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domingo, 12 de septiembre de 2010

CARTA A LOS QUE OPINAN SOBRE COMO CRIAR A TU BEBÉ

Excelente texto de Valeria Calderón de Portabebés Ayu.
Nota completa aquí.

Por Valeria Calderón, para Esther y todas las mamás que a veces se sienten abrumadas y quieren que los demás las dejen experimentar su sabiduría interior.


Imagina que tu bebé nace a la vida y que comienzas a practicar un nuevo baile de dos en el que experimentas muchos sentimientos:

Puede que estés muy emocionada y feliz, aunque algo adolorida y cansada, o sientas tus “hormonas alborotadas” y llores sin razón aparente. O te abrumen sentimientos encontrados de amor y rechazo hacia tu bebé, por un lado deseas abrazarlo y no despegarte de él ni un minuto porque tu instinto y tu bebé te lo piden, o por el contrario, experimentas sensaciones de lejanía, falta de conexión, vaciamiento o separación.
Tal vez empiezas a disfrutar de la lactancia desde el principio y no presentas molestias como grietas o fisuras y manejes la eventual congestión mamaria cuando a los pocos días baja tu leche con descanso, calor local y amamantando frecuentemente por ejemplo, ofreciendo el pecho a tu bebé serenamente. O por el contrario, no quieres amamantar del todo, o solo deseas hacerlo por un corto tiempo o encuentras muchos tropiezos que sientes, dificultan la labor que se espera de ti como mamá. Incluso puede pasarte que no entiendes porqué esa pequeña personita te está reclamando permanentemente al paso que desconoces tu propio cuerpo cansado y adolorido, que además saca líquidos de leche, sudor y sangre y no entiendes tampoco porque no te sientes dueña de ti.
Son tantas las situaciones que puedes llegar a vivir que te preguntas si al necesitar pedir ayuda vas a encontrar apoyo, acompañamiento o reconocimiento de tus sentimientos, sean estos negativos o positivos pero legítimos igual. O si por el contrario, te vas a encontrar con una retahíla de opiniones y consejos que tal vez vayan en contravía de tus creencias, convicciones, emociones o de la sabiduría interior que está encerrada en ti esperando salir.
Consideras que tu cuerpo, máquina perfecta diseñada para albergar, cuidar y alimentar a tu bebé mientras crece dentro de ti está también preparado para albergar, cuidar y alimentar a tu bebé mientras crece fuera de ti. Y lo sabes! Sin embargo, necesitas tiempo, necesitas conectarte con tu interior, con tu intuición, con esa sabiduría.
Y te pasa que decides continuar con aquel contacto que iniciaste cuando te enteraste de la dulce espera y que siguió cuando recibiste en tus brazos a esa personita que viene a complementar y engrandecer tu mundo! Y lo haces con tu incondicional entrega y a través de tus cuidados y del pecho generoso que le ofreces. Te entregas a satisfacer su fuerte instinto de succión sin medidas, cálculos o cuantificaciones y te das cuenta que esa necesidad tan vital para tu bebé requiere de tu permanente disponibilidad, paciencia, tiempo…
Te das cuenta que el calostro, aquel fluido vital que al principio viene en pocas cantidades es suficiente e importante para que tu bebé reciba gotas de inmunidad y de alimento. Te das cuenta que tu cuerpo contaba con ese alimento, pero que si hubiera fluido a chorros desde el principio, tu bebé tal vez no habría podido controlarlo sin atragantarse porque recién está adaptándose al baile y porque su estómago es pequeño. Observas además que poco a poco ese preciado líquido se va convirtiendo a través de la succión y del tiempo, en leche madura que le dará no solo nutrición sino el afecto que necesita y que irá creciendo en su caudal si no le pones ningún tipo de interferencia, ni horarios, ni relojes marcando los minutos en que supuestamente debe permanecer al pecho tanto de día como de noche, tanto despierto como dormido.
Entiendes que tu cansancio posiblemente no se irá pronto porque tal vez seguido al parto se sumarán noches de despertares de tu bebé que no se parecen a los despertares de un adulto sino que respetan los propios ciclos y ritmos naturales de alguien pequeño que necesita con frecuencia de tu cercanía, tu calor y tu alimento y que posiblemente a ti te funciona para descansar mejor, pasar ese tiempo y esas noches con tu bebé pegado a tu cuerpo sin que le importe al mundo.
Y continúas cuidando a un pequeño o pequeña que te necesita mucho; a tu hijo o hija a quien nutres con toda la paciencia siguiendo los dictados de tu instinto, ojalá sin más interferencia que los pensamientos que rondan tu mente y tu corazón, posiblemente acerca de si lo estás haciendo bien o mal. Y sientes que algo estás haciendo bien…
Tus familiares y amigos respetan esa diada y contribuyen a que ese vínculo se manifieste en todas sus vertientes. No interfieren cuando acunas y meces a tu bebé o cuando le cantas o mantienes ese contacto piel a piel. Tu cuerpo ya tiene establecida la lactancia conforme los pedidos y requerimientos nutricionales de tu bebé y empiezas a sentir confianza porque seguiste los dictados de tu intuición y pusiste en práctica la sabiduría con la que naciste y que se despierta para que ambos tomen de ella lo necesario para fluir; una sabiduría de dos y solo para dos.
O si pensaste que no pudiste o no quisiste tomar esa sabiduría, la ayuda que recibiste no fue producto de opiniones, críticas ni juicios de valor, sino del acompañamiento y del reconocimiento de lo que sentías en ese momento, sentimientos que estaban en ti.
Todos dan un paso atrás para no entorpecer tu camino de madre. Solo a pedido tuyo te acompañan, hacen mandados o se reparten la elaboración y transporte de alimentos nutritivos para ti y tu familia, otros te ayudan a limpiar y ordenar un poco la casa, otros juegan, acompañan y atienden a tus otros hijos si los tienes y todos participan sin preguntas diferentes a qué pueden hacer para que te sientas bien.
Nadie interfiere con abusivos comentarios basados en su experiencia previa de crianza o lactancia, o basados en cómo se desempeñaron sus propios cuidadores o sobre cómo debería criarse a un bebé.
Menos te dirán que no lo beses porque “quien sabe que microbios le pasarás” ni que como “no te sale leche” tras el parto y tu bebé quiere estar “pegado a ti todo el tiempo” no tienes lo suficiente para alimentarlo; menos que debes complementarlo con sustitutos de la leche materna o vigilar su peso porque es probable que si te pide tanto se bebe a que eres “mala lechera”, cuando sabes que es precisamente ese contacto el que hace fluir caudales de leche en tu cuerpo y cuando para ti, entre más leche le des a tu bebé y sin muchos intervalos programados de tiempo, se alimentará mejor y su peso corresponderá al de un bebé sano. Y que si llora no es porque esté mal alimentado sino que tal vez es su manera de expresarse y porque en ocasiones necesita también contacto, calor, disponibilidad, acercamiento, acompañamiento, sensación de bienestar, mamá.
Nadie te dice que te separes de tu bebé y que lo tienes demasiado tiempo alzado en brazos, cuando sabes que ese contacto es tan nutritivo como tu leche, así como tampoco señalan que debes poner horarios en la alimentación para que tu bebé se regule y por ende te deje dormir, cuando sabes que medir el tiempo en que un bebé pasa al pecho atenta contra la producción de leche materna y que es óptimo ofrecérsela cada vez que el bebé te lo pida y durante el tiempo que lo pida.
Tampoco te sugerirán investigar tu historia familiar de lactancia porque “eso de ser mala lechera es hereditario”, cuando sientes que cada mamá experimenta una vivencia única de lactancia. No te dicen que debes levantarte, que es el colmo que estés encerrada días y noches dando pecho y atendiendo a tu bebé, que te ocupes de tus cosas personales y que se va a malcriar por estar todo el tiempo a tu lado, cuando sabes que en estos momentos tu bebé te necesita más que nunca.
No te dirán “cómo dejas” que se quede dormido en tu pecho, cuando para ti es la manera más eficaz y cariñosa de hacerlo porque en ese momento de su ciclo vital parece que le encanta y le sirve dormirse así y lo hace además plácidamente. Menos te aconsejan que si se despierta con el menor movimiento tuyo o llora cuando te alejas sea porque es un malcriado, cuando sabes que si lo hace es porque te necesita. Tampoco te dicen que es mejor taparte los oídos para que llore hasta el cansancio y se acostumbre a dormir solo sin que tengas que acudir a atenderle, o que implementes rutinas en las que progresivamente te vas alejando de tu bebé hasta que complete determinadas horas seguidas de sueño, cuando sabes que los pequeños tienen ritmos de sueño diferentes a los de los adultos y constantemente se despiertan exigiendo la cercanía de un cuidador.
No se les ocurrirá “aconsejarte” a medida que tu bebé vaya creciendo, que “ya es hora” de acortar las tomas de leche materna o incluso de destetarlo porque tu leche ya no lo alimenta y “es pura agua” cuando sabes que a pesar del tiempo sigues pasándole defensas y alimento, pasándole cariño, seguridad, confianza; ni te dirán que dejes de correr a su lado cuando llora o te pide el pecho solo por consuelo o cuando se lastimó o se entristeció por algo, o solo porque simplemente en ese momento quería “mamá”. Mucho menos te dirán que ya está muy grandecito para que lo alces, ni siquiera sentada, así ya no quepa en tus piernas.
Todo te lo dirán tu sabiduría, tu instinto, tu corazón, tu intuición y eventualmente, lo que creas que no sepas te lo pueden decir personas que hayan vivido una feliz experiencia de lactancia, o de crianza independientemente de si han amamantado o no. Y te lo pueden decir personas que además saben cómo ayudarte a superar algunos impases como grietas, fisuras, congestión mamaria y demás. Personas que te acompañen sin juzgarte y que no tomen posición sobre tus decisiones de amamantar o no amamantar o de no dejar llorar, de cargar, personas cuya presencia te beneficie, te acompañe.
Imagina que pasó el tiempo y recuerdas cuando tu bebé nació a la vida, cuando comenzaste a practicar aquel nuevo baile de dos en el que experimentaste situaciones diversas. Reconoces que esa manera de nutrir con alimento materno y con cercanía, tiempo y acompañamiento a tu bebé es milenaria, que en los tiempos de las primeras personas en el mundo y aún hoy en día para muchos, no existía ni existe mejor manera de proteger a los bebés y que sus cuidadores: mamá, papá y grupo social los podían llevar cargados, con el pecho de su madre a disposición, atendiendo todas sus necesidades sin el temor de que se convirtieran en seres caprichosos, manipuladores o tiranos; disponiendo para ellos de tiempo; tiempo que hoy en día parece ceder a necesidades personales que bien se puede satisfacer en otro momento o tiempo que parece interminable pero que con el correr de los años te diste cuenta que pasó como pasa lo que dura un pestañeo; tiempo que descubres se convirtió en horas de amor que le diste a tu bebé.
Y te das cuenta que tu sabiduría es y fue tan grande, que te permitió dar rienda suelta a los dictados de tu corazón y que solo tú sabías lo que era mejor para tu bebé, porque era tu bebé y tú su mamá. Y que seguiste y recorriste ese camino que al principio tal vez te tomó esfuerzo o no querías explorar porque tenías dolor, emociones, inseguridad, fatiga, contradicciones y sensaciones que no habías conocido antes, pero que tal vez sola o con la ayuda de acompañantes respetuosos viste que lo caminaste mejor, con un paso seguro y firme, porque sabías que tenías el conocimiento y que estaba en ti, porque lo dejaste fluir y te dejaron hacerlo.
Si tenías pareja, ella participó en el baile, siendo entonces tres. Te acompañó o incluso te reemplazó en algunos cuidados como bañar, cambiar o cargar en sus brazos al bebé pequeño y posiblemente te cuidó además a ti, protegiéndote, ofreciéndote algo que te gustara o necesitaras, o simplemente preguntándote cómo estabas y que podía hacer por ti. Y más adelante, te sentiste tranquila y con la confianza de que si empezabas nuevos bailes en los que ya no serían tres, sino o cuatro, cinco o más, los miembros de esa nueva familia estarían rodeados de seguridad, confianza y tranquilidad.
Ahora sabes que ese pequeño caudal inicial de gotas de energía nutritiva que aumentaron su volumen para convertirse en leche madura fue un alimento importante para tu bebé quien tuvo acceso libre sin límites y que tomó todo lo que necesitó de manera cómoda y confortable. Tu bebé se alimentó naturalmente de ti, de tus sentimientos, de tus emociones, te tu contacto, de tu apego, en fin, se nutrió de tu vida entera y fue además un bebé sano!
Ahora entiendes que la naturaleza te proporcionó todas las herramientas para protegerlo y que si lo abrazaste y lo tuviste cerca mucho tiempo, muy probablemente se convirtió en una niña o niño seguro, independiente, nutrido y sano que dará paso a una mujer u hombre que mañana se permitirá y podrá permitir esa misma cercanía tan vital, valiosa y necesaria con sus propios hijos.
Hoy sabes que una madre cuenta con mucha sabiduría así esté comenzando a bailar y que si te pide la acompañes en un tiempo tan importante para ella, lo harás respetuosamente, sin opiniones ni consejos y solo con tu disposición de ayudar a quien está empezando a recorrer ese camino que con tu propia sabiduría diferente a la de ella, tu ya recorriste.

miércoles, 29 de julio de 2009

compartiendo...

Una experimentada Doula que tenemos las argentinas, nos comparte parte de su trabajo, con lujo de detalles.
Los tips de lactancia y alimentación para bebés que propone, son maravillosos!

Con ustedes Melina Bronfman.

Les pego un pedacito de sus textos:

Crónicas de un encuentro de crianza, junio 2009.
hola gente hermosa.
les cuento lo que ocurrió el sábado. o más bien lo que recuerdo.
vinieron deby y eduardo, con Lara de un mes (una pulguita boniiiiiiiiiita) .
paulina y pato con juana de casi cuatro meses. (parece de 4 años).
romina con miranda de año y medio. (una india salvaje).lorena y diego con tadeo de año y tres. (un buenazo gigante).
angélica y ezequiel con delfina de 7 aprox (dudo). (otro proyecto de salvaje, no para de moverse!).
denise con iñaki, de año y 5, un señorito hecho y derecho!aída llegó al final, con simón de 6 meses. (un bueno total, muy observador y tranquilo).
al principio me quise dedicar sobre todo a deby y eduardo, ya que Lara en tan pequeña, quee staban con todo lo que significa el inicio: que el bebé alcance un peso tranquilizador, que las mamadas se establezcan de manera prolongada, el tema de los llantos (ay, dios!).
por suerte como los demás participantes pasaron por lo mismo, iban aportando lo suyo.
creo que no hay mayor sabiduría que la de mamá a mamá.
y de papá a papá. lo que pasa es que la figura paterna comienza a hacerse más fuerte cuando la motricidad comienza a hacer estragos.
allí el papá es el que mostrará el mundo a la criatura, mientras la madre ¡descansa!)
apareció el tema de la reincorporación al trabajo.
en el caso de un bebé con ciertas dificultades de adaptación a los alimentos, ¿cómo es la cosa a la hora de dejarlo?
una beba estaba mostrando intolerancia a los lácteos industrializados.
no los ingeridos por ella, ya que hasta ahora no tomo más que teta, sino a los ingeridos por la madre. y que le pasan a ella por la leche materna.
la pregunta de la madre era ¿cómo voy a hacer, si llora hasta conmigo?
en principio estaba haciendo una dieta libre de lácteos, y esperaba ver resultados.
no sé si en ese momento insistí con agregar mucho sésamo a la dieta, y semillas de girasol, para asegurar leche de muy buena calidad, sobre todo con buen calcio.
apareció la posibilidad de extender la licencia un mes más. 15 días (¿apareció?).
por el otro lado, la beba está perfecta, gigante, súper vivaz así que bue...ahora que lo pienso, no sé si había una dificultad, o sólo un duelo por el fin de la maternidad full time.
es difícil...pero es la situación de la mayoría de las madres de hoy en día. ¿maternar o trabajar? ¿que se prioriza? ¿lo que necesita el bebé? ¿lo que necesita el trabajo? ¿y a la mamá que le pasa? chan.
seguimos...una mamá contó que estaba embarazada nuevamente, y que el bebé se le había pegado con velcro desde la novedad.
es más, al año, había logrado que durmiera en su habitación, y ahora colecha el final de la noche con ellos nuevamente.¡aguante el dr carlos gonzález y su libro bésame mucho!
aprovecho para defenestrar una vez mas al dr estivill, el vil.
seguimos....apareció una veriedad en el menú de los encuentros de crianza.
a los consabidos choclos (que los niñitos se encargaron de masticar y desparramar por doquier), se le agregó la papa.
sí, papa hecha en el microondas, con cáscara, hasta que se ablanda y se corta en rebanadas gruesas.
se rocía cada rebanada con salsa de soja y se come con una cucharita.
manjar.
sigo...volvimos a tocar el tema vacunas, y lo traigo porque también se tocó el encuentro pasado (que no pude escribir crónica, perdón!).
con respecto a las vacunas, los padres del encuentro anterior se fueron justamente con las dudas a sus respectivos pediatras.
y los pediatras resultaron sorprendentes: si los padres no cuestionan nada, ellos funcionan tipo caballo de calesita, pim pam pum, dale esto , esto y esto, punto.
pero si los padres preguntan, entonces aparece otra info alternativa, que aparentemente está reservada a aquellos que están listos para recibirla.
aparecen diferentes posturas ante las vacunas. que no todas son tan necesarias, que algunas son potencialmente más riesgosas que otras.
que hay diferentes edades para aplicarlas, aparentemente menos peligrosas.
concretamente volvimos a hablar de la vacuna triple viral, que es la que está asociada con casos de autismo o síndrome de asperger, sobre todo si el bebé es alérgico a la lactosa y al gluten. apareció el dato de que en jápón se da a partir de los 2 años. que las enfermedades que inmuniza no son tan peligrosas como potencialmente puede ser la vacuna (sarampión, rubeola y paperas). en fin, ¡a veriguar!
sigo...en realidad estuve muy entretenida con los deambuladores que están hechos unos indios.
me enterneció tadeo, 15 meses (que al haber bebés más pequeños y al estar los adultos maravillados viendo cómo se acomodan, gatean, se dan vuelta y exploran esa etapa tan imporante como lo es la transición en la motricidad), que en un momento se puso a gatear y a decir daaa daaa, imitando perfectamente a un bebito pequeño, mi amor!!!!.
delfina, 7 meses? es una mini gurkha. vino toda coqueta con vincha plateada, y se fue con cambio de ropa, sin vincha, hizo TODO, tocó todo, fue a donde quiso despacito, y en silencio, era como wally: a donde mirabas, ahí estaba ella.
otra bestia, porque no hay calificativo, fue miranda, 18 meses?.
más que india, era el demonio de tasmania. personaje si lo hay. creo que ahí se nota cuando hay hermanos mayores, así que las que esperan el segundo, prepárense!
iñi 17 meses es siempre un duque, llega y se queda con la mamá y mira. de repente, se suelta y comienza a investigar todo. elige las cosas que le interesan. interactúa "de lejos", se toma su tiempo, y se nota que está bien así.
muchos chicos hablan!dicen cosas!simón es un bebé que mira todo.se mueve en silencio, mira, calcula. es muy seguro, sobre todo se nota por el tiempo que se toma para hacer las cosas. se nota que decide todo el tiempo en sus hermosos 6 meses.
maestra yoda juana es una alemanota pelirroja de ojos azules a punto de reventar del tamaño que tiene. tiene 3 meses y medio, pero es un pichón de mamut. la tuve upa al final y me dedicó una luminosa sonrisa.
idola.
y finalmente abandoné el campo de batalla para irme con debi, edu y la little Lara para ver el tema de la mamada prolongada.
ellos fueron aconsejados por el pediatra de esta manera: que la beba tome la teta y que después de tomar la teta, le dieran una mamadera con leche materna.
opiné que para eso era más práctico seguir dándole la teta, sin trasvasar nada.
pienso que las complicaciones de llevar a cabo esta recomendación son varias: el bebé succiona de un plástico, y termina por incorporarlo a su esquema de vida. "succionar plástico es normal". puede abandonar la teta por el plástico, sobre todo, porque la leche sale con más facilidad de éste.
esa succión por otra parte se le es negada al pezón, por lo que el pecho recibe menos estímulo. con el tiempo, produce menos leche.
por otra parte, se sabe que la mamada final es la más engordante. si el bebé nunca llega a esa instancia, porque se le da leche de reserva en lugar de a esa leche final recién producida... .
no termina de alimentarse completamente.
cuando otras madres escucharon ese "consejo" dijeron¡ ¿pediatra?, no consultes a un pediatra sobre lactancia, consultá a las que saben.

Continua.......

Me quedo con esta sabia frase: "pero si los padres preguntan, entonces aparece otra info alternativa, que aparentemente está reservada a aquellos que están listos para recibirla..."

Gracias Mel una vez más!

martes, 5 de mayo de 2009

MAMÁS CRECIENDO

Difundo la tarea de una amiga :)

http://mamascreciendo.blogspot.com/

Si la maternidad te trae:

Felicidad, agotamiento, sensación de plenitud, ganas de “apagar” a tu bebé aunque sea por diez minutos…
Si sentís añoranza por hacerte los pies, maquillarte, dejar de usar el uniforme “mater admirabilis” (colita en el pelo, pollera o pantalón cómodo – en general el del embarazo, y remera práctica para amamantar)…
Si cada vez que mirás tu cuerpo y el estado en que quedó después del embarazo, inferís que sin lugar a dudas “esa” es la verdadera depresión post parto...
Si por momentos te sentís muy sola con tu bebé…
Si con tu pareja hacés competencia por quién está más cansado y no podés dejar de acordarte de la propaganda de los pañales, “China ataca Kamchatka”…
Si tenés miedo de que la palabra “glamour” desaparezca para siempre de tu vocabulario…
Si sentís ganas "hormonales" de hablar de lo que te pasa...
Si a pesar de todo, mirás a tu bebé y morís del amor y la felicidad…

ESTE ES TU LUGAR

Mamás Creciendo – Un grupo de acompañamiento para madres felices y no tanto todo junto y al mismo tiempo.

Mamás Creciendo – Porque la ambivalencia en la maternidad nos pasa a todas.

Mamás Creciendo - Para atravesar la maternidad con humor.

Grupos reducidos con frecuencia semanal.
Coordina Valeria Duek
Psicóloga U.B.A.