miércoles, 10 de septiembre de 2008

¿¿¿Parto Vaginal vs. Cesárea???

Este mediodía/siesta, en una lindísima charla con Anita, salió el tema.
Y las conclusiones fueron las mismas: cada mujer tiene derecho a elegir como parir.
Yo agrego: pero es menester que cada mujer tenga acceso a toda la información necesaria para poder ejercer ese derecho en plena libertad de acción. Sabiendo a ciencia cierta qué es un parto y qué es una cesárea, cuáles son los riesgos y cuáles son los beneficios de cada una de las opciones.

Comparto un texto que hecha luz sobre este tema...

¿Qué es un buen parto?

Para contestar a esta pregunta no hay que tomar como referencia la “forma” en que se desarrolla el parto. Hay que tomar como referencia cómo lo ha vivenciado la madre y por resonancia con ella, cómo lo ha vivenciado el bebé.
La forma es importante. No cabe duda que es mejor siempre plantear un parto natural (mamífero, según definición del Dr. Michel Odent) que una cesárea programada o un parto hospitalario clásico en que un buen parto es un parto rápido, con todo lo que supone de falta de intimidad, medicación, inmovilización y montaje tecnológico entre otras cosas. Pero como sabemos que las percepciones del bebé tienen como base principal las de la madre, excepcionalmente, puede ser mejor para una madre llena de miedos, o obsesionada con no “sufrir”, una cesárea (mejor no programada sino cuando llegue por naturaleza el nacimiento y esperando a que el proceso de parto esté lo más adelantado posible para permitir le generación del antes comentado cóctel de hormonas). Con ello no quiero juzgar esa decisión sino pensar en lo mejor para el bebé en este caso, en que el problema sería más la desinformación, la preparación previa y la manipulación que le han llevado a esa opción, que el hecho en sí.
También puede ser obligada una cesárea en casos de peligro para la vida del bebé o de la madre, aunque desde luego no en tantas ocasiones como nos quieren hacer creer, pudiendo tomar como referencia las recomendaciones de la OMS.
¿Qué puede hacerse si no hay más remedio que efectuar la cesárea? ¿Supondrá un daño psicológico irreparable para el bebé? Desde luego que no. Sobre todo si la madre, informada y consciente de la capacidad de comunicación que tiene con su bebé, está en contacto mental y emocional continuo con él -permitiéndolo así la epidural, en que la madre mantiene la conciencia-, transmitiéndole tranquilidad, explicándole lo que sucede (sí, habéis leído bien, explicándole lo que en cada momento está sucediendo. Los bebés son capaces de percibir y entender más de lo que podemos imaginar). La calidad emocional del nacimiento dependerán también de la calidad emocional de la gestación y se asentará en las horas y días posteriores al mismo. Si añadimos el no cortar el cordón umbilical hasta que deje de latir, el colocar al bebé en el pecho de su madre (se puede hacer en algunos casos aunque sea cesárea), no interrumpir el contacto madre-bebé si no es imprescindible y el menor tiempo posible (y ahí está el padre para cogerlo en este caso), el iniciar la lactancia…será el mejor de los nacimientos.
Desde al Plataforma de Derechos del Nacimiento defendemos que el mejor parto para la mujer es el mejor parto también para el bebé y es la mujer, suficientemente informada, la que debe decidir cómo dar a Luz, otorgándole las posibilidades de llevarlo a cabo, sea cual sea la forma decidida. Es un derecho básico de respeto y libertad sobre el propio cuerpo. No se puede manipular, desinformar, obligar, como se hace con muchas mujeres, que quedan sin más opciones que las que pasan por el parto hospitalario típico.
Dar a Luz es un acto sagrado, digno de respeto por lo que entraña en cuanto al surgimiento de una nueva vida, por lo que supone como vivencia para la madre, por lo que implica en el futuro del bebé, que es lo mismo que decir en el futuro de toda la humanidad. Al fin y al cabo los bebés de hoy serán las mujeres y hombres del mañana. Bebés, niños, en armonía lo serán también de adultos, llevando a sociedades igualmente en armonía, de lo que estamos más bien faltos en la actualidad.

ANTE TODO: INFORMACIÓN
La gestación, el nacimiento, son los hechos más importantes en la vida de las personas, tanto vivenciándolo como bebé, como siendo madres y padres. En las últimas décadas se ha tecnificado tanto la gestación y el nacimiento que se ha perdido en gran medida la oportunidad de experimentarlo con toda su carga emocional, con toda su fuerza vital.
Toda mujer tiene el derecho (y yo diría además el deber) de informarse de las diferentes posibilidades que tiene de traer a sus hij@s al mundo, de lo que supone cada una de ellas, teniendo en cuenta sus propias necesidades y las del bebé; escogiendo la que crea más adecuada a sus expectativas y deseos. Para ello no hay más remedio muchas veces que “buscar” esa información fuera de los cauces hospitalarios y médicos usuales, tarea que facilitan grupos y asociaciones dedicados a informar, asesorar y proteger los derechos de madres y bebés (incluidas las valiosas asociaciones de apoyo a la lactancia).
Sólo la concienciación de madres y padres de lo que supone una manera u otra de dar a luz puede hacer cambiar finalmente actitudes y protocolos irrespetuosos con las mujeres y sus bebés. Son muchas las personas dispuestas a promover este imprescindible cambio, por bien de los bebés, las madres, los padres y de toda la sociedad.


“El nacimiento es un acto sagrado, una representación en la Tierra de la Creación de la vida. Dar a Luz es un acto sublime de amor, lleno de afecto y entrega. Toda madre, todo bebé, tiene derecho a vivirlo en toda su intensidad, con toda su carga emocional. Respetando el nacimiento, respetamos al Ser Humano, respetamos la Vida y sembramos semillas para un mundo mejor.”

Enrique Blay


El texto completo acá.

Interno: Ani, me encantó! Ya sabés... cuando ella quiera! Besito!

6 comentarios:

ana+) dijo...

Uf!!!! yo esperaba piñas y patadas y vos me decís que cada una es libre de elegir!!??
jajajajaja

En estos, que siento los últimos días de panzona, estoy experimentando unas sensaciones tan claras, tan lindas y tan profundas que cada vez me asombro más de lo poderosa que es nuestra naturaleza.
Y por otro lado agradezco y te agradezco, el darme la posibilidad de vivir esta experiencia :)
Cuando ella quiera, los brazos están abiertos!
Besos

rayuela dijo...

Daniel. Médico. Montevideo.
2 hijos. 2 partos con mi asustada presencia.
2 momentos que ni ella ni yo podemos olvidar.
La cuestión tal vez no sea elegir, sino tener conciencia del placer de lo natural.
Es cierto que a mí no me dolió nada.
Es cierto que mis hijos nacieron sin distocias.
También es cierto que Silvita es DE FIERRO, me acuerdo de aquella cara, dolor y placer a la vez, mucho dolor y mayor placer a la vez.
Pero vamos!!!, que las madres verdaderas son de fierro...en el parto y en la vida.
Gracias a los avances de la cirugía hoy podemos hacer cesáreas con mínimo riesgo, y vale la pena y es plausible que nazcan niños por cesárea CUANDO ES NECESARIO.
Pero...Mujeres, esos minutos ( a veces horas) del parto lo pagan una vida ... y eso vale.
Perdonen, soy hombre y sé que a mí nunca me va a tocar, pero no pierdan la oportunidad de ver nacer a su hijo naturalmente.

Silvana dijo...

Hola Turquita!
Te mandé mi mail -como me habías pedido-, pero no se si lo recibiste. Aquí va de nuevo, por las dudas: silvana_ax@fibertel.com.ar
Besos enormes!
PD: No puedo entrar a tu otro blog!!!

tia elsa dijo...

Totalmente de acuerdo, yo tuve la experiencia de ser madre primeriza por parto natural y con el tercero césarea porque peligraba mi salud y la del bebé. Las dos tienen su pro y su contra, en la primera te recuperas más rápido pero sufris más durante el trabajo de parto y en la segunda no sufris nada en el momento del nacimiento, pero después te tenés que bancar las consecuencias de una intervención quirúrgica, pero sin duda es el profesional en función de la situación que se presente quien debe decidir que es lo mejor, según mi opinión, sin perjuicio que te pueden anestesiar e igual tener a tu hijo por parto vaginal.

Espina Dorsal dijo...

Gracias por este artículo, está muy bueno.
Yo tuve a mi hijo por parto vaginal, pero fue bastante difícil. Mi hijo pesó 4.050 kilos, midió 57 cemtímetros y además no quería salir de su confortable casita. Fue un preparto de 16 horas y el parto duró 2 horas. Finalmente se tuvo que usar forceps, pero todo salió bien, gracias a todos los que nos apoyaron ese día.
Turca, estuve viendo lo de la página de teatro de mesa y creo que sólo se ve a través Mozilla Firefox (un explorador libre).
Besos!!!

Mariana dijo...

Yo agregaría que cada mujer que quiera elegir como dar a luz a su hijo debe trabajar sobre si misma para ir lo más lejos y adentro que pueda en esa elección. No sólo con la información, sino con la autoexploración y el discernimiento profundo. Y para eso se necesita apoyo y compañía, contención y buena voluntad. (en el mejor sentido de la expresión)
Muy interesante el artículo!