es la vida, uno va eligiendo con quien recorrer el camino, lo que no quiere decir que sea fácil aceptar lo decidido...
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