Este
texto ha sido tomado del libro ¨La Forma Humana¨ de Alberto Díaz Goldfarb y
Liliana Elsa Luque, Pluma y Papel Ediciones, 2001, Buenos Aires,
Argentina.
Digitalizado por Germana Martin y Omar Pereira para
Palabra Chamánica.
Aquí el link.
Frederick Leboyer nació en la primera década del
siglo XX.
Médico obstetra francés, graduado en la Universidad
de París. Recibió la llegada al mundo de más de diez mil bebés, observó y
estudió las prácticas de parto en diferentes culturas. Esto lo lleva a
formularse las siguientes preguntas:
¿Por qué
un niño debe venir de la tranquila oscuridad de la madre a un tormento de luces
brillantes?
¿Por qué debe un niño respirar por primera vez con
miedo, colgando de su espina dorsal, cabeza abajo?
¿Por qué
un niño debe ser inmediatamente separado de su madre si está durante nueve meses
dentro de su cuerpo que lo contiene?
La
publicación de su libro llamado ¨Por un nacimiento sin violencia¨, promueve una
lenta, pero progresiva revolución, que insta a tener en cuenta el proceso del
nacimiento desde el punto de vista del niño.
En la
primera parte de esta obra, intenta, utilizando los símbolos del lenguaje de un
modo un tanto poético e impactante, aproximarnos a la vivencia del nacimiento
tal como la experimenta el bebé.
En la
segunda, muestra en forma persuasiva cómo pequeños cambios en el modo de recibir
a los bebés, tienen gran alcance para cambiar la calidad de vida del hombre,
tanto física, emocional y espiritual.
El autor
nos invita en su libro, a acercarnos al mágico momento del nacimiento del
siguiente modo:
¨¿Decís que
no habla el recién nacido?
Venid,
contempladle.
¿Hacen falta
más comentarios?
Esa frente
trágica, ojos cerrados, cejas arqueadas, preñadas de
dolor...
Esa boca herida por el llanto, esta cabeza levantada
hacia atrás que pugna por escapar...
Esas manos,
ora tendidas y suplicantes, luego a la cabeza, ese ademán de
calamidad...
Esos piés que
patalean furiosamente, esas piernas encogidas para proteger su frágil
vientre...
Esta carne, presa de espasmos, sobresaltos,
sacudidas...
¿No dice nada
el recién nacido?
Es todo su
ser el que nos grita, su cuerpo entero el que nos
brama:
¨¡No me toques! ¡No me
toques!¨
al mismo tiempo que implora,
suplica:
¨¡No me abandones! ¡Por favor,
ayúdame!¨
¿Existe otra llamada más
desgarradora?
Y esta
llamada que siempre ha lanzado el niño a su llegada, ¿quién la comprende, quién
la escucha, quién simplemente le oye?
Nadie.
¿No hay aquí
un gran misterio?
¿No habla el
recién nacido?
No, no. Somos
nosotros quienes no le escuchamos.¨...
(Leboyer,
Frederick, ¨Por un nacimiento sin violencia, Ed. Daimon, Barcelona, España,
1974, pags. 17, 22 y 23)
Opina, al
igual que como se dijo ya hace mucho tiempo, que nacer es sufrir y que el
verdadero horror de nacer, es la intensidad, la inmensidad de la experiencia, su
sofocante riqueza.
Contrario
a quienes dicen que el recién nacido no siente nada, Leboyer expresa que el bebé
lo siente todo.
¨Todo,
absolutamente, sin elección, sin filtro, sin discriminación. La enorme marejada
de sensaciones que le arrastra al nacimiento sobrepasa cuanto podamos imaginar
los adultos. Es una experiencia sensorial tan amplia, que ni siquiera podemos
concebirla. Los sentidos del recién nacido funcionan, ¡y de que manera! Poseen
la agudeza, el frescor de la juventud. ¿Qué son nuestros sentidos comparados con
los de un animal? Proporcionalmente, nuestra piel sería casi tan sensible como
la de un cocodrilo o un rinoceronte.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 32)
Como las
sensaciones no están aún organizadas en percepciones ligadas entre sí, se hacen
más fuertes, más intolerables.
Contradice
las teorías que expresan que el recién nacido no ve, que es ciego. Fundamenta
que si ver es componer imágenes mentales partiendo de lo que captan los ojos,
entonces el recién nacido no ve. Pero si ver es percibir la luz, entonces el
bebé sí ve, y muy intensamente.
¨De pronto,
ese pequeño ser de vista tan delicada, es expulsado de su caverna oscura. Sus
ojos, expuestos a la cruda luz de la sala. El niño lanza su grito desgarrador.
No es para menos. Acaban de quemar sus ojos.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 34)
¨¡Desdichada
criatura, el recién nacido! Cierra los ojos... ¿de qué le sirve la frágil, la
transparente barrera de sus párpados?
¿Ciego el
recién nacido?
¡Cegado!¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 35)
El recién
nacido tiene la piel fina, casi sin epidermis, Leboyer compara la sensibilidad
de este estado como a la de una quemadura.
¨El infierno
es lo que atraviesa el niño para llegar hasta nosotros. Pues este fuego que
asalta al bebé por todas partes, que abrasa su piel, quema sus ojos, esta
lumbre, penetra en su interior hiriéndole con furia lo más profundo de sus
carnes.
Ascuas, insufrible quemadura es la herida que el aire
le produce al henchir sus pulmones. Los ojos del bebé son sensibles, su piel es
sensible. Sus mucosas lo son mucho más todavía.
El aire que
penetra y barre la tráquea, que despliega los alvéolos, causa el mismo efecto
que un ácido vertido en una llaga.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág.38)
¨Mordido en
sus entrañas, todo su ser agita.
Todo en él se
estremece, se horroriza, se crispa.
Todo se
cierra, rechaza, escupe.
Todo trata de
enfrentarse al enemigo.
¡Y se produce
el llanto!
El primer llanto que representa un hito, que celebra
el comienzo de una nueva vida.
Este llanto
es un ¡NO!, un vehemente reproche, una protesta del alma. Un sollozo desesperado
como impotente, porque ¨es necesario¨.
Es necesario
respirar una vez, y otra y otra. Y quemarse las entrañas más y más, y
más.¨...
(Leboyer, Frederick, Op. cit., pág.
39)
El
niño recién nacido, está loco de angustia, en un paroxismo de confusión y
abatimiento, de aflicción. Cuando le toman de los piés, cabeza abajo, le invade
un nuevo vértigo, nuevo horror; luego le ponen colirios en sus ojos y aunque se
resista cerrándolos, el líquido abrasador llega lo
mismo.
El temblor, el hipo, la fatiga no le desaparecen,
ocurre entonces algo extraordinario:
¨... ahíto de
lágrimas, de ahogos, de penas, el bebé se evade.
No se marcha
lejos.
Sus piernas no le ayudan.
Pero se hunde
en sí mismo.
Se
repliega.
Se hace un ovillo,
se
acurruca.
Flexiona los brazos, las
piernas.
Recobra la posición
fetal.
Simbólicamente se refugia en el
útero.¨...
(Leboyer, Frederick, Op. cit., pág.
51)
¨Nacer es
así.
Este es el suplicio, el calvario, el tormento de un
inocente que no sabe hablar.
¡Creer que de
un cataclismo así no va a quedar ningún vestigio!
¡Qué
candidez, qué simpleza!
Por doquier
veremos sus huellas en la piel, en los huesos, en el vientre, en la
cabeza,
en la locura,
en nuestra
enajenación, nuestras torturas; en la servidumbres
nuestras,
en las leyendas, en las
epopeyas
y en los grandes mitos.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 52)
Todo
cuanto se ha dicho, es terrorífico, el autor expresa que somos los adultos
quienes debemos aprender a recibir en mejores condiciones al recién nacido, por
ejemplo, empezando con la vista, en la sala de parto, es innecesario tener
reflectores, o por lo menos es innecesario en el momento mismo que el bebé está
saliendo.
Resalta como importante:
- La
penumbra, es lo ideal en este momento y es preferible que la madre descubra a su
hijo, primero por el tacto, que sienta sus formas antes de verlo, que sienta la
emoción de la carne en sus manos, no a través de su juicio mental, que abrace a
su bebé antes de contemplarlo.
- Se debe
hablar en susurros, sus oídos son sumamente sensibles, los ruidos los hieren
fácilmente.
- Se debe
estar ahí, dado que los adultos estamos siempre en otra parte, en otro momento,
en el pasado o en un proyecto futuro, debemos lograr estar ahí, con una atención
apasionada.
¨Al venir al
mundo, el recién nacido cae en el reino de los opuestos, donde todo es bueno o
malo, alegre o triste, agradable o desagradable, seco o mojado... Descubre
entonces los contrarios, tan antagónicos como
inseparables.
¿Cómo penetra
el niño en este reino de los contrarios?
¿Mediante sus
sentidos? No, esto se producirá más tarde.
El niño llega
a este reino por su respiración. Al inspirar el aire por primera vez, pisa un
umbral. Y lo franquea. Ha entrado.
Inspira. Y de
esa inspiración nace su opuesto: la espiración.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 74)
El autor
expresa que hasta ese momento la sangre circulaba por el cordón, ahora, se
aventura hasta los pulmones. Al respirar, al oxigenar la sangre por sus propios
medios, se afirma a sí mismo.
Al nacer,
el niño es mantenido con el cordón mientras éste late, es así oxigenado por dos
vías; mientras una va sustituyendo a la otra, el cordón, late con fuerza unos
cuatro o cinco minutos. Oxigenado por este cordón, sin peligro de anoxia, el
niño puede irse adaptando a la respiración pulmonar sin peligro y sin daño. El
niño así, casi no llora, no es presa del pánico de verse privado de oxígeno. El
niño grita, por el ardor del aire en los pulmones, generalmente se hace una
pausa, sigue respirando por el cordón hasta que nuevamente lo intenta,
vacilante, prudente, con frecuentes pausas, se toma su tiempo, porque respira
por el cordón, y de la quemadura, soporta el tiempo que
tolera.
¨Al nacer un
niño ¿es preciso que grite?
Sin
duda.
Mas el llanto, el sollozo, no están
justificados.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 83)
Sólo
entonces, cuando el cordón ha cesado de latir, se secciona. Cada bebé, posee ya
su carácter, su personalidad:
¨Los hay que
apenas salidos, se estiran audazmente, arquean el busto hacia atrás, con los
brazos extendidos.
Son niños
fuertes. Se instalan como reyes en su nuevo dominio. Su columna vertebral se
endereza de repente, como un arco tendido con fuerza, al soltar la
flecha.
Ocurre a veces, que turbados por la violencia del
choque, asustados de su propia osadía, dan marcha atrás, se repliegan, se
cierran.
Otros, hechos un ovillo al principio, van abriéndose
progresivamente.
Abordan con
prudencia su aventura.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 88)
¨La cabeza es
mejor no tocarla. La tienen extremadamente sensible, puesto que ha jugado la
peor parte en el infernal drama del nacimiento. Tuvo que abrirse camino con
ella. El menor roce despertaría dolorosos
recuerdos.¨...
(Leboyer, Frederick, Op. cit., pág.
92)
El autor
opina que al nacer el niño debe ser colocado sobre el vientre de la madre, con
la columna vertebral sin extender, de costado. La columna estuvo mucho tiempo
doblada, debe enderezarse de a poco. Luego, debe ser llevado al agua, a 38 o 39
grados, a medida que el bebé se hunde, la pesantez se anula. El niño pierde otra
vez el cuerpo que le abruma, ese cuerpo nuevo y su secuela de
angustias.
Cuando el niño emerge, nuevamente le aguarda la
gravedad. El peso de su propio cuerpo, y es posible que nuevamente se le
introduzca, para que se vaya acostumbrando de a poco a todo lo
nuevo.
¨Para
evitarle el miedo al recién nacido es preciso irle desvelando el mundo con
lentitud infinita, de un modo muy progresivo. Y no proporcionarle más
sensaciones nuevas que aquellas que pueda soportar y
asimilar.¨...
(Leboyer, Frederick, Op. cit., pág.
154)
¨Asimimo,
cada niño nos llega con su temperamento, su carácter, su herencia y su
destino.
Cada uno reacciona a su manera. Y es asombroso
comprobar hasta que punto es único y diferente.
Pero lo
cierto es que aún siendo cada uno único y diferente, todos los recién nacidos
pasan por las mismas etapas que conducen de lo cerrado a lo abierto, del
repliegue sobre sí mismo al contacto con el mundo.
Camino que
cada bebé recorrerá a su manera.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 160)
¨Vivir es
respirar libremente. No con el tórax solamente. Sino también con el vientre, con
los flancos, con la espalda.¨...
(Leboyer,
Frederick, Op. cit., pág. 163)
¨Para que
todo viva y respire libremente se precisa un espinazo recto, una columna
vertebral libre. Y ligera, dinámica, flexible.
¿Se ha dicho
que los enfermos mentales son incapaces de efectuar una inspiración
profunda?
Basta el menor bloqueo a lo largo de la columna
vertebral, para que la respiración se altere, y con ella la
vida.
Ahora bien. En el momento de nacer es cuando se
organiza la respiración. Y sus futuros bloqueos.
Esta
organización, esa estructura quedan selladas para
siempre.¨...
(Leboyer, Frederick, Op. cit., pág.
164)
A
partir de la divulgación de su libro, llega a Occidente una técnica de masaje
para el bebé, hoy internacionalmente conocida bajo el nombre de
Shantala.
Shantala es el nombre de una joven mamá que
masajeaba naturalmente a su hijo en las calles de Kerala, una población ubicada
al sur de la India. Frederick Leboyer, quedó impactado y maravillado frente a
esta práctica y se dedicó a observarla detenida y
respetuosamente.
Este
masaje-caricia es un arte antiguo, simple y profundo; es mucho más simple que un
masaje. Es un encuentro entre dos seres que se comunican a través de la mirada,
del contacto y a través de las manos de quien lo imparte (habitualmente es la
mamá o el papá). El bebé recibe así el alimento afectivo, ya que no sólo su
panza necesita alimento, toda su piel, todo su ser está sediento de amor, de
caricias.
Este masaje permite que la energía de la mamá y el
bebé circulen, se intercambien y armonicen. El bebé así recupera aquellas
primeras sensaciones que tenía dentro del vientre de su madre, ese movimiento
que acariciaba su piel dándole paz y contención. Ahora, afuera de la panza,
serán las manos de la madre las que le van a transmitir calor, seguridad,
contención, ritmo, movimiento y energía. El masaje los ayudará a mantener la
unión inicial.
Teniendo en cuenta que éste es un momento de unión
y comunión muy especial, es importante crear condiciones adecuadas para el
encuentro. El lugar deberá ser confortable y ventilado, puede ser una habitación
cálida o en días templados al aire libre. Es conveniente un espacio silencioso y
tranquilo ya que el diálogo se dará a través de la mirada, el tacto y la
energía.
Es conveniente untarse las manos con un aceite
natural, preferentemente vegetal antes de comenzar el masaje. La técnica es de
una gran precisión y tiene una secuencia que es necesario respetar para
descargar y luego armonizar todo el cuerpo del bebé. Es recomendable hacer
seguir la sesión de Shantala de un baño, dejando al niño flotar; el agua
completará el efecto placentero y relajante del masaje.
¨Lentamente
aprenderemos a disfrutar del lenguaje del silencio. El silencio ayuda a la
concentración y a aprender a comunicarse de otra manera. Al bebé le hablaremos
todo el tiempo sin palabras, con las manos, con los ojos, con todo el ser. Hay
que dejar que fluya ese lenguaje que será cada vez más íntimo, más profundo.
Esto es algo que habitualmente nos cuesta ya que estamos acostumbrados a hablar
con palabras pero a medida que ambos, mamá y bebé comparten este lenguaje de las
caricias a través del masaje, las palabras se vuelven innecesarias y ambos
disfrutan de las sesiones naturalmente en silencio.
Las manos
suaves y ligeras al comienzo irán pasando lentamente la fuerza, sin hacer
fuerza. Uno se transforma en un instrumento, un medio que deja pasar la energía
con suavidad y firmeza, con una actitud distendida, abierta y atenta. Dejando
las manos relajadas, cuanto más distendidas estemos, tanto mejor pasarán la
fuerza y la ternura. Hacer una breve relajación, una respiración profunda que
nos ayude a conectarnos con nuestro interior suele ser un buen
comienzo.
El Shantala produce un clima especial en el ambiente,
quien ha presenciado una sesión lo siente. El bebé ser relaja y la madre
también. El encuentro entre las miradas, la sincronización de los ritmos mutuos,
la sintonía que se produce no deja de maravillarme.
Siento que
hay algo mágico en cada encuentro, como si el tiempo se detuviera a medida que
el masaje se va haciendo más lento y profundo. Se vuelve fácticamente observable
esa simbiosis, esa unión, esta unidad mamá-bebé, que tantos han descripto
teóricamente.
La sensación
es que la mamá y el bebé forman un todo, por unos minutos son un
todo.
Es muy gratificante para mí transmitir este saber, ya
que si bien estoy fuera de esta unión recibo una energía que distiende, que
transmite una serena paz y alegría.
Quien lo da
recibe también los beneficios del masaje. Por lo que habitualmente, tanto la
madre como el bebé, terminan muy distendidos y calmos. Es una ida y
vuelta.¨
(Villén Mariana, Revista
Mamando)
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miércoles, 14 de noviembre de 2012
jueves, 23 de agosto de 2012
Mujeres Hermosas (sabemos parir!)
Hermosas Mujeres
Muchas veces me pongo a pensar en cuál ha sido la razón por la cual estamos tan alejadas de poder relacionarnos con nuestros embarazos y partos de manera natural y fisiológica
Y se me vienen a la mente tantas historias leídas y tantas historias documentadas y también las historias que recibí de mis antepasadas transmitida de boca en boca y llegada a mí a través de mis abuelas y de mi madre, de mis tías y de la línea femenina de una misma….
Esas historias tienen que ver con la idea que dice que el parto es un momento de riesgo, que es un momento de vida o muerte, cuando en sí mismo es la expresión más acabada de la vida y no de la muerte!!! ¡La muerte es el final del camino y no el principio!
Me alarma esta quietud, esta resignación que tenemos en uno de los momentos de más creatividad y luminosidad que puede tener un ser, especialmente un ser femenino que ha tenido la honra de haber sido elegido para que se pueda producir en su cuerpo este proceso fabuloso que es el gestar un bebé en los adentros y poder sacarlo hacia afuera cuando es el momento justo y oportuno.
Ese don femenino, ha sido cuestionado repetidamente desde las estructuras patriarcales y desde las modernas estructuras que llamamos “adelantos científicos”, ya que desde la aparición de aquellos, los partos se han convertido en territorios de profesionales y han dejado de ser territorios femeninos.
El conjunto de mujeres, englobado en aquello que llamamos cultura, hemos sido llevadas mediante el convencimiento subliminal del mensaje académico, al paradigma dominante, cientificista y positivista, que dice que solas no podemos parir, que no sabemos parir, que parir es peligroso y que se necesita la asistencia de la ciencia y la tecnología. Que parir es doloroso, es un momento de sufrimiento que debemos pasar para luego premiarnos con el hijo amado… todos conceptos que refuerzan la idea de que la maternidad es una ofrenda que sumisamente debemos hacer al mundo para ser premiadas con el reconocimiento de la sociedad como seres valiosos (valiosos a partir del sufrimiento, la típica: “ahora sufrís pero te vas a ganar el cielo”…. ¡¡¡Patético!!!)
Entonces, allí vamos, vamos a parir asustadas, inseguras, pensando que tenemos que portarnos bien, que tenemos que aceptar lo que nos digan desde afuera aunque entre nuestras tripas nos resuene como raro, feo, equivocado…., ahí vamos, a parir con indicaciones, a parir con tiempos de reloj que nunca sabremos si son bienintencionados o son tiempos caprichosos que responden a las necesidades de los otros y no a las nuestras, vamos a parir con dolor, con soledad, con resignación.
Creemos que tenemos que pasar malos o incómodos momentos porque es para nuestro bien o para el bien del bebé, cosa que profundiza este concepto de que la madre debe ser un ser que se entrega al otro, que profundiza el concepto de la madre que se sacrifica, un concepto que después desde nuestros inconscientes trasladamos culposamente a nuestros hijos, terrible verdad y terribles consecuencias en la relación que establecemos con ellos…
Y así estamos, acostumbradas a todas estas cosas que de tanto repetirse, año, tras año, década tras década y durante mucho tiempo, hemos concluido que son lo natural, que así es y que es por eso que necesitamos tanto que nos conduzcan y protejan como a niñas indefensas, en esta parte de nuestras vidas donde deberíamos ser las más soberanamente dueñas de nosotras mismas.
Pero de a poco, se van escuchando nuevas voces, voces que cuestionan el orden establecido, voces que preguntan, que buscan…
¿Será porque estamos dejando atrás perversamente a la naturaleza?
¿Será porque el parto natural rodeado de hormonas del amor, es un hecho de la vida de la mujer que está casi en extinción?
¿Será porque los nacimientos del hombre son cada vez más medicalizados y más alejados de la fisiología?
¿Será porque todos los días nacen niños que antes que nada y como prioridad se los separa de sus madres con el fin de estudiarlos y asegurarse de que “están bien”, en vez de propiciar lo que biológicamente es lo mejor, que es estar en contacto inmediato y sostenido por su madre durante todo el tiempo y sin discontinuidad?
¿Será porque las familias se fusionan mejor cuando el apego y los sentimientos maternales y paternales son respetados y estimulados socialmente?
¿Será por esta y otras muchas más razones que hemos empezado a darnos cuanta que algo de toda esta modernidad NO ESTÁ BIEN?
No es lógico que la Creación del HOMBRE haya sido tan imperfecta, que se haya diseñado el cuerpo de las mujeres para ser cortado al parir.
Las mujeres no nacemos con un cierre en el abdomen para facilitar el parto.
Nuestras vaginas se adaptan al tamaño de nuestros hijos y sus cabecitas al tamaño de nuestras vaginas, no es necesario hacer episiotomías a granel.
No es lógico que los bebés se empecinen en querer nacer fuera de los límites del tiempo y que sean necesarias las cantidades siderales de inducciones por estar “pasado de fecha”
No tenemos un reloj tatuado en los pechos para saber cada cuanto hay que dar la teta ni por cuánto tiempo.
No es “racional” pensar que un bebé que recién aparece en el mundo de los ya nacidos sea tan manipulador que desarrolle habilidades como las de “tener caprichos” o “tomarnos el tiempo”, cuando llora por necesidad de estar al pecho de su madre.
¿Será porque nos dimos cuenta que estar embarazadas no constituye una enfermedad, y es por eso que no es necesario más intervenciones ni salvatajes?
¿Será que estamos dispuestas a recuperar el embarazo, el parto y la crianza como cosas que nos pasan a nosotras, las mujeres, a nuestros cuerpos, a nuestros órganos, a nuestros sentimientos, a nuestros deseos?
¿Será que queremos parir y que queremos sentir eso, sí, SENTIR?
Despertemos, mujeres, que Blancanieves después del beso del príncipe encantado, se la pasó fregando el castillo.
¡¡¡Recuperemos lo nuestro!!!
Lorena Ribot, La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Extraído de http://www.facebook.com/#!/notes/vos-sabes/hermosas-mujeres/299873766786434
Muchas veces me pongo a pensar en cuál ha sido la razón por la cual estamos tan alejadas de poder relacionarnos con nuestros embarazos y partos de manera natural y fisiológica
Y se me vienen a la mente tantas historias leídas y tantas historias documentadas y también las historias que recibí de mis antepasadas transmitida de boca en boca y llegada a mí a través de mis abuelas y de mi madre, de mis tías y de la línea femenina de una misma….
Esas historias tienen que ver con la idea que dice que el parto es un momento de riesgo, que es un momento de vida o muerte, cuando en sí mismo es la expresión más acabada de la vida y no de la muerte!!! ¡La muerte es el final del camino y no el principio!
Me alarma esta quietud, esta resignación que tenemos en uno de los momentos de más creatividad y luminosidad que puede tener un ser, especialmente un ser femenino que ha tenido la honra de haber sido elegido para que se pueda producir en su cuerpo este proceso fabuloso que es el gestar un bebé en los adentros y poder sacarlo hacia afuera cuando es el momento justo y oportuno.
Ese don femenino, ha sido cuestionado repetidamente desde las estructuras patriarcales y desde las modernas estructuras que llamamos “adelantos científicos”, ya que desde la aparición de aquellos, los partos se han convertido en territorios de profesionales y han dejado de ser territorios femeninos.
El conjunto de mujeres, englobado en aquello que llamamos cultura, hemos sido llevadas mediante el convencimiento subliminal del mensaje académico, al paradigma dominante, cientificista y positivista, que dice que solas no podemos parir, que no sabemos parir, que parir es peligroso y que se necesita la asistencia de la ciencia y la tecnología. Que parir es doloroso, es un momento de sufrimiento que debemos pasar para luego premiarnos con el hijo amado… todos conceptos que refuerzan la idea de que la maternidad es una ofrenda que sumisamente debemos hacer al mundo para ser premiadas con el reconocimiento de la sociedad como seres valiosos (valiosos a partir del sufrimiento, la típica: “ahora sufrís pero te vas a ganar el cielo”…. ¡¡¡Patético!!!)
Entonces, allí vamos, vamos a parir asustadas, inseguras, pensando que tenemos que portarnos bien, que tenemos que aceptar lo que nos digan desde afuera aunque entre nuestras tripas nos resuene como raro, feo, equivocado…., ahí vamos, a parir con indicaciones, a parir con tiempos de reloj que nunca sabremos si son bienintencionados o son tiempos caprichosos que responden a las necesidades de los otros y no a las nuestras, vamos a parir con dolor, con soledad, con resignación.
Creemos que tenemos que pasar malos o incómodos momentos porque es para nuestro bien o para el bien del bebé, cosa que profundiza este concepto de que la madre debe ser un ser que se entrega al otro, que profundiza el concepto de la madre que se sacrifica, un concepto que después desde nuestros inconscientes trasladamos culposamente a nuestros hijos, terrible verdad y terribles consecuencias en la relación que establecemos con ellos…
Y así estamos, acostumbradas a todas estas cosas que de tanto repetirse, año, tras año, década tras década y durante mucho tiempo, hemos concluido que son lo natural, que así es y que es por eso que necesitamos tanto que nos conduzcan y protejan como a niñas indefensas, en esta parte de nuestras vidas donde deberíamos ser las más soberanamente dueñas de nosotras mismas.
Pero de a poco, se van escuchando nuevas voces, voces que cuestionan el orden establecido, voces que preguntan, que buscan…
¿Será porque estamos dejando atrás perversamente a la naturaleza?
¿Será porque el parto natural rodeado de hormonas del amor, es un hecho de la vida de la mujer que está casi en extinción?
¿Será porque los nacimientos del hombre son cada vez más medicalizados y más alejados de la fisiología?
¿Será porque todos los días nacen niños que antes que nada y como prioridad se los separa de sus madres con el fin de estudiarlos y asegurarse de que “están bien”, en vez de propiciar lo que biológicamente es lo mejor, que es estar en contacto inmediato y sostenido por su madre durante todo el tiempo y sin discontinuidad?
¿Será porque las familias se fusionan mejor cuando el apego y los sentimientos maternales y paternales son respetados y estimulados socialmente?
¿Será por esta y otras muchas más razones que hemos empezado a darnos cuanta que algo de toda esta modernidad NO ESTÁ BIEN?
No es lógico que la Creación del HOMBRE haya sido tan imperfecta, que se haya diseñado el cuerpo de las mujeres para ser cortado al parir.
Las mujeres no nacemos con un cierre en el abdomen para facilitar el parto.
Nuestras vaginas se adaptan al tamaño de nuestros hijos y sus cabecitas al tamaño de nuestras vaginas, no es necesario hacer episiotomías a granel.
No es lógico que los bebés se empecinen en querer nacer fuera de los límites del tiempo y que sean necesarias las cantidades siderales de inducciones por estar “pasado de fecha”
No tenemos un reloj tatuado en los pechos para saber cada cuanto hay que dar la teta ni por cuánto tiempo.
No es “racional” pensar que un bebé que recién aparece en el mundo de los ya nacidos sea tan manipulador que desarrolle habilidades como las de “tener caprichos” o “tomarnos el tiempo”, cuando llora por necesidad de estar al pecho de su madre.
¿Será porque nos dimos cuenta que estar embarazadas no constituye una enfermedad, y es por eso que no es necesario más intervenciones ni salvatajes?
¿Será que estamos dispuestas a recuperar el embarazo, el parto y la crianza como cosas que nos pasan a nosotras, las mujeres, a nuestros cuerpos, a nuestros órganos, a nuestros sentimientos, a nuestros deseos?
¿Será que queremos parir y que queremos sentir eso, sí, SENTIR?
Despertemos, mujeres, que Blancanieves después del beso del príncipe encantado, se la pasó fregando el castillo.
¡¡¡Recuperemos lo nuestro!!!
Lorena Ribot, La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Extraído de http://www.facebook.com/#!/notes/vos-sabes/hermosas-mujeres/299873766786434
lunes, 9 de mayo de 2011
DE PARTOS CON PARTERAS.
LA PARTERÍA SE BASA EN LA CREENCIA DE QUE EL PROCESO DEL NACIMIENTO EN EL SER HUMANO FORMA PARTE DE LA NATURALEZA...
Marsden Wagner, Ex director del departamento Materno-Infantil de la OMS.
El parto ha sido siempre parte del mundo de la mujer. Y siempre ha habido parteras para asistir a las mujeres en el parto.
(...) Desde el principio, las parteras han desarrollado un papel central en el mundo femenino, no sólo con actos que van mas allá de la atención a la maternidad, sino incluso actos que abarcan mucho mas que el cuidado de la salud.
(...) Las parteras han comprendido siempre que la mujer en el trance del parto debía permanecer en el centro con la partera que la asistía a su lado, no sólo controlando el proceso de su parto, sino también aportando una gran dosis de
apoyo social y psicológico.
Sin embargo, los hombres necesitan estar en el centro y controlar y manejar todo lo que ocurre a su alrededor. En consecuencia, los obstetras de hoy controlan el parto y podemos encontrar, por ejemplo, la situación extrema: el manejo “activo” del parto en donde “activo” significa que el doctor desarrolla un papel activo y la mujer de parto es de todo menos activa, puesto que se encuentra totalmente despojada del control de su propio parto.
La partería se basa en la creencia de que el proceso del nacimiento en el ser humano forma parte de la naturaleza y que, claramente, ha evolucionado durante millones de años. Las parteras creen que la mayoría de las mujeres son capaces de dar a luz con apoyo y un mínimo de asistencia.
Sin embargo, los hombres confían en las máquinas, no en los cuerpos de las mujeres. Uno de los aspectos fundamentales es la espera en calma y en alerta, con consciencia. Esto no forma parte del mundo masculino y ha sido sustituido por la ansiosa necesidad de “hacer algo” de los que atienden el parto, preferiblemente con máquinas.
(...)Los médicos han sustituido a las parteras en los partos de bajo riesgo sólo para que la ciencia probara que las parteras resultan mas seguras.
(...) Las parteras siempre han entendido que el nacimiento forma parte de la vida y como la vida, no posee garantías.
(...) ¿Quién atenderá los partos de bajo riesgo? Partería. Una investigación científica considerable ha probado 4 importantes ventajas de la partería independiente:
· las parteras resultan más seguras en los casos de partos de bajo riesgo,
· realizan menos intervenciones innecesarias,
· resultan más baratas y proporcionan una mayor satisfacción.
El estudio mas esclarecedor acerca de la seguridad de un parto asistido por parteras publicado en 1998, examinaba todos los partos en EEUU, unos 4 millones de nacimientos. En comparación con los partos atendidos por galenos, los partos asistidos por parteras daban como resultado una mortalidad infantil un 19% mas baja, una mortalidad neonatal un 33% menor y un índice de bajo peso al nacer un 31% mas bajo.
Después de revisar la amplia evidencia de la seguridad de las comadronas, un artículo recientemente publicado en una revista obstétrica concluía: la búsqueda de literatura científica fracasa a la hora de encontrar un solo estudio que demuestre peores resultados con parteras que con médicos en mujeres de bajo riesgo. La evidencia demuestra que la atención primaria que proporcionan las parteras es tanto o mas segura incluso que los cuidados de los médicos.
La EVIDENCIA CIENTÍFICA muestra que, en comparación con los partos atendidos por médicos, los atendidos por parteras presentan según las estadísticas muchas menos amniotomías (rotura de la bolsa provocada), mucho menos uso de fluídos o medicación intravenosa, menos monitorización fetal electrónica de rutina, menos uso de narcóticos, menos uso de anestesia, incluído el bloqueo peridural para el dolor del parto, menos inducción y aceleración del parto, menos episiotomías, menos forceps, menos extracciones por ventosas, menos cesáreas y mas partos vaginales después de
cesáreas.
Marsden Wagner, Ex director del departamento Materno-Infantil de la OMS.
El parto ha sido siempre parte del mundo de la mujer. Y siempre ha habido parteras para asistir a las mujeres en el parto.
(...) Desde el principio, las parteras han desarrollado un papel central en el mundo femenino, no sólo con actos que van mas allá de la atención a la maternidad, sino incluso actos que abarcan mucho mas que el cuidado de la salud.
(...) Las parteras han comprendido siempre que la mujer en el trance del parto debía permanecer en el centro con la partera que la asistía a su lado, no sólo controlando el proceso de su parto, sino también aportando una gran dosis de
apoyo social y psicológico.
Sin embargo, los hombres necesitan estar en el centro y controlar y manejar todo lo que ocurre a su alrededor. En consecuencia, los obstetras de hoy controlan el parto y podemos encontrar, por ejemplo, la situación extrema: el manejo “activo” del parto en donde “activo” significa que el doctor desarrolla un papel activo y la mujer de parto es de todo menos activa, puesto que se encuentra totalmente despojada del control de su propio parto.
La partería se basa en la creencia de que el proceso del nacimiento en el ser humano forma parte de la naturaleza y que, claramente, ha evolucionado durante millones de años. Las parteras creen que la mayoría de las mujeres son capaces de dar a luz con apoyo y un mínimo de asistencia.
Sin embargo, los hombres confían en las máquinas, no en los cuerpos de las mujeres. Uno de los aspectos fundamentales es la espera en calma y en alerta, con consciencia. Esto no forma parte del mundo masculino y ha sido sustituido por la ansiosa necesidad de “hacer algo” de los que atienden el parto, preferiblemente con máquinas.
(...)Los médicos han sustituido a las parteras en los partos de bajo riesgo sólo para que la ciencia probara que las parteras resultan mas seguras.
(...) Las parteras siempre han entendido que el nacimiento forma parte de la vida y como la vida, no posee garantías.
(...) ¿Quién atenderá los partos de bajo riesgo? Partería. Una investigación científica considerable ha probado 4 importantes ventajas de la partería independiente:
· las parteras resultan más seguras en los casos de partos de bajo riesgo,
· realizan menos intervenciones innecesarias,
· resultan más baratas y proporcionan una mayor satisfacción.
El estudio mas esclarecedor acerca de la seguridad de un parto asistido por parteras publicado en 1998, examinaba todos los partos en EEUU, unos 4 millones de nacimientos. En comparación con los partos atendidos por galenos, los partos asistidos por parteras daban como resultado una mortalidad infantil un 19% mas baja, una mortalidad neonatal un 33% menor y un índice de bajo peso al nacer un 31% mas bajo.
Después de revisar la amplia evidencia de la seguridad de las comadronas, un artículo recientemente publicado en una revista obstétrica concluía: la búsqueda de literatura científica fracasa a la hora de encontrar un solo estudio que demuestre peores resultados con parteras que con médicos en mujeres de bajo riesgo. La evidencia demuestra que la atención primaria que proporcionan las parteras es tanto o mas segura incluso que los cuidados de los médicos.
La EVIDENCIA CIENTÍFICA muestra que, en comparación con los partos atendidos por médicos, los atendidos por parteras presentan según las estadísticas muchas menos amniotomías (rotura de la bolsa provocada), mucho menos uso de fluídos o medicación intravenosa, menos monitorización fetal electrónica de rutina, menos uso de narcóticos, menos uso de anestesia, incluído el bloqueo peridural para el dolor del parto, menos inducción y aceleración del parto, menos episiotomías, menos forceps, menos extracciones por ventosas, menos cesáreas y mas partos vaginales después de
cesáreas.
lunes, 4 de abril de 2011
BENEFICIOS DEL COLECHO
Siempre vale la pena seguir informándonos sobre colecho...
El antropólogo James Mackenna de la Universidad de Indiana, EEUU, publicó dos estudios en 1997 en el Pediatrics.
Controló con monitores en laboratorio el sueño de madres dormidas con sus bebés. Se trataba de establecer las diferencias entre los bebés solitarios y los que dormían acompañados. Se registraron las ondas cerebrales (EEG), los movimientos de los ojos, el mentón, tono muscular, la respiración y el ritmo cardíaco. Los movimientos de ambos se registraron mediante una cámara de infrarrojos. Los resultados fueron asombrosos: madre y bebé cuando duermen juntos están sincronizados, los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro.
Durante el sueño los bebés tienen un patrón diferente al de los adultos. Los bebés presentan más y mayores períodos de sueño ligero llamado REM con movimientos rápidos de los ojos, (en inglés Rapid Eye Movement) Hay cuatro niveles diferentes de REM numerados del 1 al 4. El sueño profundo se produce en los niveles 3 y 4. Los bebés pueden pasar por episodios de apnea que pueden durar hasta 15 segundos pero, si el mecanismo automático de la respiración no se dispara, el niño se despierta y reinicia su respiración sin problema alguno. Esto es fácil si se encuentra en un período de sueño ligero por ello los bebés no duermen profundamente como los adultos. Necesitan estar alertas para mantenerse vivos.
Según Mackenna el roce, el movimiento, el sonido de la respiración, la temperatura, el intercambio de gas carbónico y las vocalizaciones del sueño del acompañante del bebé ejercen una influencia positiva.
La sincronización entre los ciclos de sueño mamá-bebé cuando duermen cerca y comparten la misma cama aumenta la presencia de fases REM en ambos incrementando así la alerta de la madre y la sensibilidad del bebé a cualquier movimiento de su madre ayudando a disminuir y corregir los episodios de apnea. El SIDS se presenta más en niños varones, con peso inferior al normal, prematuros, y entre los tres y cuatro meses de edad.
Resultados
Estudios científicos demuestran que el contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mejor estabilidad cardio-respiratoria y oxigenación de los niños, menores episodios de llanto, mejor termo-regulación y mayor prevalencia y duración de la lactancia. Está científicamente demostrado que la lactancia materna por sí misma es un factor de prevención del SIDS. Al facilitar la lactancia materna el colecho ayuda a prevenir el SIDS. El colecho en sí mismo, al sincronizar los ciclos de sueño madre/bebé, así como dormir en la misma habitación que los padres previene el SIDS. El colecho no aumenta la incidencia de SIDS salvo quizás en circunstancias muy especiales (madre que fume durante el embarazo y en presencia del bebé, estar dograda...)
Conclusiones
Es importante que las madres reciban información adecuada que les permita tomar decisiones conscientes y responsables sobre la crianza de sus hijos.
Por ello deberían ser informadas de las medidas preventivas del SIDS y de los factores de riesgo potenciales; de las ventajas del colecho y de lalactancia prolongada siguiendo las recomendaciones de OMS/UNICEF.
Los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que están madurospara reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo.
El sueño en las distintas culturas
La incidencia más baja de SIDS ocurre en los países asiáticos, especialmente en Japón y Hong Kong donde el colecho está incorporado culturalmente desde antaño. También mencionar la baja incidencia del SIDS, respecto al resto de la población, en algunas áreas de Londres habitadas por inmigrantes de Bangla Desh, los cuales continúan con la costumbre de realizar colecho.
Las autoridades de Nueva Zelanda recomiendan oficialmente que, al menos durante el primer año de vida, los niños duerman en la habitación de sus padres, aunque sea en su propia cuna, a partir de los estudios realizados por Mitchell y col. (Lancet 1996; 347:7) que muestran una clara reducción de SIDS en relación con el colecho.
La tasa mayor está en Estados Unidos: dos de cada1000 nacidos con vida (casi uno por hora), uno de los países occidentales más reacios a la práctica del colecho.
El medio y el ambiente de crianza podrían tener relación con el SIDS
En los últimos cinco años el simple acto de cambiar la posición del niño para dormir ha disminuido significativamente la proporción de SIDS. En un principio los expertos decían que era conveniente poner al bebé boca abajo a fin de que no se ahogara con su propio vómito. Pero la baja incidencia del SIDS en relación con la posición supina aconsejó que los padres acostaran al bebé boca arriba. El cambio fue espectacular. En Reino Unido reducción del 90% entre1981 y 1992; en Holanda, Australia y Nueva Zelanda la reducción fue de un 50%. En EEUU menos porque este cambio ha sido menos publicitado y menos aceptado. Al contrario dela postura boca abajo, la postura boca arriba o de lado favorece el aumento delas fases de sueño ligero por lo que es más fácil que el bebé se despierte después de un episodio de apnea.
La posición del bebé puede influir y nos ayuda a explicar por qué las culturas no occidentales están menos afectadas por el SIDS. En estas culturas los bebés duermen con la madre y maman a voluntad durante la noche. La investigación de Mackenna ha demostrado que, cuando la madre acuesta el bebé con ella, siempre lo pone boca arriba. Esta posición le permite darle el pecho y vigilarle con más facilidad; además el bebé se mueve con mayor libertad. La alimentación materna, por sí sola, también protege contra el SIDS, porque la lactancia nocturna frecuente combate la hipoglucemia y asegura que la madre esté atenta. Naturalmente las madres no eligen la posición supina porque evite el SIDS, sino porque les parece natural.
Algunos estudios han demostrado que el colecho puede ser una práctica que puede aumentar la incidencia de SIDS pero sólo en determinadas circunstancias como son:
* Que la madre sea fumadora y haya fumado durante el embarazo.
* Que los padres hayan consumido alcohol o drogas.
* Que el colecho se produzca en condiciones de hacinamiento.
Es difícil globalizar el concepto de que el colecho sea una práctica peligrosa cuando se realiza culturalmente en la mayoría de comunidades del mundo, con excepción de los países industrializados, donde comenzó a discontinuarse en los últimos 200 años.
El antropólogo James MacKenna, en dos estudios publicados por él en el año 1997, comprobó que los bebés que realizan colecho con su mamá duplican el número de veces que se amamantan por la noche, en relación a aquellos bebés que no lo hacen, llegando a prolongar el tiempo de lactancia hasta en un 40%.
Estos estudios colocarían la práctica del colecho como factor de prevención del Síndrome de Muerte Súbita infantil, por impactar positivamente en la lactancia materna.
Estudios de adultos en coma o de gemelos primerizos han mostrado que la presencia de otra persona en la habitación o de su hermano en la incubadora mejora significativamente el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. También se cree que durante las primeras semanas de vida del bebé, su ritmo respiratorio no es suficientemente maduro y es frecuente el caso de apneas. Si la madre duerme a su lado, además de amamantarle más y mejor, se establece un vínculo tal que los ciclos de sueño de ambos se sincronizan, de manera que a menudo la madre se despierta unos minutos antes de que el bebé
En un congreso de la Asociación Americana para el Avance Científico, se comentó la relación física entre los niños con problemas de estrés y las disfunciones de personalidad en la edad adulta. Los niños que se dejan solos para dormir y no se toman en brazos para confortarlos pueden crecer con desordenes postraumáticos y problemas de personalidad, dijo el Dr. Michael Commons de la Escuela Médica de Harvard, según un estudio realizado por él y sus colegas. La idea de que los bebés necesitan contacto físico no es innovadora. Por eso, cada vez se dejan menos que lloren a sus anchas (para ensanchar pulmones, como decían las abuelas). Pero estos investigadores dijeron que se está empezando a encontrar evidencias de cambios físicos cerebrales causados por el estrés durante la infancia.
"En una gran mayoría de culturas, los hijos duermen con sus padres", dijo el Dr. Commons en su ponencia. "Para un bebé, dormir solo es muy estresante. Lo vemos claramente porque los bebés lloran." Los científicos han encontrado niveles mucho más elevados de la hormona del estrés, la cortisona, en bebés que lloran. El Dr. Commons sugiere que la constante exposición al cortisol en la infancia, causa daños físicos en el cerebro. "Hace que se sea más sensible al efecto del estrés, que aumente la incidencia de enfermedades mentales, y que resulte mucho más difícil sobreponerse", comentó el Dr Commons. "Estos cambios son reales y no desaparecen con el tiempo."
En occidente, se espera que los niños sean autosuficientes y que se las apañen lo antes posible. "No tienen los recursos emocionales para encontrar consuelo y la experiencia se vuelve insoportable", dijo el Dr. Commons. "Se ensalza el individualismo y la imposibilidad de resolver situaciones estresantes es causa de burla y desprecio. El apoyo ante el fracaso y las respuestas emocionales al estrés no forman parte de nuestra cultura."
Otras culturas enseñan a los niños a acercarse a los demás cuando el soporte emocional y físico es necesario. "Los niños duermen tocando a sus padres", dijo. "Son transportados en contacto con sus padres o de otro miembro de la familia." Especialmente los bebés menores de 8 meses deberían dormir con sus padres y tener un adulto cerca todo el día para que les conforte y les proporcione seguridad.
El Dr. Commons citó teorías que afirman que tal soporte constante hace que los niveles de cortisol sean menores, lo que contribuye a que las estructuras corticoides del cerebro se desarrollen mejor. Dijo que muchas enfermedades mentales como las fobias, ansiedad, narcisismo, violencia y depresión, en aumento en países industrializados, apenas existen en sociedades más primitivas.
El Dr Commons asumió que todavía no se dispone de pruebas concluyentes de su teoría, a pesar de que se están llevando a cabo ensayos para mostrar qué estructuras del cerebro funcionan en los casos de estrés.
Mencionó, asimismo, que los padres deben meditar con mucho cuidado cómo tratan a sus hijos. "Yo creo que los niños deben ser acariciados, abrazados y besados", dijo, "los bebés en los centros infantiles no deberían ponerse por separado a dormir en sus cunas, sino dejar que se toquen."
Referencias: Harvard Researchers Say Children Need Touching and Attention
El antropólogo James Mackenna de la Universidad de Indiana, EEUU, publicó dos estudios en 1997 en el Pediatrics.
Controló con monitores en laboratorio el sueño de madres dormidas con sus bebés. Se trataba de establecer las diferencias entre los bebés solitarios y los que dormían acompañados. Se registraron las ondas cerebrales (EEG), los movimientos de los ojos, el mentón, tono muscular, la respiración y el ritmo cardíaco. Los movimientos de ambos se registraron mediante una cámara de infrarrojos. Los resultados fueron asombrosos: madre y bebé cuando duermen juntos están sincronizados, los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro.
Durante el sueño los bebés tienen un patrón diferente al de los adultos. Los bebés presentan más y mayores períodos de sueño ligero llamado REM con movimientos rápidos de los ojos, (en inglés Rapid Eye Movement) Hay cuatro niveles diferentes de REM numerados del 1 al 4. El sueño profundo se produce en los niveles 3 y 4. Los bebés pueden pasar por episodios de apnea que pueden durar hasta 15 segundos pero, si el mecanismo automático de la respiración no se dispara, el niño se despierta y reinicia su respiración sin problema alguno. Esto es fácil si se encuentra en un período de sueño ligero por ello los bebés no duermen profundamente como los adultos. Necesitan estar alertas para mantenerse vivos.
Según Mackenna el roce, el movimiento, el sonido de la respiración, la temperatura, el intercambio de gas carbónico y las vocalizaciones del sueño del acompañante del bebé ejercen una influencia positiva.
La sincronización entre los ciclos de sueño mamá-bebé cuando duermen cerca y comparten la misma cama aumenta la presencia de fases REM en ambos incrementando así la alerta de la madre y la sensibilidad del bebé a cualquier movimiento de su madre ayudando a disminuir y corregir los episodios de apnea. El SIDS se presenta más en niños varones, con peso inferior al normal, prematuros, y entre los tres y cuatro meses de edad.
Resultados
Estudios científicos demuestran que el contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mejor estabilidad cardio-respiratoria y oxigenación de los niños, menores episodios de llanto, mejor termo-regulación y mayor prevalencia y duración de la lactancia. Está científicamente demostrado que la lactancia materna por sí misma es un factor de prevención del SIDS. Al facilitar la lactancia materna el colecho ayuda a prevenir el SIDS. El colecho en sí mismo, al sincronizar los ciclos de sueño madre/bebé, así como dormir en la misma habitación que los padres previene el SIDS. El colecho no aumenta la incidencia de SIDS salvo quizás en circunstancias muy especiales (madre que fume durante el embarazo y en presencia del bebé, estar dograda...)
Conclusiones
Es importante que las madres reciban información adecuada que les permita tomar decisiones conscientes y responsables sobre la crianza de sus hijos.
Por ello deberían ser informadas de las medidas preventivas del SIDS y de los factores de riesgo potenciales; de las ventajas del colecho y de lalactancia prolongada siguiendo las recomendaciones de OMS/UNICEF.
Los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que están madurospara reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo.
El sueño en las distintas culturas
La incidencia más baja de SIDS ocurre en los países asiáticos, especialmente en Japón y Hong Kong donde el colecho está incorporado culturalmente desde antaño. También mencionar la baja incidencia del SIDS, respecto al resto de la población, en algunas áreas de Londres habitadas por inmigrantes de Bangla Desh, los cuales continúan con la costumbre de realizar colecho.
Las autoridades de Nueva Zelanda recomiendan oficialmente que, al menos durante el primer año de vida, los niños duerman en la habitación de sus padres, aunque sea en su propia cuna, a partir de los estudios realizados por Mitchell y col. (Lancet 1996; 347:7) que muestran una clara reducción de SIDS en relación con el colecho.
La tasa mayor está en Estados Unidos: dos de cada1000 nacidos con vida (casi uno por hora), uno de los países occidentales más reacios a la práctica del colecho.
El medio y el ambiente de crianza podrían tener relación con el SIDS
En los últimos cinco años el simple acto de cambiar la posición del niño para dormir ha disminuido significativamente la proporción de SIDS. En un principio los expertos decían que era conveniente poner al bebé boca abajo a fin de que no se ahogara con su propio vómito. Pero la baja incidencia del SIDS en relación con la posición supina aconsejó que los padres acostaran al bebé boca arriba. El cambio fue espectacular. En Reino Unido reducción del 90% entre1981 y 1992; en Holanda, Australia y Nueva Zelanda la reducción fue de un 50%. En EEUU menos porque este cambio ha sido menos publicitado y menos aceptado. Al contrario dela postura boca abajo, la postura boca arriba o de lado favorece el aumento delas fases de sueño ligero por lo que es más fácil que el bebé se despierte después de un episodio de apnea.
La posición del bebé puede influir y nos ayuda a explicar por qué las culturas no occidentales están menos afectadas por el SIDS. En estas culturas los bebés duermen con la madre y maman a voluntad durante la noche. La investigación de Mackenna ha demostrado que, cuando la madre acuesta el bebé con ella, siempre lo pone boca arriba. Esta posición le permite darle el pecho y vigilarle con más facilidad; además el bebé se mueve con mayor libertad. La alimentación materna, por sí sola, también protege contra el SIDS, porque la lactancia nocturna frecuente combate la hipoglucemia y asegura que la madre esté atenta. Naturalmente las madres no eligen la posición supina porque evite el SIDS, sino porque les parece natural.
Algunos estudios han demostrado que el colecho puede ser una práctica que puede aumentar la incidencia de SIDS pero sólo en determinadas circunstancias como son:
* Que la madre sea fumadora y haya fumado durante el embarazo.
* Que los padres hayan consumido alcohol o drogas.
* Que el colecho se produzca en condiciones de hacinamiento.
Es difícil globalizar el concepto de que el colecho sea una práctica peligrosa cuando se realiza culturalmente en la mayoría de comunidades del mundo, con excepción de los países industrializados, donde comenzó a discontinuarse en los últimos 200 años.
El antropólogo James MacKenna, en dos estudios publicados por él en el año 1997, comprobó que los bebés que realizan colecho con su mamá duplican el número de veces que se amamantan por la noche, en relación a aquellos bebés que no lo hacen, llegando a prolongar el tiempo de lactancia hasta en un 40%.
Estos estudios colocarían la práctica del colecho como factor de prevención del Síndrome de Muerte Súbita infantil, por impactar positivamente en la lactancia materna.
Estudios de adultos en coma o de gemelos primerizos han mostrado que la presencia de otra persona en la habitación o de su hermano en la incubadora mejora significativamente el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. También se cree que durante las primeras semanas de vida del bebé, su ritmo respiratorio no es suficientemente maduro y es frecuente el caso de apneas. Si la madre duerme a su lado, además de amamantarle más y mejor, se establece un vínculo tal que los ciclos de sueño de ambos se sincronizan, de manera que a menudo la madre se despierta unos minutos antes de que el bebé
En un congreso de la Asociación Americana para el Avance Científico, se comentó la relación física entre los niños con problemas de estrés y las disfunciones de personalidad en la edad adulta. Los niños que se dejan solos para dormir y no se toman en brazos para confortarlos pueden crecer con desordenes postraumáticos y problemas de personalidad, dijo el Dr. Michael Commons de la Escuela Médica de Harvard, según un estudio realizado por él y sus colegas. La idea de que los bebés necesitan contacto físico no es innovadora. Por eso, cada vez se dejan menos que lloren a sus anchas (para ensanchar pulmones, como decían las abuelas). Pero estos investigadores dijeron que se está empezando a encontrar evidencias de cambios físicos cerebrales causados por el estrés durante la infancia.
"En una gran mayoría de culturas, los hijos duermen con sus padres", dijo el Dr. Commons en su ponencia. "Para un bebé, dormir solo es muy estresante. Lo vemos claramente porque los bebés lloran." Los científicos han encontrado niveles mucho más elevados de la hormona del estrés, la cortisona, en bebés que lloran. El Dr. Commons sugiere que la constante exposición al cortisol en la infancia, causa daños físicos en el cerebro. "Hace que se sea más sensible al efecto del estrés, que aumente la incidencia de enfermedades mentales, y que resulte mucho más difícil sobreponerse", comentó el Dr Commons. "Estos cambios son reales y no desaparecen con el tiempo."
En occidente, se espera que los niños sean autosuficientes y que se las apañen lo antes posible. "No tienen los recursos emocionales para encontrar consuelo y la experiencia se vuelve insoportable", dijo el Dr. Commons. "Se ensalza el individualismo y la imposibilidad de resolver situaciones estresantes es causa de burla y desprecio. El apoyo ante el fracaso y las respuestas emocionales al estrés no forman parte de nuestra cultura."
Otras culturas enseñan a los niños a acercarse a los demás cuando el soporte emocional y físico es necesario. "Los niños duermen tocando a sus padres", dijo. "Son transportados en contacto con sus padres o de otro miembro de la familia." Especialmente los bebés menores de 8 meses deberían dormir con sus padres y tener un adulto cerca todo el día para que les conforte y les proporcione seguridad.
El Dr. Commons citó teorías que afirman que tal soporte constante hace que los niveles de cortisol sean menores, lo que contribuye a que las estructuras corticoides del cerebro se desarrollen mejor. Dijo que muchas enfermedades mentales como las fobias, ansiedad, narcisismo, violencia y depresión, en aumento en países industrializados, apenas existen en sociedades más primitivas.
El Dr Commons asumió que todavía no se dispone de pruebas concluyentes de su teoría, a pesar de que se están llevando a cabo ensayos para mostrar qué estructuras del cerebro funcionan en los casos de estrés.
Mencionó, asimismo, que los padres deben meditar con mucho cuidado cómo tratan a sus hijos. "Yo creo que los niños deben ser acariciados, abrazados y besados", dijo, "los bebés en los centros infantiles no deberían ponerse por separado a dormir en sus cunas, sino dejar que se toquen."
Referencias: Harvard Researchers Say Children Need Touching and Attention
lunes, 28 de febrero de 2011
No quiere dormir solo
¡Por supuesto que los niños no quieren dormir solos! Ni quieren, ni deben. Los bebés que no están en contacto con el cuerpo de sus madres, experimentan un inhóspito universo vacío que los va alejando del anhelo de bienestar que traían consigo desde el período en que vivían dentro del vientre amoroso de sus madres. Los bebés recién nacidos no están preparados para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta separación del cuerpo de la madre causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. No pasa nada si traemos a los niños a nuestra cama. Todos estaremos felices. Sólo basta con hacer la prueba para constatar que el niño se duerme entre sonrisas, que la noche es suave y que no hay nada que pueda ser contraproducente cuando hay bienestar. Lamentablemente las madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad para comprender los pedidos de nuestros hijos que son inconfundiblemente claros. Circula socialmente la idea que satisfacer las necesidades de un bebé los convierte en “malcriados”, aunque paradójicamente, obtenemos una y otra vez el resultado opuesto al esperado, ya que en la medida que no dormimos cuerpo a cuerpo con los niños, ni los tocamos, ni los apretamos… ellos van a reclamar más y más. Pensemos que el “tiempo” para los niños pequeños aparece como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia de las vivencias dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha instantáneamente. Ahora la espera, duele. Si los niños deben esperar demasiado tiempo para encontrar confort en brazos de su madre, se aferrarán con vigor a los pechos, mordiendo, lastimando o llorando, apenas tengan acceso al cuerpo materno. El miedo será la principal compañía, porque sabrán que la ausencia de la madre volverá en cualquier momento a devorarlos. Los niños tienen razón en reclamar contacto físico ya que son totalmente dependientes de los cuidados maternos. Tienen conciencia de su estado de fragilidad y hacen lo que todo niño sano debe hacer: exigir cuidados suficientes para su supervivencia. La noche es larga y oscura, y ningún niño debería atravesarla estando solo. ¿Hasta cuándo? Hasta que el niño no lo necesite más.
Laura Gutman.
Laura Gutman.
lunes, 7 de febrero de 2011
Salir del armario (o la maternidad impúdica)
Por Ileana Medina Hdez
Hace un tiempo rebauticé este sitio con el subtítulo de la maternidad impúdica, queriendo hacer un guiño precisamente a la necesidad que hay de mostrar y hablar de la maternidad, de la femineidad y de la sexualidad, de nuestros pechos, de nuestros úteros, de nuestros ovarios, de nuestra menstruación, de nuestros cuerpos, de nuestras formas de ejercer y entender la maternidad, sin rubor, sin eufemismos, sin pudores sin sentido.
Prácticamente el 100% del pensamiento (y del poder) occidental lo han ejercido personas que no han gestado, parido ni amamantado. De Aristóteles a San Agustín, de Descartes a Kant, de Marx a Simone de Beauvoir, la maternidad -y sus relaciones con la filosofía, la psicología, la dominación, el miedo, la política o el poder- no se han mostrado ni escrito desde adentro. Pocos quienes, desde afuera, han podido conectar con el poder femenino y maternal.
Por otra parte, quienes hemos gestado, parido, amamantado y criado a lo largo de la historia lo hemos hecho casi siempre en condiciones de dominación, discriminación, represión sexual, ignorancia, rechazo y desconexión del propio cuerpo y sus funciones, insalubridad o miseria.
Escuchar y leer hoy en la "blogosfera maternal" el testimonio de mujeres, muchas de ellas con grados y postgrados en universidades de primer nivel, con formación y nivel intelectual, con información y poderío interior, que a la vez están gestando con conciencia, pariendo en libertad, amamantando con placer y criando naturalmente, por elección y decisión propias, es novedoso, enriquecedor y abre las puertas a nuevas formas y rumbos sociales.
La "blogosfera" ha creado un nuevo género temático que no existía -ni existe- en los medios tradicionales: Crianza-Maternidad-Bebés, una nueva temática que ha ascendido a Categoría, gracias al conocimiento, artículos, reflexiones, lecturas, historias, imágenes y vídeos que madres, padres, matronas, doulas, psicólogos, pediatras, periodistas, escritores, mujeres, hombres... compartimos hoy en la red.
En la entrevista que hace poco los lectores del blog La Mamá Vaca hicieron al pediatra Carlos González, famoso por sus best-sellers sobre crianza respetuosa, éste decía:
«Creo que, en la mayoría de los casos, mis libros sólo han servido para que los padres "salgan del armario", para que hagan con orgullo lo que de otro modo tal vez habrían hecho a escondidas.»
Pretender, efectivamente, que se pueda criar con amor siguiendo las "pautas" de algún método o autor, es absurdo. Nadie puede seguir ningún método para amar (sí para reprimir o manipular conductas). Los actos de amor sólo pueden ser sinceros, libres y espontáneos, o dejan de ser amor, por definición.
Estos autores nos sirven pues para reforzarnos, para comprendernos y conocernos mejor a nosotros mismos, para dejar de auto-censurarnos, para librarnos de la censura exterior, para saber que lo que sentimos es legítimo y no debe ser reprimido ni intervenido por agentes externos, para ayudarnos a liberar nuestros propios demonios interiores, para quitarnos miedos innecesarios... y finalmente, ganando en seguridad, confianza y libertad, aumentar nuestra capacidad de amar corporal y tangiblemente a nuestros hijos.
Miriam, en el blog Crianza y Confianza, aprovechó esta frase de González para hablar también de cómo, por eso mismo, muchas veces escondemos, ante nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo, nuestra forma de criar.
Uno de los mayores obstáculos para estudiar la duración natural de la lactancia es precisamente que la mayoría de las madres que amamantamos durante más de uno o dos años lo ocultamos incluso hasta a nuestros pediatras.
Todavía hay madres que son echadas de bibliotecas, restaurantes o centros comerciales por amamantar en público. Todavía hay padres que pretenden utilizar como argumento para quitarle la custodia de sus hijos a sus madres el hecho de criar con apego, o sea, con amor visible y tangible. Todavía hay quien confunde -a la vez y contradictoriamente- la crianza respetuosa y corporal con sobreprotección (por aquello del apego) o con negligencia (por aquello de la libertad "sin limites"). Mientras eso siga ocurriendo, mucho camino falta aún por andar.
Cierto que el acto de amamantar, como el de dormir o no con nuestros hijos, son actos íntimos, decisiones familiares que a nadie más importan ni deben importar. Pero ocurre que sí se habla públicamente de lo contrario: de aplicar métodos para que los niños duerman solos, de amueblar y decorar habitaciones independientes desde antes del niño nacer, de comprar cunas, minicunas y recontracunas.... De cierto modo, todo el mundo presupone -también públicamente- que esa es la única manera de criar.
Por eso, (de cierto modo en forma similar a las fiestas del Orgullo Gay que han contribuido a "normalizar" y visibilizar otras formas de orientación sexual), las tetadas públicas, o publicar testimonios, imágenes y reflexiones sobre partos naturales, femineidad y crianza corporal son una forma de "exhibicionismo necesario".
Cuando la sociedad es represora y llena de tabús -como lo ha sido siempre-, airear que existen otras formas de hacer las cosas es sano y deseable. Reflexionar, debatir, compartir, mostrar, hablar, conversar sobre estos temas, es saludable.
Sacar a la maternidad y la sexualidad del armario es necesario, para las mujeres, para los hombres, y sobre todo, para los niños y para la sociedad en su conjunto, para aumentar las formas de libertad y de amor posibles y deseables.
Reforzar el orgullo maternante de quienes están siguiendo sus instintos, lo que les dicta su corazón, sus vísceras, su útero palpitante, sus hormonas del amor... es hasta necesario en una sociedad empeñada en sustituir todo acto humano de afecto y de emoción por un sucedáneo vendible y comprable.
Mostrar, mostrarnos, sin falsos pudores, sin miedos, sin represión, con alegría, con orgullo y con placer...
Nota extraída de aquí.
Hace un tiempo rebauticé este sitio con el subtítulo de la maternidad impúdica, queriendo hacer un guiño precisamente a la necesidad que hay de mostrar y hablar de la maternidad, de la femineidad y de la sexualidad, de nuestros pechos, de nuestros úteros, de nuestros ovarios, de nuestra menstruación, de nuestros cuerpos, de nuestras formas de ejercer y entender la maternidad, sin rubor, sin eufemismos, sin pudores sin sentido.
Prácticamente el 100% del pensamiento (y del poder) occidental lo han ejercido personas que no han gestado, parido ni amamantado. De Aristóteles a San Agustín, de Descartes a Kant, de Marx a Simone de Beauvoir, la maternidad -y sus relaciones con la filosofía, la psicología, la dominación, el miedo, la política o el poder- no se han mostrado ni escrito desde adentro. Pocos quienes, desde afuera, han podido conectar con el poder femenino y maternal.
Por otra parte, quienes hemos gestado, parido, amamantado y criado a lo largo de la historia lo hemos hecho casi siempre en condiciones de dominación, discriminación, represión sexual, ignorancia, rechazo y desconexión del propio cuerpo y sus funciones, insalubridad o miseria.
Escuchar y leer hoy en la "blogosfera maternal" el testimonio de mujeres, muchas de ellas con grados y postgrados en universidades de primer nivel, con formación y nivel intelectual, con información y poderío interior, que a la vez están gestando con conciencia, pariendo en libertad, amamantando con placer y criando naturalmente, por elección y decisión propias, es novedoso, enriquecedor y abre las puertas a nuevas formas y rumbos sociales.
La "blogosfera" ha creado un nuevo género temático que no existía -ni existe- en los medios tradicionales: Crianza-Maternidad-Bebés, una nueva temática que ha ascendido a Categoría, gracias al conocimiento, artículos, reflexiones, lecturas, historias, imágenes y vídeos que madres, padres, matronas, doulas, psicólogos, pediatras, periodistas, escritores, mujeres, hombres... compartimos hoy en la red.
En la entrevista que hace poco los lectores del blog La Mamá Vaca hicieron al pediatra Carlos González, famoso por sus best-sellers sobre crianza respetuosa, éste decía:
«Creo que, en la mayoría de los casos, mis libros sólo han servido para que los padres "salgan del armario", para que hagan con orgullo lo que de otro modo tal vez habrían hecho a escondidas.»
Pretender, efectivamente, que se pueda criar con amor siguiendo las "pautas" de algún método o autor, es absurdo. Nadie puede seguir ningún método para amar (sí para reprimir o manipular conductas). Los actos de amor sólo pueden ser sinceros, libres y espontáneos, o dejan de ser amor, por definición.
Estos autores nos sirven pues para reforzarnos, para comprendernos y conocernos mejor a nosotros mismos, para dejar de auto-censurarnos, para librarnos de la censura exterior, para saber que lo que sentimos es legítimo y no debe ser reprimido ni intervenido por agentes externos, para ayudarnos a liberar nuestros propios demonios interiores, para quitarnos miedos innecesarios... y finalmente, ganando en seguridad, confianza y libertad, aumentar nuestra capacidad de amar corporal y tangiblemente a nuestros hijos.
Miriam, en el blog Crianza y Confianza, aprovechó esta frase de González para hablar también de cómo, por eso mismo, muchas veces escondemos, ante nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo, nuestra forma de criar.
Uno de los mayores obstáculos para estudiar la duración natural de la lactancia es precisamente que la mayoría de las madres que amamantamos durante más de uno o dos años lo ocultamos incluso hasta a nuestros pediatras.
Todavía hay madres que son echadas de bibliotecas, restaurantes o centros comerciales por amamantar en público. Todavía hay padres que pretenden utilizar como argumento para quitarle la custodia de sus hijos a sus madres el hecho de criar con apego, o sea, con amor visible y tangible. Todavía hay quien confunde -a la vez y contradictoriamente- la crianza respetuosa y corporal con sobreprotección (por aquello del apego) o con negligencia (por aquello de la libertad "sin limites"). Mientras eso siga ocurriendo, mucho camino falta aún por andar.
Cierto que el acto de amamantar, como el de dormir o no con nuestros hijos, son actos íntimos, decisiones familiares que a nadie más importan ni deben importar. Pero ocurre que sí se habla públicamente de lo contrario: de aplicar métodos para que los niños duerman solos, de amueblar y decorar habitaciones independientes desde antes del niño nacer, de comprar cunas, minicunas y recontracunas.... De cierto modo, todo el mundo presupone -también públicamente- que esa es la única manera de criar.
Por eso, (de cierto modo en forma similar a las fiestas del Orgullo Gay que han contribuido a "normalizar" y visibilizar otras formas de orientación sexual), las tetadas públicas, o publicar testimonios, imágenes y reflexiones sobre partos naturales, femineidad y crianza corporal son una forma de "exhibicionismo necesario".
Cuando la sociedad es represora y llena de tabús -como lo ha sido siempre-, airear que existen otras formas de hacer las cosas es sano y deseable. Reflexionar, debatir, compartir, mostrar, hablar, conversar sobre estos temas, es saludable.
Sacar a la maternidad y la sexualidad del armario es necesario, para las mujeres, para los hombres, y sobre todo, para los niños y para la sociedad en su conjunto, para aumentar las formas de libertad y de amor posibles y deseables.
Reforzar el orgullo maternante de quienes están siguiendo sus instintos, lo que les dicta su corazón, sus vísceras, su útero palpitante, sus hormonas del amor... es hasta necesario en una sociedad empeñada en sustituir todo acto humano de afecto y de emoción por un sucedáneo vendible y comprable.
Mostrar, mostrarnos, sin falsos pudores, sin miedos, sin represión, con alegría, con orgullo y con placer...
Nota extraída de aquí.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Las fiestas de fin de año
Perdidos en el consumo de bienes materiales, olvidamos que estamos recordando el nacimiento del Niño Jesús y el mensaje de amor que traía consigo. Habitualmente estamos abocados a saber quién regaló qué cosas, quien se olvidó, quien cumplió con todos y si nuestra familia ha sido justa en la repartición de los obsequios. También comemos con exageración. Brindamos y bebemos más que de costumbre. Y a la cama. Si ésa ha sido la realidad durante los últimos años de festejos familiares, quizás podamos hacer pequeños movimientos que nos satisfagan más y que llenen de sentido esas noches tan especiales. Tal vez podamos volver a cierta intimidad, reunirnos con pocas personas y regalar a cada uno un escrito colmado de agradecimientos. Y para los niños, algo fuera de lo común, soñado, imaginado y en lo posible no muy caro. Los niños tienen derecho a recibir una hermosa carta escrita por Papá Noel felicitándolos por sus virtudes, firmada con letra dorada. Alguien puede regalar un breve concierto de piano o una pieza tocada en flauta dulce. Podemos abrir los álbumes de familia y mirar fotos viejas durante horas, mientras los niños descubren a sus abuelos con cabello, a sus padres siendo niños y a novios y novias que quedaron en el olvido. Sería emocionante ofrecer a los comensales dos minutos de tiempo para pedir un deseo en voz alta, comprometiéndonos a intervenir para que se haga realidad. Y desde ya, podemos hacer silencio. Pensar. Meditar. Rezar. Ponernos las manos en el corazón. Darnos cuenta que estamos juntos. Contarles a los niños algo relativo al nacimiento de cada uno de ellos. En fin, cualquier gesto amoroso, cargado de ilusión y respeto, que nos recuerde por qué estamos juntos, es perfecto para un verdadero día de fiesta compartida.
¿Y si hay familiares que no están dispuestos a modificar las rutinas repetidas en años anteriores? No pasa nada. Pero hay algo que sí podemos hacer: revisar si el modo en que históricamente hemos celebrado, ahora encaja con nuestra realidad. Por ejemplo, evaluemos si con bebes muy pequeños, vale la pena estar lejos de casa hasta altas horas de la madrugada, o si es saludable someter a los bebes, a ruidos y música inadecuados. Observemos si nuestros niños se sienten cómodos entre familiares que ven una sola vez por año. Registremos si estamos arrastrando a nuestros cónyuges a circuitos donde no son bienvenidos o se sienten incómodos. Examinemos si nuestro deseo está alineado, o bien si seguimos mandatos obsoletos como por ejemplo asistir a la casa de tal rama de la familia, porque siempre ha sido así y nunca nadie lo ha cuestionado. En cualquier caso, evaluemos si hemos organizado los festejos de fin de año de acuerdo a nuestra realidad familiar o en cambio, en base a los mandatos establecidos.
Sin ninguna duda -si hemos extraviado el sentido profundo de estas reuniones- los niños no tardarán en manifestar sus incomodidades a través de enfermedades, llantos o simplemente portándose muy mal. Si ése fuera el caso, en lugar de castigarlos, examinemos si hemos arrastrado a toda nuestra familia a un sitio absurdo, justo cuando era momento de encontrarnos con nosotros mismos.
Laura Gutman.
¿Y si hay familiares que no están dispuestos a modificar las rutinas repetidas en años anteriores? No pasa nada. Pero hay algo que sí podemos hacer: revisar si el modo en que históricamente hemos celebrado, ahora encaja con nuestra realidad. Por ejemplo, evaluemos si con bebes muy pequeños, vale la pena estar lejos de casa hasta altas horas de la madrugada, o si es saludable someter a los bebes, a ruidos y música inadecuados. Observemos si nuestros niños se sienten cómodos entre familiares que ven una sola vez por año. Registremos si estamos arrastrando a nuestros cónyuges a circuitos donde no son bienvenidos o se sienten incómodos. Examinemos si nuestro deseo está alineado, o bien si seguimos mandatos obsoletos como por ejemplo asistir a la casa de tal rama de la familia, porque siempre ha sido así y nunca nadie lo ha cuestionado. En cualquier caso, evaluemos si hemos organizado los festejos de fin de año de acuerdo a nuestra realidad familiar o en cambio, en base a los mandatos establecidos.
Sin ninguna duda -si hemos extraviado el sentido profundo de estas reuniones- los niños no tardarán en manifestar sus incomodidades a través de enfermedades, llantos o simplemente portándose muy mal. Si ése fuera el caso, en lugar de castigarlos, examinemos si hemos arrastrado a toda nuestra familia a un sitio absurdo, justo cuando era momento de encontrarnos con nosotros mismos.
Laura Gutman.
jueves, 7 de octubre de 2010
MANIFIESTO PARA LA REVOLUCIÓN MATERNAL
por Jesusa Ricoy-Olariaga

MANIFIESTO
Dedicado a todas las madres, a las comadronas, a los profesionales de las maternidades, a las mujeres, a nuestros hijos, pero sobre todo a madres reales que día a día escriben, hablan y organizan eventos desde la maternidad que les ha hecho saber que son capaces de parir mundos. Pero dedicado en especial a Nohemi, Ileana y Ana Isabel y a mis doulas Isabel y Nuria.
No pedimos disculpas ni pedimos permiso, de hecho no pedimos absolutamente nada.
Establecemos aquí y ahora que:
Nuestro cuerpo es nuestro y no un escaparate, ni un invento, ni una moda de otros.
Nuestro embarazo es nuestro y es un periodo en la mayor parte de las veces de salud y felicidad y no un continuo desasosiego.
Nuestro parto es nuestro y es un momento sagrado y de transición que requiere el más absoluto respeto. No se nos maneja, ni dirige, ni se nos interviene a no ser que sea absolutamente necesario, por comadronas que entienden y se han informado sobre esta necesidad.
Nuestra leche es nuestra, es irremplazable no entiende de intereses económicos, es nuestra historia, nuestro arte, nuestra cultura, nuestro vínculo y nuestra supervivencia.
Nuestros hijos son nuestros y no del Estado. Las decisiones en torno a su crianza y educación deben estar libres de presiones politicas, económicas o sociales.
Nuestro futuro es nuestro y la mujer para poder ser libre debe también serlo como madre, si el feminismo que nos trajo hasta aquí se dejó un trozo de nosotras en el camino no estamos en ningún sitio, no existimos.
Somos mujeres como colectivo, como hermanas, como tribu y no podemos perdernos por el camino.
Desde el útero, desde las entrañas y con el bebé en el brazo exigimos:
* Acabar con la promoción de falsos estereotipos de belleza, inventados por las industrias de la moda y de la pornografía y generados por ordenador .
* La integración social de la maternidad.
* La normalización del pecho como fuente de alimento de nuestra especie y contacto físico necesario para la madre y el bebé. Que la leche artificial se dé unicamente bajo prescripción facultativa.
* Que las madres puedan disfrutar de su maternidad y amamantamiento sin presiones económicas, políticas o sociales
* Que la mujer dé a luz en libertad y sin presiones externas, es decir, en su casa o en el hospital, y en sus propios términos siendo informada de sus opciones.
* Nadie puede tocar y mucho menos alimentar a nuestros bebés sin permiso y nadie puede interferir en nuestro espacio o tiempo para estar con nuestros bebés.
* Que la crianza y educación de nuestros hijos sea una prioridad social, re-evaluada y entendida desde el punto de vista fisiológico y respetando siempre las necesidades emocionales de los niños.
* Que los bebés y los niños sean amados y respetados socialmente, cualquier publicidad, publicación o similar que implique que el niño es un estorbo social es denigrante.
* Que la promoción y utilización de guarderías y centros en los que dejar a bebés menores de dos años se regularice teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas y alimenticias del bebé recomendadas por la OMS y otros organismos similares, si para ello hay que alargar la baja maternal que así sea.
* Que la familia sea respetada y apoyada como lo que es, la base social que genera el futuro.
Para manifestar tu adhesión al manifiesto puedes enviar un email con tu nombre completo a rompiendoaguas@gmail.com indicando MANIFIESTO en el titulo. Gracias!
O nos podeís encontrar en Facebook

MANIFIESTO
Dedicado a todas las madres, a las comadronas, a los profesionales de las maternidades, a las mujeres, a nuestros hijos, pero sobre todo a madres reales que día a día escriben, hablan y organizan eventos desde la maternidad que les ha hecho saber que son capaces de parir mundos. Pero dedicado en especial a Nohemi, Ileana y Ana Isabel y a mis doulas Isabel y Nuria.
No pedimos disculpas ni pedimos permiso, de hecho no pedimos absolutamente nada.
Establecemos aquí y ahora que:
Nuestro cuerpo es nuestro y no un escaparate, ni un invento, ni una moda de otros.
Nuestro embarazo es nuestro y es un periodo en la mayor parte de las veces de salud y felicidad y no un continuo desasosiego.
Nuestro parto es nuestro y es un momento sagrado y de transición que requiere el más absoluto respeto. No se nos maneja, ni dirige, ni se nos interviene a no ser que sea absolutamente necesario, por comadronas que entienden y se han informado sobre esta necesidad.
Nuestra leche es nuestra, es irremplazable no entiende de intereses económicos, es nuestra historia, nuestro arte, nuestra cultura, nuestro vínculo y nuestra supervivencia.
Nuestros hijos son nuestros y no del Estado. Las decisiones en torno a su crianza y educación deben estar libres de presiones politicas, económicas o sociales.
Nuestro futuro es nuestro y la mujer para poder ser libre debe también serlo como madre, si el feminismo que nos trajo hasta aquí se dejó un trozo de nosotras en el camino no estamos en ningún sitio, no existimos.
Somos mujeres como colectivo, como hermanas, como tribu y no podemos perdernos por el camino.
Desde el útero, desde las entrañas y con el bebé en el brazo exigimos:
* Acabar con la promoción de falsos estereotipos de belleza, inventados por las industrias de la moda y de la pornografía y generados por ordenador .
* La integración social de la maternidad.
* La normalización del pecho como fuente de alimento de nuestra especie y contacto físico necesario para la madre y el bebé. Que la leche artificial se dé unicamente bajo prescripción facultativa.
* Que las madres puedan disfrutar de su maternidad y amamantamiento sin presiones económicas, políticas o sociales
* Que la mujer dé a luz en libertad y sin presiones externas, es decir, en su casa o en el hospital, y en sus propios términos siendo informada de sus opciones.
* Nadie puede tocar y mucho menos alimentar a nuestros bebés sin permiso y nadie puede interferir en nuestro espacio o tiempo para estar con nuestros bebés.
* Que la crianza y educación de nuestros hijos sea una prioridad social, re-evaluada y entendida desde el punto de vista fisiológico y respetando siempre las necesidades emocionales de los niños.
* Que los bebés y los niños sean amados y respetados socialmente, cualquier publicidad, publicación o similar que implique que el niño es un estorbo social es denigrante.
* Que la promoción y utilización de guarderías y centros en los que dejar a bebés menores de dos años se regularice teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas y alimenticias del bebé recomendadas por la OMS y otros organismos similares, si para ello hay que alargar la baja maternal que así sea.
* Que la familia sea respetada y apoyada como lo que es, la base social que genera el futuro.
Para manifestar tu adhesión al manifiesto puedes enviar un email con tu nombre completo a rompiendoaguas@gmail.com indicando MANIFIESTO en el titulo. Gracias!
O nos podeís encontrar en Facebook
jueves, 5 de agosto de 2010
"Desnaturalizados "
Bajo el lema de "Paso a paso hacia una atención humana del nacimiento y la lactancia" y en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2010 que estamos celebrando entre el 1 y el 8 de agosto, les comparto un artículo muy interesante de una psicóloga argentina.
(El resaltado en negrita es mío)
"DESANATURALIZADOS"
Seguimos recopilando indicadores que denuncian la manera en que hemos alterado nuestra naturaleza. La vida agitada, urbana, productiva y tecnológica viene atentando contra nuestra condición humana. Retomo para reflexionar el Boletín anterior dedicado al destete cuya temática -de apariencia femenina- involucra a todos. Confirmo con tristeza que en la Argentina el 78,4% deja de amamantar antes de los seis meses. Un tiempo que toda evidencia científica e intuitiva confirma que es demasiado pronto. No me detengo a profundizar excepciones ni casos individuales que justifican un destete temprano. Hablo del promedio. Surge una hipótesis y la comparto: el destete es un patrón vincular que da cuenta del apego con nuestras crías y cuando se vive de manera natural sienta bases de salud psíquica. Por el contrario, la manera en que se transita este proceso en la actualidad refleja una de las fuerzas que da origen a los padecimientos del hombre moderno.
Una vez más comprobamos que estamos intervenidos. No tenemos paciencia para respetar nuestros ritmos vitales. Cuesta vincularnos y sufrimos una alta tasa de "desnaturalización" que nos enferma.
Somos testigos de la intervención por todos los costados. En lo superfluo y en lo hondo: ecosistemas, nacimientos, pómulos y labios. Nos hemos dejado intervenir hasta en nuestros procesos más fisiológicos. Nos cuesta parir (el índice de cesáreas es francamente aterrador) y ni mencionar vivir conectados a nuestros ritmos internos. Somos cada vez más pobres para disfrutar de lo gratuito, y la vida es cada vez más cara.
Volviendo al destete, escuchamos incontables historias de mujeres boicoteadas para abandonar la lactancia. Falta de apoyo o simple desinformación. Infundados consejos médicos y psicológicos en nombre de la independencia, perversos intereses económicos de las leches artificiales, escasos modelos de maternaje con apego. Mujeres que pierden su poder y su derecho a dar la teta hasta que tengan ganas. Familias forjadas a entrar rápido al sistema mercantil perdiendo la gratuidad de la leche materna. Y el riesgo que supone la interrupción de ese fluido vivo que nos mantiene conectados piel a piel, haciendo gala de nuestra condición mamífera. Podemos imaginar las primeras comunidades de hombres, y saber que la lactancia materna fue lo que mantuvo viva a la especie generación tras generación. Hoy pensamos que podemos prescindir o sustituir esta primera ligazón con tetina plástica y leche de vaca o cabra premium. Una madre primeriza preguntaba cual era la mejor leche para comprar para su bebé. La tuya. Buscamos afuera, y está adentro. El destete es un proceso que lleva tiempo, y eso es lo que menos tenemos. Requiere respeto, escucha y estar atento a las necesidades de nuestros hijos. Cómo nos cuesta! Se ve claramente una falta de cultura de amamantamiento en las grandes urbes y cuesta integrar maternidad con trabajo. Sin embargo, hay un grupo de mujeres que están trazando un nuevo surco.
Planteo un escenario con tono dramático pero al mismo tiempo algo esta pasando y se empieza a mover. La fuerza del péndulo que equilibra. Un impulso que viene desde bien adentro y se manifiesta en diferentes voces y acciones. Se palpita por ejemplo en la cantidad de movimientos que revalorizan una vuelta a lo "natural" (ecología, alimentación orgánica, parto respetado, lactancia materna etc.) y en la toma de conciencia individual de que así no podemos seguir viviendo. Si continuaron leyendo hasta aquí imagino que pueden estar sintiendo algo parecido.
Lic. Carolina Gowland
Psicóloga
carolinagowland@gmail.com
jueves, 15 de julio de 2010
Separaciones tempranas
La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño. Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita.
Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia.
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.
Laura Gutman
Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia.
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.
Laura Gutman
martes, 29 de junio de 2010
Parir en Casa
"PARIR NO ES UNA FRIA RUTINA,
ES MAGIA.
RESPETALO"
"Somos un equipo de trabajo constituido desde el 2007. Nos une el deseo de acompañar los partos y nacimientos con respeto,amor y confianza mutua. Tenemos un projecto a futuro de fundar una casa de partos para hacer posible el parto no institucional a parejas que lo desean pero no disponen de un espacio adecuado para hacerlo..."
Vendela Chignac, Natalia Bronfen, Francisco Saraceno
parirencasa
ES MAGIA.
RESPETALO"
"Somos un equipo de trabajo constituido desde el 2007. Nos une el deseo de acompañar los partos y nacimientos con respeto,amor y confianza mutua. Tenemos un projecto a futuro de fundar una casa de partos para hacer posible el parto no institucional a parejas que lo desean pero no disponen de un espacio adecuado para hacerlo..."
Vendela Chignac, Natalia Bronfen, Francisco Saraceno
parirencasa
martes, 8 de junio de 2010
Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna en Tigre
AMAMANTA Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna tiene un nuevo lugar donde continuar trabajando voluntariamente y sin distincion de ningun tipo (religioso, social, politico y económico) por el apoyo, promocion y difusion del amamantamiento como lo viene haciendo desde hace casi 24 años. Nos reunimos en Av. Cazon 1255 -Tigre- (entre Sarmiento y Albarellos), alli tiene su sede la Fundacion Crecer con Todos.
Esta institucion nos brinda de forma totalmente gratuita un espacio dentro de sus instalaciones para que continuemos compartiendo experiencias e informacion fehaciente acerca de la lactancia materna, ofreciendo siempre nuestro apoyo, ayuda y contencion a todas aquellas futuras y recientes mamás que asi lo deseen.
Invitamos a embarazadas y mamás con sus bebés a participar de nuestros encuentros ya que uno de nuestros objetivos es acompañarlos en una etapa en la cual surgen incertidumbres, dudas y sentimientos desconocidos hasta este momento, el nacimiento de un hijo.
Ademas de estrenar lugar, cambiamos los dias de reunion. Desde este lunes 07 de junio las esperamos TODOS LOS LUNES DE 14:00 A 15.30 HS. Estamos a 3 cuadras de la Estacion Tigre TBA. Colectivos que pasan por Av.Cazon: linea 60, linea 721, linea 720. Linea 343 las deja a 2 cuadras, Italia y Sarmiento.
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
Para información y consultas nuestros teléfonos:
4744-6872/4749-9024 /4743-1093/1558393850
"Amamantar, la mejor forma de comenzar la vida"
grupoamamanta@yahoo.com.ar
www.grupoamamanta.blogspot.com
Esta institucion nos brinda de forma totalmente gratuita un espacio dentro de sus instalaciones para que continuemos compartiendo experiencias e informacion fehaciente acerca de la lactancia materna, ofreciendo siempre nuestro apoyo, ayuda y contencion a todas aquellas futuras y recientes mamás que asi lo deseen.
Invitamos a embarazadas y mamás con sus bebés a participar de nuestros encuentros ya que uno de nuestros objetivos es acompañarlos en una etapa en la cual surgen incertidumbres, dudas y sentimientos desconocidos hasta este momento, el nacimiento de un hijo.
Ademas de estrenar lugar, cambiamos los dias de reunion. Desde este lunes 07 de junio las esperamos TODOS LOS LUNES DE 14:00 A 15.30 HS. Estamos a 3 cuadras de la Estacion Tigre TBA. Colectivos que pasan por Av.Cazon: linea 60, linea 721, linea 720. Linea 343 las deja a 2 cuadras, Italia y Sarmiento.
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
Para información y consultas nuestros teléfonos:
4744-6872/4749-9024 /4743-1093/1558393850
"Amamantar, la mejor forma de comenzar la vida"
grupoamamanta@yahoo.com.ar
www.grupoamamanta.blogspot.com
martes, 27 de abril de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Honremos a nuestros hijos
No hay nada más sagrado que un niño pequeño. Nada más puro, más hermoso y más frágil que un niño pequeño. Por lo tanto, no solo nos corresponde adorarlos, sino cuidarlos como un fino cristal, porque de lo contrario, se rompen para siempre. ¿Qué hacemos frente a una joya única que nos han dado para custodiar? La envolvemos en un manto de terciopelo. Luego la adornamos con cintas de oro. Vigilamos que nadie se acerque. Velamos que no sea manoseada. La acariciamos suavemente para que brille cada día más. La resguardamos de vientos y mareas. La protegemos de violencias humanas. Y en el momento adecuado, la volvemos a entregar al camino. El valor de la alhaja es incalculable y cualquier rasguño que sufra, será nuestra responsabilidad. Solo deteniéndonos a observar la belleza infinita que emana de su luz, podemos vislumbrar el tesoro que llevamos en nuestras manos. Así son nuestros hijos, así de bellos, de luminosos y resplandecientes. Los niños merecen recibir desde el instante en que nacen, nuestro respeto genuino, complaciente y cotidiano. Cosa poco habitual. Quizás por eso sea ésta la más atroz contradicción de nuestra moderna sociedad: No honrar lo más bello y puro que tenemos, se convierte en una masacre colectiva. Por eso, hagamos unos minutos de silencio. Observemos a los niños. Ofrezcámosles nuestras mejores sonrisas, si no tenemos nada más para brindar. Acariciémoslos. Respetémosles el sueño, la vigilia, el hambre, el juego, el ritmo, el contacto, la curiosidad y el derecho a la verdad. Rindámonos ante ellos, tomando en serio cada pedido. Tratemos sus cuerpos con dulzura y dedicación. No los contaminemos con palabras furiosas. Recordemos que en los niños vibra el alma de la excelencia.
Laura Gutman
Laura Gutman
domingo, 20 de diciembre de 2009
"Tenemos el instinto de proteger a nuestra cría"

Nota de Luis Aubele para el Diario La Nación de Hoy
"Personalmente creo que todas las formas de violencia tienen su origen en una carencia materna, falta de atención, calidez, amor, brazos, generosidad, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, miradas, sostén", reflexiona Laura Gutman, terapeuta familiar y escritora.
En nuestro mundo civilizado, "la madre vive tironeada por dos fuerzas poderosas: lo que ella siente y lo que debe hacer. Lo primero es el instinto materno, la sabiduría interior, que es guiada por la intuición. En cambio, lo segundo es el mandato exterior, la manera de cómo hay que hacer las cosas; lo que se entiende por correcto", agrega.
Gutman es autora de varios libros sobre temas que la apasionan, entre otros, la maternidad, el desamparo emocional, el estrés en los chicos y la sabiduría interior. Su última obra, Mujeres visibles, madres invisibles , es una recopilación de artículos publicados en medios especializados de la Argentina y España. Dirige Crianza, institución con sede en Buenos Aires que cuenta con una escuela de capacitación y un equipo de profesionales para asistir a madres y padres.
"La llegada de un bebe crea un encadenamiento de maltratos históricos. Primero nace un chico en una institución médica poco acogedora: fría, sin calidez y donde es sometido a una serie de torturas que dentro de unos años estarán prohibidas por ley. Sondas por todas partes, es rasurado, estirado para ser medido, cuando nada de todo esto es necesario, cuando todo lo que necesita el recién nacido es estar en el mejor lugar posible: el pecho de su madre. Pero cuando las cosas son así, generalmente, el maltrato del bebe se encuentra con otro encadenamiento, el de su madre que también fue maltratada. El parto no es una enfermedad para curar: es el pasaje a otra dimensión. Es importante aclarar que las mujeres no sufrimos a causa de las contracciones. Sufrimos si estamos solas, humilladas, desprotegidas, atemorizadas", apunta Gutman.
-¿Qué es lo que quiere la madre?
-La madre quiere tener a su bebe sobre su pecho, ¡y que no se vaya! Que es lo natural, lo lógico: lo que también espera el bebe que estuvo durante nueve meses en el cuerpo de su madre, cuidado, alimentado. El espera que ese estado continúe. Sin embargo, el mandato exterior sostiene que lo sano es quitárselo a su madre, llevárselo únicamente para mamar. Dejarlo que llore y llore así se acostumbra a dormir solo. Si pudiéramos preguntarle a una madre del reino animal si al cachorro hay que dejarlo solo no entendería, porque si lo deja solo se lo comen los predadores. Hay que recordar que en la especie humana la madurez es un proceso sumamente lento que dura hasta los 21 años, que no se puede resolver en tres días. Hay muchas cosas que algún día parecerán absurdas?
-¿Por ejemplo?
-Las lobas, perras, gatas, vacas, focas, elefantas, leonas, jirafas, zorras y nosotras las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger a nuestra cría. Pero si a una gata o una perra, por dar un ejemplo, le tocan un cachorro lo deja. Porque está impregnado de un olor ajeno y ellas reconocen al cachorro por el olor. Nosotras también somos especialmente sensibles y si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. En nuestro mundo civilizado, cuando una mujer da a luz, no puede oler de inmediato a su hijo. Se lo llevan para devolvérselo más tarde bañado y con olor a perfume, y la madre tiene que hacer un esfuerzo intelectual para reconocerlo como propio.
-¿Cuál es la reacción del bebe?
-El chico sufre mucho y trata de alertar a los seres de los que espera protección y afecto sobre el maltrato. Entonces, si no obtiene respuesta, organiza un sistema de supervivencia para llamar la atención: llora, se brota o se deprime, y en casos muy extremos puede llegar a morir. Muchas veces las madres siguen tan atadas al mandato exterior que parecen ignorar la situación. Posiblemente porque intuyen que si tratan de conectarse con lo profundo, con el corazón del bebe, también entrarán en contacto con su propio dolor.
-¿Una reflexión sobre la Navidad?
-Sí, claro, (abre un ejemplar de su último libro y lee): "Cada mes de diciembre compartimos el ritual de recordar una vivencia sencilla y extraordinaria: la historia de una madre que atravesó su parto en medio de la naturaleza, entre sus cabras, sus asnos y sus bueyes, amparada por un hombre llamado José. Según algunos textos, José partió en busca de la partera pero cuando ésta llegó, Jesús ya había nacido. La mujer al mirar la escena exclamó: Ese niño que apenas nacido ya toma el pecho de su madre, se convertirá en un hombre que juzgará según el amor y no según la ley . Esa preciosa criatura fue recibida en una atmósfera sagrada, con el calor del establo y bajo el éxtasis de la mirada amorosa de su madre. Dos mil años más tarde aún estamos festejando el nacimiento de un niño en buenas condiciones y reverenciando el milagro de la vida".
sábado, 10 de octubre de 2009
Apurar a los pequeños no es educar
Nota de diario LA NACION
Ignacio tiene cuatro años y cursa el preescolar doble turno en un jardín de infantes privado de Buenos Aires. Durante la primera mitad del año, la ida al colegio se convirtió en una tortura familiar. El chico se resistió a entrar en el establecimiento cada mañana, y en medio del llanto le repetía a su madre: "El cole es muy largo; yo te extraño. No me gusta almorzar fuera de casa".
El jardín al que asiste Ignacio comienza cada mañana a las 8.30 y termina a las 16.30. El chiquito, junto con sus 25 compañeros de clase, almuerza en el colegio con una vianda. Por la mañana tiene inglés y, por la tarde, castellano. Sus padres lo ven agotado. Pero les aconsejan: "Dale tiempo; ya se va a acostumbrar".
Y sí. Los seres humanos nos acostumbramos a todo. Por suerte y por desgracia. Porque, ante la dificultad de adaptación de Ignacio, surge la inquietud: ¿es bueno que nuestros hijos se acostumbren desde tan chiquitos a ausentarse de sus casas por ocho o diez horas; que coman de un recipiente plástico en la escuela en lugar de almorzar con su madre o hermanos? ¿Es necesario que estén sentados durante horas haciendo "trabajitos" mientras que sus piernas y brazos en pleno desarrollo les piden correr y jugar?
Hoy, las familias de clase media-alta escolarizamos a nuestros hijos cada vez más temprano; los preescolares de las escuelas privadas se han convertido en auténticos primeros grados. Los chicos aprenden a leer y a escribir a los cinco años. El ingreso a la primaria, en los colegios privados, es cada día más complejo. Los chicos rinden exámenes de inglés y castellano. Y como en ciertos distritos escasean las vacantes, obviamente sobrevive el más apto. Así de cruel. Pero lo peor no es esto. Es que nosotros, los padres, ante esta realidad, agachamos la cabeza y, mudos, la aceptamos. No buscamos maneras "más humanas" de escolarizar y formar a nuestros niños. Les exigimos más; pero los miramos menos.
Decididamente, algo está fallando. No es natural que los niños de cuatro y cinco años estén ocho o diez horas fuera de la casa, ni que la mayoría de los preescolares privados se haya convertido en doble turno; ni que tengan que dar exámenes para entrar a la primaria. Ya la vida se encargará de evaluarlos. ¿Qué necesidad de hacerlo cuando recién se asoman al mundo? Además, ¡qué contraste viven estos chicos de clase media-alta con los más necesitados, que ni siquiera tienen vacante en los jardines de infantes para asistir a un turno de clase! Mientras unos están sobreestimulados y sobreexigidos, los otros están directamente ausentes. Marginados.
Da la sensación de que estamos acelerando el ritmo natural de crecimiento de nuestros hijos. Y esto, de alguna manera, es abandonarlos. No los observamos ni los escuchamos lo suficiente. No los acompañamos a su paso. Estamos demasiado mecanizados en la manera de instruirlos y educarlos. Como padres y educadores, nos falta creatividad, plasticidad.
Es probable que de tan ocupados que estamos los adultos, nos hagamos los distraídos. Y así les pedimos a nuestros pequeños que "encajen" en el sistema para poder nosotros encajar en el nuestro. La cosa debe estar encarrilada. La premisa es funcionar como lo hacen todos. No tenemos tiempo ni paciencia para que nuestros hijos "no se adapten", para que precisen estar más con nosotros, o aprender de forma más personalizada. Quizá nos estén pidiendo a gritos maneras de vivir más lentas, más tranquilas.
El trabajo de educar, de empatizar, de escuchar lleva tiempo. Pero ¿qué puede ser más importante que "producir" excelentes hijos, futuros ciudadanos? La autoestima, esa capacidad de crecer fuerte, confiado, sabiéndose valioso y querible, es la "lección" más importante que cada chico puede aprender en su vida y, sobre todo, en su primera infancia. No compite con la instrucción. Vale más. Porque si esa confianza básica está, lo otra vendrá, inevitablemente.
Y además: ¿de qué vale tanta instrucción si es cierto que, como se quejan los maestros de aula, los chicos vienen cada vez más maleducados? No saludan, no piden "por favor", no dicen "gracias". Son contestadores o groseros.
Entonces, quizá sea importante empezar de nuevo, y por lo primero. Comenzar por educarlos mejor en la casa y no arrojarlos de prisa al mundo. Empezar por mirarlos y escucharlos más, y por darle a cada hijo, a cada alumno, su espacio y su tiempo, respetando su individualidad y domesticando sus emociones.
Para que aprendan según sus intereses y tiempos personales; para que explorar, probar y comprender sea toda una aventura, no sólo un deber; para que el sistema se adapte al chico y no el niño al sistema, necesitamos urgente escuelas y hogares donde esté bien visto que los niños se levanten, se muevan, jueguen, discutan e intercambien. Siempre con respeto y respetando un orden; donde las risas y el movimiento no sean mala palabra; donde se permita al niño ser lo que es: un ser humano único, vital, curioso y, por supuesto, ruidoso.
Link a la nota.
Ignacio tiene cuatro años y cursa el preescolar doble turno en un jardín de infantes privado de Buenos Aires. Durante la primera mitad del año, la ida al colegio se convirtió en una tortura familiar. El chico se resistió a entrar en el establecimiento cada mañana, y en medio del llanto le repetía a su madre: "El cole es muy largo; yo te extraño. No me gusta almorzar fuera de casa".
El jardín al que asiste Ignacio comienza cada mañana a las 8.30 y termina a las 16.30. El chiquito, junto con sus 25 compañeros de clase, almuerza en el colegio con una vianda. Por la mañana tiene inglés y, por la tarde, castellano. Sus padres lo ven agotado. Pero les aconsejan: "Dale tiempo; ya se va a acostumbrar".
Y sí. Los seres humanos nos acostumbramos a todo. Por suerte y por desgracia. Porque, ante la dificultad de adaptación de Ignacio, surge la inquietud: ¿es bueno que nuestros hijos se acostumbren desde tan chiquitos a ausentarse de sus casas por ocho o diez horas; que coman de un recipiente plástico en la escuela en lugar de almorzar con su madre o hermanos? ¿Es necesario que estén sentados durante horas haciendo "trabajitos" mientras que sus piernas y brazos en pleno desarrollo les piden correr y jugar?
Hoy, las familias de clase media-alta escolarizamos a nuestros hijos cada vez más temprano; los preescolares de las escuelas privadas se han convertido en auténticos primeros grados. Los chicos aprenden a leer y a escribir a los cinco años. El ingreso a la primaria, en los colegios privados, es cada día más complejo. Los chicos rinden exámenes de inglés y castellano. Y como en ciertos distritos escasean las vacantes, obviamente sobrevive el más apto. Así de cruel. Pero lo peor no es esto. Es que nosotros, los padres, ante esta realidad, agachamos la cabeza y, mudos, la aceptamos. No buscamos maneras "más humanas" de escolarizar y formar a nuestros niños. Les exigimos más; pero los miramos menos.
Decididamente, algo está fallando. No es natural que los niños de cuatro y cinco años estén ocho o diez horas fuera de la casa, ni que la mayoría de los preescolares privados se haya convertido en doble turno; ni que tengan que dar exámenes para entrar a la primaria. Ya la vida se encargará de evaluarlos. ¿Qué necesidad de hacerlo cuando recién se asoman al mundo? Además, ¡qué contraste viven estos chicos de clase media-alta con los más necesitados, que ni siquiera tienen vacante en los jardines de infantes para asistir a un turno de clase! Mientras unos están sobreestimulados y sobreexigidos, los otros están directamente ausentes. Marginados.
Da la sensación de que estamos acelerando el ritmo natural de crecimiento de nuestros hijos. Y esto, de alguna manera, es abandonarlos. No los observamos ni los escuchamos lo suficiente. No los acompañamos a su paso. Estamos demasiado mecanizados en la manera de instruirlos y educarlos. Como padres y educadores, nos falta creatividad, plasticidad.
Es probable que de tan ocupados que estamos los adultos, nos hagamos los distraídos. Y así les pedimos a nuestros pequeños que "encajen" en el sistema para poder nosotros encajar en el nuestro. La cosa debe estar encarrilada. La premisa es funcionar como lo hacen todos. No tenemos tiempo ni paciencia para que nuestros hijos "no se adapten", para que precisen estar más con nosotros, o aprender de forma más personalizada. Quizá nos estén pidiendo a gritos maneras de vivir más lentas, más tranquilas.
El trabajo de educar, de empatizar, de escuchar lleva tiempo. Pero ¿qué puede ser más importante que "producir" excelentes hijos, futuros ciudadanos? La autoestima, esa capacidad de crecer fuerte, confiado, sabiéndose valioso y querible, es la "lección" más importante que cada chico puede aprender en su vida y, sobre todo, en su primera infancia. No compite con la instrucción. Vale más. Porque si esa confianza básica está, lo otra vendrá, inevitablemente.
Y además: ¿de qué vale tanta instrucción si es cierto que, como se quejan los maestros de aula, los chicos vienen cada vez más maleducados? No saludan, no piden "por favor", no dicen "gracias". Son contestadores o groseros.
Entonces, quizá sea importante empezar de nuevo, y por lo primero. Comenzar por educarlos mejor en la casa y no arrojarlos de prisa al mundo. Empezar por mirarlos y escucharlos más, y por darle a cada hijo, a cada alumno, su espacio y su tiempo, respetando su individualidad y domesticando sus emociones.
Para que aprendan según sus intereses y tiempos personales; para que explorar, probar y comprender sea toda una aventura, no sólo un deber; para que el sistema se adapte al chico y no el niño al sistema, necesitamos urgente escuelas y hogares donde esté bien visto que los niños se levanten, se muevan, jueguen, discutan e intercambien. Siempre con respeto y respetando un orden; donde las risas y el movimiento no sean mala palabra; donde se permita al niño ser lo que es: un ser humano único, vital, curioso y, por supuesto, ruidoso.
Link a la nota.
viernes, 9 de octubre de 2009
Parir en casa con partera
Parir en casa con partera es seguro ~ menciona estudio
Tener un bebé en casa con una partera registrada es igual de seguro que un nacimiento convencional en el hospital, según un estudio reciente.
Los nacimientos planificados en casa tienen una menor tasa de complicaciones, según el estudio que publicará en la edición del 15 de septiembre de la revista CMAJ (Revista de la Asociación Médica Canadiense, www.cmaj.ca).
Los autores reconocieron que la “autoselección” podría haber sesgado los resultados del estudio, ya que las mujeres que prefieren los partos en casa tienden a ser más saludables.
Aunque el estudio se llevó a cabo en Canadá, donde la actitud hacia la partería es más tolerante que en otros países, los hallazgos podrían ayudar a calmar la continua controversia en Estados Unidos y otros sitios.
la Asociación Nacional de Parteras Profesionales Certificadas cuenta con un proceso de certificación en Estados Unidos, y algunos estados lo reconocen.
Los autores del nuevo estudio compararon tres grupos distintos de nacimientos planificados en la Columbia Británica desde inicios de 2000 hasta finales de 2004.
Entre ellos, nacimientos en casa atendidos por parteras registradas; nacimientos en el hospital atendidos por el mismo grupo de parteras registradas y nacimientos en el hospital, atendidos por médicos. En total, el estudio incluyó a casi 13,000 nacimientos.
El índice de mortalidad por 1,000 nacimientos fue de 0.35 en el grupo de las casas, 0.57 en los nacimientos en el hospital atendidos por parteras, y 0.64 entre los atendidos por médicos, según el estudio.
Las mujeres que dieron a luz en casa fueron menos propensas a necesitar intervenciones o a tener problemas como rasgado o hemorragia vaginales. Esos bebés también tuvieron menos probabilidades de necesitar oxígeno o reanimación, encontró el estudio.
Relacahupan
Tener un bebé en casa con una partera registrada es igual de seguro que un nacimiento convencional en el hospital, según un estudio reciente.
Los nacimientos planificados en casa tienen una menor tasa de complicaciones, según el estudio que publicará en la edición del 15 de septiembre de la revista CMAJ (Revista de la Asociación Médica Canadiense, www.cmaj.ca).
Los autores reconocieron que la “autoselección” podría haber sesgado los resultados del estudio, ya que las mujeres que prefieren los partos en casa tienden a ser más saludables.
Aunque el estudio se llevó a cabo en Canadá, donde la actitud hacia la partería es más tolerante que en otros países, los hallazgos podrían ayudar a calmar la continua controversia en Estados Unidos y otros sitios.
la Asociación Nacional de Parteras Profesionales Certificadas cuenta con un proceso de certificación en Estados Unidos, y algunos estados lo reconocen.
Los autores del nuevo estudio compararon tres grupos distintos de nacimientos planificados en la Columbia Británica desde inicios de 2000 hasta finales de 2004.
Entre ellos, nacimientos en casa atendidos por parteras registradas; nacimientos en el hospital atendidos por el mismo grupo de parteras registradas y nacimientos en el hospital, atendidos por médicos. En total, el estudio incluyó a casi 13,000 nacimientos.
El índice de mortalidad por 1,000 nacimientos fue de 0.35 en el grupo de las casas, 0.57 en los nacimientos en el hospital atendidos por parteras, y 0.64 entre los atendidos por médicos, según el estudio.
Las mujeres que dieron a luz en casa fueron menos propensas a necesitar intervenciones o a tener problemas como rasgado o hemorragia vaginales. Esos bebés también tuvieron menos probabilidades de necesitar oxígeno o reanimación, encontró el estudio.
Relacahupan
miércoles, 7 de octubre de 2009
Nacer en casa
• Nacimiento en casa
¿UNA LOCURA COLECTIVA?, ¿UNA VUELTA ATRAS?... UN RETO?
UNA OPCION CONSCIENTE?...
UN DERECHO JUSTIFICADO Y SEGURO.
UNA REALIDAD QUE DURA MILES DE AÑOS... Y AVANZA...
TEXTO DRA. MARÍA FUENTES CABALLERO - ARCOS DE LA FRTRA, CÁDIZ - MAYO 2009 - ENVIADO POR ANNA MARÍA VIDAL.
Dra. María Fuentes Caballero. Colegiada. 6974. Directora del Centro de Salud Artemisa. Directora de la Escuela Salud Holística Consuelo Ruiz. España. Fundadora, y miembro de la Asociación Profesional española Nacer en Casa. Fundadora del equipo Titania, dones per la salud. Barcelona. Miembro de la red de mujeres sanitarias española Red Caps. Miembro del equipo asesora de la revista especializada: Mujer y salud.
Miles -no sabemos si millones- de años, demuestran que nacer es un hecho natural fisiológico. Y que las humanas podemos. Con ayuda, mejor. Con apoyo, mejor. Con higiene, mejor. Con compañía, mejor. Con respeto, mejor. Con información y entrenamiento, mejor. Con conciencia, mejor.
Según el momento histórico, según el lugar geográfico, según la cultura imperante, según las personas...ese modelo ha ido sencillamente cambiando, avanzando...a veces en línea recta, a veces a trompicones, a veces bendecido por el sistema imperante y la ortodoxia científica, a veces a pesar de ella... Pero avanzando.
Y no es cuestión de desgarrarse las vestiduras cada vez que aparece un nuevo paso,Un nuevo modelo, un nuevo paradigma.
Es cuestión –como profesionales, y cientific@s- de escuchar, observar, acompañar, reflexionar, com-probar, hacer la experiencia, contrastar, estudiar, difundir la experiencia y los conocimientos... y seguir dispuest@s a seguir modificando, avanzando, transformando..y esperando que l@s que nos sucedan, nos cuestionen, nos superen...
Por eso, no deja de extrañar la virulencia con que –la que debería ser un bastión de referencia a seguir, la Sociedad Médica de Obstetricia y Ginecología-[1], ve, y califica una experiencia que a día de hoy, está vivida, estudiada, investigada, comprobada, aceptada, y bendecida, por los representantes de la medicina y la ciencia internacionales. El hecho de nacer y/o parir en casa... en el nido... en el hogar... allí donde fuimos engendrados, donde nos aman, nos cuidan, donde vamos a vivir el resto de nuestra vida de humanos, y con suerte, donde moriremos.
A estas alturas hay demasiados libros publicados en todos los idiomas, demasiados artículos científicos que lo avalan, demasiados organismos sanitarios internacionales que han dado sus “bendiciones”, e incluso han recomendado el parto en casa como deseable, seguro, barato, como para volver a aburrir con innumerables citas.
Como parece que la memoria –o la ignorancia, o el miedo, no sé, se resisten- insistiré una vez más. Sencillamente, por responsabilidad. Aunque me limitaré a recordar las referencias y estadísticas e investigaciones más recientes, y/o, las más reconocidas.
Sin dejar de indicar que yo misma, y la mayoría de mis colegas y amig@s, somos “sobrevivientes” del parto en la casa y en la cama de nuestras respectivas madres.
1. Según la OMS, el lugar donde se desarrolle el parto es de gran importancia en la progresión de éste y la del nacimiento.Y recomienda: Todas las mujeres deberían dar a luz en el lugar que ella se encuentre segura, un sitio donde toda la atención y cuidados se enfoquen en sus necesidades y su seguridad[2]
2. El British Journal, revista médica inglesa de gran prestigio, publicó un riguroso estudio sobre el parto en casa, en el cual participaron 400 comadronas y más de 5400 mujeres que dieron a luz en sus domicilios en el año 2000. En él se demostró que parir en casa es una opción segura, las tasas de mortalidad no fueron distintas a las de partos hospitalarios, aunque sí con menor tasa de intervención médica. Un 97% de las mujeres que intervinieron en el estudio se mostraron satisfechas.[3]
3. Con resultados semejantes al estudio presentado por el British Journal, fue llevado a cabo otro similar en nuestro país, pero no publicado en ninguna revista científica de prestigio, por parte de la Asociación Profesional Nacer en casa. Una muestra de 5.000 mujeres de todo el país. Atendidas por equipos distintos, dan resultados contundentes: Nacer en casa en nuestro Estado, en este momento, es al menos tan seguro como parir en el hospital.
Algunos detalles:
11% de traslados al hospital.
5% de cesáreas
5% episiotomías
2% de desgarros de 2º y 3º grado
Para l@s leg@s en el tema, aclarar que estos datos mejoran ampliamente, los considerados como recomendables desde las investigaciones más recientes de la medicina de la evidencia.[4]
En cuanto a la mortalidad materno infantil, fue equiparable a la hospitalaria.
Se refleja que los partos domiciliarios de embarazos de bajo riesgo pueden ser tan seguros como los hospitalarios, o más; al mismo tiempo que suponen un menor gasto sanitario y mayor satisfacción para la mujer y la familia al verse en un ambiente más intimo que en un hospital. El grado de satisfacción por parte de la mujer y su familia fue del 95%.
4. Si tomamos los datos del informe Cumberleg y los estudios realizados en Inglaterra, Países Bajos y Suiza sobre parto en casa (BMJ 1996), la asistencia domiciliaria es una alternativa viable dentro de los sistemas de salud. El presente estudio pretende confirmar que este tipo de asistencia al parto, en embarazos de bajo riesgo y actualmente en los países desarrollados, puede ser tan eficaz y segura como la asistencia hospitalaria clásica, suponiendo una reducción del gasto y mejorando la vivencia familiar de este proceso, que inicialmente debe considerarse fisiológico.
5. En cuanto a la posición del "ROYAL COLLEGE OF MIDWIVES" ante este modelo asistencial:En Enero de 2003 el Royal College of Midwives del Reino Unido presentó un texto con su posicionamiento ante el parto en casa. Un texto que, aunque en inglés, debería ser conocido por todas las comadronas.En el se pone una vez más de manifiesto que el parto en casa es seguro para mujeres de bajo riesgo. http://www.rcm.org.uk/data/info_centre/data/position_papers.htm
Gracias a estos- y muchos otros- estudios, estamos en condiciones de afirmar con rotundidad: que el tópico de que parir en casa es peligroso para la salud de la madre y el bebé, no está científicamente demostrado. Muy al contrario, lo que sí está demostrado, es que es tan seguro, y menos peligroso para la salud de la madre y la criatura que el parto hospitalario.
Quien tenga necesidad de más datos, puede acudir a las diferentes webs:
http://www.escuelasaludholisticaconsueloruiz.org/
http://www.nacerencasa.org/
http://www.pangea.org/pdn/
http://www.primalhealthresearch.com/
http://www.who.int/es/
http://www.elpartoesnuestro.es/
http://www.beatrijssmulders.nl/
O consulte la bibliografía de
"Mujeres y salud desde el sur". Maria Fuentes. Ed. Icaria. Barcelona. 2008.
[1] Nos referimos a la carta que el Dr. Bajo, Presidente de la SEGO, escribe en su revista respecto al anuncio televisivo donde se ve un parto en casa.
[2] Cuidados en el parto normal: Una Guía Práctica. OMS. Ginebra 1999.
[3] Se puede leer el artículo completo en español en: http://www.bmj.com/cgi/data/330/7505/1416/DC1/1
[4] Dr. M Wagner.2000
Para conectar con la Dra. María Fuentes: mariafuentes3@yahoo.es
Extraído de Círculo de Mujeres. Link
¿UNA LOCURA COLECTIVA?, ¿UNA VUELTA ATRAS?... UN RETO?
UNA OPCION CONSCIENTE?...
UN DERECHO JUSTIFICADO Y SEGURO.
UNA REALIDAD QUE DURA MILES DE AÑOS... Y AVANZA...
TEXTO DRA. MARÍA FUENTES CABALLERO - ARCOS DE LA FRTRA, CÁDIZ - MAYO 2009 - ENVIADO POR ANNA MARÍA VIDAL.
Dra. María Fuentes Caballero. Colegiada. 6974. Directora del Centro de Salud Artemisa. Directora de la Escuela Salud Holística Consuelo Ruiz. España. Fundadora, y miembro de la Asociación Profesional española Nacer en Casa. Fundadora del equipo Titania, dones per la salud. Barcelona. Miembro de la red de mujeres sanitarias española Red Caps. Miembro del equipo asesora de la revista especializada: Mujer y salud.
Miles -no sabemos si millones- de años, demuestran que nacer es un hecho natural fisiológico. Y que las humanas podemos. Con ayuda, mejor. Con apoyo, mejor. Con higiene, mejor. Con compañía, mejor. Con respeto, mejor. Con información y entrenamiento, mejor. Con conciencia, mejor.
Según el momento histórico, según el lugar geográfico, según la cultura imperante, según las personas...ese modelo ha ido sencillamente cambiando, avanzando...a veces en línea recta, a veces a trompicones, a veces bendecido por el sistema imperante y la ortodoxia científica, a veces a pesar de ella... Pero avanzando.
Y no es cuestión de desgarrarse las vestiduras cada vez que aparece un nuevo paso,Un nuevo modelo, un nuevo paradigma.
Es cuestión –como profesionales, y cientific@s- de escuchar, observar, acompañar, reflexionar, com-probar, hacer la experiencia, contrastar, estudiar, difundir la experiencia y los conocimientos... y seguir dispuest@s a seguir modificando, avanzando, transformando..y esperando que l@s que nos sucedan, nos cuestionen, nos superen...
Por eso, no deja de extrañar la virulencia con que –la que debería ser un bastión de referencia a seguir, la Sociedad Médica de Obstetricia y Ginecología-[1], ve, y califica una experiencia que a día de hoy, está vivida, estudiada, investigada, comprobada, aceptada, y bendecida, por los representantes de la medicina y la ciencia internacionales. El hecho de nacer y/o parir en casa... en el nido... en el hogar... allí donde fuimos engendrados, donde nos aman, nos cuidan, donde vamos a vivir el resto de nuestra vida de humanos, y con suerte, donde moriremos.
A estas alturas hay demasiados libros publicados en todos los idiomas, demasiados artículos científicos que lo avalan, demasiados organismos sanitarios internacionales que han dado sus “bendiciones”, e incluso han recomendado el parto en casa como deseable, seguro, barato, como para volver a aburrir con innumerables citas.
Como parece que la memoria –o la ignorancia, o el miedo, no sé, se resisten- insistiré una vez más. Sencillamente, por responsabilidad. Aunque me limitaré a recordar las referencias y estadísticas e investigaciones más recientes, y/o, las más reconocidas.
Sin dejar de indicar que yo misma, y la mayoría de mis colegas y amig@s, somos “sobrevivientes” del parto en la casa y en la cama de nuestras respectivas madres.
1. Según la OMS, el lugar donde se desarrolle el parto es de gran importancia en la progresión de éste y la del nacimiento.Y recomienda: Todas las mujeres deberían dar a luz en el lugar que ella se encuentre segura, un sitio donde toda la atención y cuidados se enfoquen en sus necesidades y su seguridad[2]
2. El British Journal, revista médica inglesa de gran prestigio, publicó un riguroso estudio sobre el parto en casa, en el cual participaron 400 comadronas y más de 5400 mujeres que dieron a luz en sus domicilios en el año 2000. En él se demostró que parir en casa es una opción segura, las tasas de mortalidad no fueron distintas a las de partos hospitalarios, aunque sí con menor tasa de intervención médica. Un 97% de las mujeres que intervinieron en el estudio se mostraron satisfechas.[3]
3. Con resultados semejantes al estudio presentado por el British Journal, fue llevado a cabo otro similar en nuestro país, pero no publicado en ninguna revista científica de prestigio, por parte de la Asociación Profesional Nacer en casa. Una muestra de 5.000 mujeres de todo el país. Atendidas por equipos distintos, dan resultados contundentes: Nacer en casa en nuestro Estado, en este momento, es al menos tan seguro como parir en el hospital.
Algunos detalles:
11% de traslados al hospital.
5% de cesáreas
5% episiotomías
2% de desgarros de 2º y 3º grado
Para l@s leg@s en el tema, aclarar que estos datos mejoran ampliamente, los considerados como recomendables desde las investigaciones más recientes de la medicina de la evidencia.[4]
En cuanto a la mortalidad materno infantil, fue equiparable a la hospitalaria.
Se refleja que los partos domiciliarios de embarazos de bajo riesgo pueden ser tan seguros como los hospitalarios, o más; al mismo tiempo que suponen un menor gasto sanitario y mayor satisfacción para la mujer y la familia al verse en un ambiente más intimo que en un hospital. El grado de satisfacción por parte de la mujer y su familia fue del 95%.
4. Si tomamos los datos del informe Cumberleg y los estudios realizados en Inglaterra, Países Bajos y Suiza sobre parto en casa (BMJ 1996), la asistencia domiciliaria es una alternativa viable dentro de los sistemas de salud. El presente estudio pretende confirmar que este tipo de asistencia al parto, en embarazos de bajo riesgo y actualmente en los países desarrollados, puede ser tan eficaz y segura como la asistencia hospitalaria clásica, suponiendo una reducción del gasto y mejorando la vivencia familiar de este proceso, que inicialmente debe considerarse fisiológico.
5. En cuanto a la posición del "ROYAL COLLEGE OF MIDWIVES" ante este modelo asistencial:En Enero de 2003 el Royal College of Midwives del Reino Unido presentó un texto con su posicionamiento ante el parto en casa. Un texto que, aunque en inglés, debería ser conocido por todas las comadronas.En el se pone una vez más de manifiesto que el parto en casa es seguro para mujeres de bajo riesgo. http://www.rcm.org.uk/data/info_centre/data/position_papers.htm
Gracias a estos- y muchos otros- estudios, estamos en condiciones de afirmar con rotundidad: que el tópico de que parir en casa es peligroso para la salud de la madre y el bebé, no está científicamente demostrado. Muy al contrario, lo que sí está demostrado, es que es tan seguro, y menos peligroso para la salud de la madre y la criatura que el parto hospitalario.
Quien tenga necesidad de más datos, puede acudir a las diferentes webs:
http://www.escuelasaludholisticaconsueloruiz.org/
http://www.nacerencasa.org/
http://www.pangea.org/pdn/
http://www.primalhealthresearch.com/
http://www.who.int/es/
http://www.elpartoesnuestro.es/
http://www.beatrijssmulders.nl/
O consulte la bibliografía de
"Mujeres y salud desde el sur". Maria Fuentes. Ed. Icaria. Barcelona. 2008.
[1] Nos referimos a la carta que el Dr. Bajo, Presidente de la SEGO, escribe en su revista respecto al anuncio televisivo donde se ve un parto en casa.
[2] Cuidados en el parto normal: Una Guía Práctica. OMS. Ginebra 1999.
[3] Se puede leer el artículo completo en español en: http://www.bmj.com/cgi/data/330/7505/1416/DC1/1
[4] Dr. M Wagner.2000
Para conectar con la Dra. María Fuentes: mariafuentes3@yahoo.es
Extraído de Círculo de Mujeres. Link
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