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viernes, 3 de diciembre de 2010

No anuncies tu embarazo hasta que pasen 120 días!

Artículo extraído de El Blog Alternativo

(Beginnings de Anne Geddes)

“Las enseñanzas yóguicas aconsejan que la pareja espere hasta el día 120 después de la concepción, para comunicar socialmente su embarazo. No es que sea un secreto sino que debes asegurarte que la semilla ha comenzado a germinar y la chispa se está convirtiendo en una llama”

“Los hijos son un compromiso más grande que el matrimonio, los estudios o pagar el crédito de la casa. La vibración de lo que tú veas, digas, escuches, hagas y hasta de lo que pienses quedará impresa en su mente”
Akasha Kaur


Hoy en día en que, en general, somos madres a edades más maduras que décadas atrás, se tienen pocos hijos y los problemas de fertilidad han aumentado tanto, es normal que la noticia del embarazo sea recibida con tanta alegría que rápidamente queramos compartirla con todos los allegados.

Pero existen varios motivos por los que apelar a la paciencia y la cautela.

Para los que no crean en temas trascendentales, las estadísticas muestran que uno de cada tres embarazos acaba en pérdida y la mayoría de estos abortos espontáneos ocurren en las primeras 12 semanas de gestación. Estas muertes perinatales son uno de los momentos más dolorosos al que se enfrentan las mujeres y sus parejas y la mayoría preferirá vivirlo en la intimidad.

Pero a niveles energéticos y espirituales más allá del plano físico, existen otras razones que nos explica Akasha Kaur, Maestra de Kundalini Yoga prenatal y autora del libro “Meditación para el embarazo“.

Akasha aconseja que la madre evite presiones emocionales durante los primeros 120 días porque su nivel vibratorio atraerá al alma de su hijo por afinidad y porque sus pensamientos y sentimientos irán configurando la psique del bebé.

Aunque nuestra sociedad tecnológica no ha valorado hasta ahora estas cuestiones, todas las tradiciones espirituales han concedido gran importancia al momento de la concepción, al embarazo y al estado emocional de la madre.

Así nos explica Akasha la trascendencia de esta primera etapa del embarazo para que retrasemos el anuncio. Y después de esos 120 días, ya se puede hacer una fiesta y comunicarlo al mundo entero.


LOS PRIMEROS 120 DÍAS DE GESTACIÓN

Las enseñanzas yóguicas aconsejan que la pareja espere hasta el día 120 después de la concepción, para comunicar socialmente su embarazo.

No es que sea un secreto sino que debes asegurarte que la semilla ha comenzado a germinar y la chispa se está convirtiendo en una llama.

Otra de las razones para no compartir la noticia del embarazo, es que frecuentemente se interrumpe por diversas causas durante el primer trimestre, además de que es una etapa en la que abundan los malestares y es preferible no tener muchas presiones emocionales del resto de la familia y de las amistades.Los primeros meses del embarazo son como cuando se preparara la tierra antes de sembrarla y el momento oportuno de comenzar a prepararte para el gran acontecimiento.

Justamente en el día 120, la mujer es honrada con la llegada del alma de su hijo, ya que durante los primeros cuatro meses, el bebé se ha ido formando, creciendo, madurando poco a poco para que llegado el momento, esté completamente listo para recibir su alma.

La radiancia y el estado de la conciencia de la madre es la energía magnética que atraerá el alma que deberá tener el regalo de un cuerpo humano. A partir de ese día, comenzarás a sentir sus movimientos.

La filosofía del yoga dice que hay aproximadamente 125 mil almas alrededor de ti, esperando ser la elegida para entrar al cuerpo de tu bebé.

Finalmente, es el alma la que escoge electro magnéticamente, el vientre de su madre. La madre, el padre, la longitud y la latitud, el tiempo y el espacio, todo juega en esta atracción al plano terrenal.

Esta es una razón muy justificada para que comiences a hacer tu trabajo. Si puedes encontrar un lugar cercano a tu hogar donde comenzar a practicar Kundalini Yoga en compañía de otras futuras mamás, te servirá para aprender a relajarte, a hacer la caminata en meditación, a alentarse unas a otras y a meditar juntas con su bebé.

Durante estos primeros días de la gestación, las hormonas aceleradas están vibrando en todo tu ser, modificando tu cuerpo, tu mente y tus emociones y se convierte en la etapa más importante del embarazo, ya que de la vibración en la que vibras depende el alma que atraerás.

TRES MINUTOS de tu día, que dediques a tu ser, comenzarán a hacer cambios en tu mente y podrán establecer una diferencia que modifique el destino de tu hijo.

De día o de noche, sola o acompañada, riendo o en silencio, proyectas una vibración, lo mismo que si has aceptado tu embarazo, o vives rechazándolo.

Una actitud de devoción, de calma, de alegría, de agradecimiento con la Divinidad, como quiera que la conceptualices, atraerá un alma con esas cualidades.

La meditación durante los primeros días del embarazo te ayudará a atraer un alma de conciencia elevada, para tener un hijo calmado, tranquilo, inteligente y muy creativo, sano de mente, de cuerpo y de alma.

Después de ese día y hasta que el cordón umbilical sea cortado, tu influencia será trascendental en la mente subconsciente de tu hijo.

Los hijos son un compromiso más grande que el matrimonio, los estudios o pagar el crédito de la casa. La vibración de lo que tú veas, digas, escuches, hagas y hasta de lo que pienses quedará impresa en su mente, marcando su formación y su conducta de adulto.

También llevará impreso tus miedos y tus limitaciones, tus virtudes, tus talentos y tus frustraciones. Si vives en felicidad, se lo impartirás porque los hijos aprenden los valores reales al sentirlos, aunque no se pronuncie una sola palabra.

Todo se le transmitirá y se convertirá en el fundamento del subconsciente de tu hijo, lo cual será la raíz de su personalidad y tendrás que asumir la responsabilidad de haber influido trascendentalmente en esa formación.

Así que escoge cuidadosamente cada palabra que pronuncies, ya que tu hijo estará escuchando la vibración que le imprimas.

Si vas al cine o ves la tele, trata de que lo que veas sea relajante, feliz, romántico o hilarante, pero nunca con violencia.

Si estás en medio de una discusión acalorada o viendo los avances de una película violenta, tal vez creas que bromeo si te digo que coloques un cojín sobre tu vientre para mitigar el sonido, ya que tu hijo podrá recibir la vibración, cualquiera que esta sea.

Akasha Kaur
akasha@akashakaur.com
Medita con tu bebé, Embarazo feliz y Akasha Kaur



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lunes, 25 de octubre de 2010

Por la recuperación de la maternidad expropiada

Por Jesusa Ricoy-Olariaga
Extraído de su blog.

Las mujeres gestan a sus hijos durante nueve meses, los alimentan, los mantienen así a la temperatura perfecta, y van con ellas a todas partes, creciendo en sus justas proporciones hasta llegar por fin al momento en el que están preparados para nacer. Entonces activan un complejo proceso químico y mecánico que los trae por fin a la vida fuera del útero. Al nacer lo primero que hacen es encontrar su fuente de alimento en el pecho de la madre. Lo consiguen a través del olfato, la vista, y pequeños movimientos. Se establece una comunicación de saliva, olores y suaves "golpes" con los puños que en secreto están generando el alimento que necesita para sobrevivir, lo hacen estimulando la producción de oxitocina en su madre, la hormona necesaria en el vinculo, producción de leche para expeler la placenta, contraer el útero y reducir hemorragias. Las hembras mamíferas se definen cómo tales por amamantar a sus crías. Esto es lo normal, lo olvidado, pero no obstante lo normal, en la gran mayoria de los casos...

Las mujeres me hablan de la necesidad de beber bebidas energéticas durante el parto, de tiempos establecidos para que el bebé este tumbado sobre su propio pecho (en inglés lo llaman “tummy time”) me hablan de aparatos para insertar en la vagina, para evitar episiotomias y tener mejor vida sexual, me cuentan técnicas para sacarse leche por si el niño pegará un estirón y a tu pecho le pillará “desprevenido” etc...Escucho con atención e incomprensión, sacudiendo mi cerebro por no poder sacudir mi cabeza, pero lo único que consigo descifrar es que todo esto son sintomas de una misma enfermedad social con un largo nombre:
“Nuestras-mujeres-no-pueden-parir-ni-alimentar-ni-cuidar-a-sus-bebés”
Hace ya algún tiempo que nos partieron las piernas para vendernos todo tipo de muletas...esto continua a día de hoy, y se hace más complicado por momentos.
Lo más increíble es que ya hemos llegado al punto de tener a nuestra disposición un artilugio que reduzca el riesgo de episiotomias, cómo si estás fueran algo espontáneo que nos ocurre sin ningún control, como al que le cae un tiesto de un balcón, les recuerdo que estás son llevadas a cabo por nosotros mismos.
De la misma manera que como tratamiento para evitar la inducción del parto, se nos introduce la mano en la vagina, para manipular la cervix y estimular las contracciones.
Intentar evitar la inducción a manos de los mismos que la administran...sigo sin entender.

Las mujeres hablan en foros sobre la libertad de elección, tiemblan ante la idea de imponer a otras como deben parir, alimentar o cuidar a sus bebés.
No consigo entender cómo hemos convertido el fomentar la salud, reivindicar una capacidad física que nos ha sido expropiada por intereses económicos y el proteger una herramienta esencial para la supervivencia de nuestra especie, en algo que sea un argumento politico, un debate sobre la libre elección o una opción intelectual.

Desde mi punto de vista, no conozco una mayor represión o imposición social, que aquella que no me permite parir, como y cuando quiero, aquella que no acepta ni social ni laboralmente mi maternidad, la que decide a través de interesés politicos y economicos, como alimento a mis hijos, la que me dice que mi cuerpo es un objeto sexual de quien lo mira y quién lo "usa".
No veo una mayor imposición para una mujer que la de un sistema que le exige que vaya contra su instinto, se tumbe y se abra de piernas y enseñe como pare a su hijo, por la comodidad de los observadores y por si hubiera que ayudarle.

La imposición social que ha enemistado a las mujeres con ellas y con las demás, y a los padres con sus hijos al convertir a los niños en estorbo social que hay que controlar y enviar a la guarderia lo antes posible, es una de las más tristes que conozco.

Si nuestra biología no encaja en esta sociedad, habrá que cambiar la sociedad y no al revés.
Si yo me pronuncio como mujer, madre, mamifero...sólo puedo existir en una sociedad que me acepte como tal, la alternativa es la negación de mi esencia, mutilación de mis atributos y en definitiva suicidio espiritual.

O sea que la historia se desarrolla más o menos así, las mujeres paren durante miles de años, tenemos éxito como especie, crecemos y de repente alguien interviene, esta intervención crea un montón de problemas, pensamos que estos problemas no han sido observados o atendidos antes, inventamos como solucionarlos, conclusión: la mujer no sabe parir, ni alimentar, ni cuidar de sus bebés...esto necesita observación, medición e intervención continua. Por otra parte esta situación genera una industria en torno a este proceso que genera grandes beneficios económicos, cuando se empieza a sugerir que quizás hay que devolver el parto expropiado, los intereses económicos se alzan como muros infranqueables, fomentando la ignorancia, presionando, contaminando, desposeyendo y usurpando.

Hay otra historia que necesita ser contada, hay algunas intervenciones que salvan a niños y mujeres, son un orgullo de nuestros avances y de nuestra inteligencia, cuando estás intervenciones se aplican de manera rutinaria o masiva, ponen en peligro a madres y niños y por lo tanto ambos necesitan de más intervenciones. Nuestro progreso reside en saber que no lo sabemos todo, en admitir que no se puede inventar una leche de laboratorio que sea igual a la que una madre produce y esto es extraordinario y maravilloso, jamás se podrá replicar el amor que yo siento por mi hijo de manera artificial, que no hay nada que pueda controlar el parto sin modificarlo, que no podemos predecir un parto, y esto no es un problema, ni una desventaja, es parte de lo extraordinario, de lo que se nos escapa y que debería dejarnos absortos que esto es magia, es vida y es sorpresa un material esencial contra el pesimismo y la depresión.
Es una pena que una gran parte de profesionales que trabajan en paritorios en hospitales no sepan, no hayan visto ni tengan experiencia profesional en lo que es un parto.

Y para todos aquellos que insisten en que les debemos algo, quisiera recordarles que las muertes que según ellos ya no existen no han sido erradicadas, fueron reducidas, por el uso de anticonceptivos, por la reducción de las practicas de abortos ilegales una mejor higiene y drogas para tratar las infecciones causadas por la falta de la misma.
La hemorragia posparto una de las cuatro razones de mortalidad entonces, se ha reducido gracias a ciertas drogas, pero le recordamos a nuestro querido mundo occidental, que esto sigue siendo una causa de mortalidad en el mundo en vías de desarrollo y este es una gran parte de nuestro mundo. También quisiera recordarles que una de las razones por las que Estados Unidos ha doblado su numero de mortalidad materna en los últimos veinte años, es porque un tercio de sus nacimientos son por cesárea (el doble de lo que les recomienda la OMS).

Por lo tanto, nuestras condiciones de supervivencia, pueden ser mejoradas, con higiene, tratando la infección si ocurre, y administrando una droga que pueda parar la hemorragia.
Y obviamente el poder hacer una cesárea en casos de absoluta necesidad.
Pero no hemos mejorado absolutamente nada por hacer episiotomías rutinarias, monitorización permanente, tumbar a la mujer de espaldas, administrarle oxitocina artificial y quitarle el control de la situación. Les hemos puesto en peligro, de hecho hemos empeorado psicologica y socialmente, en especial las mujeres y con ellas sus familias que creen que no pueden ni saben: parir, nacer, o sobrevivir. Y con estas familias y sobre esta constante negación edificamos nuestro mundo.

Hemos creado una sociedad dependiente, en una constante diálisis mental de leche en polvo, oxitocina sintética, de suplementos vitamínicos, y prevenciones del riesgo que no existe.

Nuestra libertad empieza en el nacimiento, nuestros bebés llevan una pulsera que los identifica, los identifica como el producto de un sistema, de una serie de intervenciones, llevan pulseras de plástico, porque en algún momento se les separará de sus padres, y por seguridad...¿hay mayor seguridad que la protección de los brazos de su madre?
Y si esos brazos no están ahí para protegerle, ¿no deberíamos preguntarnos por qué antes de ponerle una pulsera de plástico?.

El parto es el folclore, el lenguaje, la historia, el arte, el puente y la tradición de las mujeres. Es nuestra primera definición, nos hace conectar y pertenecer, es nuestro referente humano.
El parto es el momento de transición de una generación a otra y nos pertenece desde la normalidad y el respeto, si nacemos como una sociedad enferma, no nos queda otro futuro que crecer y morir como tal. Celebremos quien somos, celebremos la vida, celebremos el parto y a nuestros hijos, ¡La vida será una fiesta!

martes, 14 de septiembre de 2010

¿EN QUÉ CONSISTE EL PARTO?

Es la fase más breve, fácil y segura de la reproducción y la única que dado el caso, la mujer puede realizar completamente sola, aunque ello no sea deseable, no por la parte física, sino por la psicológica por que el parto provoca una emoción tal que es conveniente compartirla con una persona amada, el más indicado de todos, el padre del bebé que es bueno que comparta su nacimiento.
El parto es la etapa final, aquella en la que se recoge el fruto, es resultado de una larga espera, el momento en que se satisface una gran ilusión.
Físicamente el parto no es más un simple trabajo muscular. Las fibras longitudinales del útero “tiran” del cérvix hacia arriba, hacia el fondo del útero, al contraerse, al disminuir su longitud, obligando a que el cérvix se acorte, se aplaste y desaparezca, absorbido por la parte inferior del útero.
Tras un descanso más o menos breve, las contracciones se reanudan, dirigidas siempre hacia arriba y van agrandando poco a poco el orificio cervical, a lo cual 0’¡contribuye la bolsa de las aguas, cuya elasticidad permite que se insinúe dentro del orificio, por pqueño que éste sea. A cada contracción, el útero se achata y se achica y el agua que no puede achicarse, lo que hace es tomar presión y expande la parte de la bolsa introducida en el orificio, con la fuerza, hidraúlica, a la vez suave y potente del líquido contenido en ella.
Cuando la dilatación alcanzaun diámetro entre 8 y 10 centímetros, si el feto está en su debido posición, el primer diámetro que presentará a su salida será el bioccipital,
unos 7 cm. Si la mujer permanece en pie, el feto caerá en la vagina por su propio peso, lubricado por el vernix caseoso, destinado, precisamente a hacerle resbalar.
La vagina es de un tejido sumamente elástico y está separada del recto por un tabique muy delgado. La parturiente tiene la sensación de tener el recto eccesivamente occupado y su cerebro se persuade también de ello. A la salida del feto, el útero se retrae, las contracciones cesan y hay en período de descanso, como una recuperación de fuerzas preparándose para el alumbramiento, pero la mujer está muy molesta, con aquel bulto empujando contra el tabique recto/vaginal y el cerebro decide dar la orden de vaciar el recto, por el mismo procedimiento que se vcía siempre, por la contracción de los músculos abdominales, presionan de afuera a adentro y obligan al feto a salir, pero éste se encuentra en su camino un obstáculo inesperado: por la parte posterior ha salido ya parte de la cabeza, desde la coronilla al cogote, pero por delante, la cara está aún dentro de la vagina. Las eminencias frontales se han quedado paradas contra el pubis materno. Para colmo de desdichas, el periné ha decidido convertirse en canal blando del parto e impide la salida del feto, colocándose, como si fuera un capuchón sobre la cabeza fetal. ¡Vaya un problema! En el hospital lo arreglan rápidamente, con un buen tijeretazo, pero merece la pena pararse a pensar ¿por qué se comportará el periné en el parto de un modo tan extravagante?
El organismo humano es una máquina perfecta, todo vale para algo, cada órgano, cada parte del cuerpo, tiene una misión útil y concreta. Ya se sale que el periná es el suelo del abdomen que ejerce un importante papel coadyudando a sostener ensus debida posición las vísceras abdominales, pero esa intrusión en el parto, como para ne dejar salir al pobre feto, tratando de impedir o, por lo menos, retrasar su llegada a este mundo. Le di muchas vueltin en mi magín a este problema y, de repentehallé, como por milagro, la solución: La Naturaleza ha previsto que para el feto es un gran “choc” encontrarse, de pronto en un Mundo desconocido y, de momento adverso y a encargado al periné que se encargue de que el feto salga despacito, poco a poco, suavemente. ¡Pobre periné! Se juega la vida por evitar que el feto sufra al nacer bruscamente. ¡A me daba pena ver como que ponía pálido, transparente, casi como un cristal y tan frágil como si lo fuera! A todas las comadronas de mi época, nos enseñaban a proteger el periné, en la Escuela de Matronas, en las Maternidades de lasque entonces había varias muy buenas, lo aprendíamos unas matronas de otras, discutíamos si la maniobra de Olshausen era mejor o peor que la clasica de Bumm. Que periné quedara intacto, como si la mujer no hubiera parido, era motivo de orgullo profesional para todas y cada una de nosotras. Protegíamos los perinés con suavidad y amor, ibamos retirando, poco a poco nuestras manitas, mientras el periné se iba arrugando de nuevo y detrás de la frente surgían los ojos, la nariz, la boca y la barbilla del feto que salía como no por arte de birlibirloque, sino gracias a que el feto sabía hacer, sin que nadie se lo hubiera enseñado, aquellos cuatro movimientos, de rotacuón interna, flexión, deflexión y rotación externa, que todas habíamos estudiado. No sé si a mis colegas les pasaba lo que a mí, que me quedaba extasiada y maravillada al ver con cuantan precisión y limpieza los ejecutaban los fetos, ¡como si no fuera la primera y única vez que nacían, como si estuvieran acostumbrados a nacer, a respirar, a mamar! ¡¡Todo lo sabían hacer solos!! Siendo hijos de unas madres que no sabían parir, pero que tampoco tenían miedo, que soportaban estoicamente los dolores, que creíamos inevitables del parto y se olvidaban de ellos apenas tenían al bebé en sus brazos. ¡Que gratificante era ser matrona entonces, cuando el parto era un grato y alegre acontecimiento familiar, cuando cada bebé traía no un pan bajo el brazos, aunque buena falta nos hacía, sino sonrisas, amor y paz.

Consuelo Ruiz Vélez-Frías
Ha sido mujer, madre, matrona, (ha fallecido en el año 2005) y nos ha dejado un legado de buen saber.