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lunes, 16 de agosto de 2010

Las cesáreas aumentaron en Capital casi un 30% en diez años

Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina
07/08/10

En el país se hacen el doble de lo que recomienda la OMS. Un nuevo estudio del Colegio Americano de Obstetricia apunta a lograr más partos naturales.

PorGisele Sousa Dias

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cantidad de nacimientos por cesárea no debería ser superior al 15% de los partos. En sintonía con esta línea que busca reducirlas, el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia acaba de publicar un estudio que apunta a renunciar a la política “una cesárea, siempre cesárea”. Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que este tipo de partos siguen aumentando: en los hospitales públicos del país se hacen casi el doble de lo recomendado por la OMS. En los hospitales de la Ciudad crecieron un 29% en 10 años –los nacimientos crecieron un 15%– y en el ámbito privado se calcula que sólo 4 de cada 10 embarazadas tienen partos vaginales. El tema volvió a revolver el hormiguero: muchos obstetras sostienen que se practican cesáreas innecesarias “a demanda”, por comodidad y estética.

La conclusión del estudio del Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia es que, quienes ya habían pasado por una cesárea e intentaron tener un parto vaginal tuvieron éxito hasta en un 80% de las ocasiones. Y que “el riesgo de rotura uterina fue menor al 1%”, señalaron en un comunicado.

“Si la mujer tuvo solo una cesárea anterior coincido en que, con controles más rigurosos, puede volver a intentar parir por vía vaginal”, explicó Mario Palermo, Jefe del Departamento Materno Infantil del Hospital Posadas. En su servicio, 6 de cada 10 mujeres lo logra. “Buscamos evitar las cesáreas innecesarias porque tantas cicatrices uterinas aumentan el riesgo de acretismo placentario, es decir, que la placenta se fije a las cicatrices y provoque hemorragias y muerte materna. Sin embargo, quien ya pasó por dos o más cesáreas sí tiene indicación precisa de otra cesárea porque el segmento uterino adelgaza y las contracciones lo pueden romper”, señaló.
Según la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia del ministerio de Salud de la Nación, en los hospitales del país, tres de cada 10 nacimientos son por cesárea. En la Ciudad, un 26% de los 30.794 partos de 2009 fueron cesáreas. En el ámbito privado, representan un promedio del 60% de los partos.

Mario Sebastiani, obstetra del Hospital Italiano, plantea: “Cada vez que Estados Unidos ve aumentar las cesáreas, el Colegio y el Gobierno presentan la chance del parto vaginal después de una cesárea como un evento poco riesgoso... no vaya a ser cosa que se estén fijando en los costos económicos”.

Se calcula que una clínica factura el doble por una césarea que por un parto vaginal. “Factura más porque gasta más: una cesárea demanda más días de internación y más insumos. Además, las indicaciones no las hacen las clínicas sino los médicos, sino sería una asociación ilícita”, dijo Jorge Gilardi, obstetra y presidente de la Asociación de Médicos Municipales. Lo que gana un obstetra por una cesárea es similar a lo que gana por un parto: no más de $1.000.

¿Por qué se hacen cada vez más? “Por un lado, obstetricia es la especialidad con más juicios por mala praxis, por lo cual, ante el menor riesgo, muchos deciden hacer una cesárea. Por otro, el gran desarrollo de los exámenes de evaluación de la salud fetal permiten detectar problemas durante la gestación que muchas veces se resuelven con una cesárea. Además, la gran complejidad neonatológica nos permite planificar una interrupción de la gestación cuando hay un problema. Hoy se salvan bebés de 700 gramos”, dijo Miguel Huespe, jefe del Departamento Materno Infantil del Hospital Santojanni y prestador de OSDE.

En el ámbito privado se suman las cesáreas ‘a demanda’. Sebastiani explica: “Muchas de las mujeres de más de 30 años que enfrentaron los costos económicos y emocionales de una fertilización asistida eligen ir a cesárea por seguridad. Otras no quieren parir o que se les alteren los genitales”.

Miguel Larguía es Jefe del Servicio de Neonatología de la maternidad Sardá. Allí, el 24% de los partos son cesáreas, aun cuando asisten a una población de alto riesgo. “Lo que pasa en el ambiente privado es inaceptable. Se hacen porque las madres no quieren enfrentar el dolor y por la comodidad del obstetra. Todos sabemos que las cesáreas se programan los jueves y viernes para que les queden los fines de semanas libres”.

Para Huespe hay dos estrategias para disminuir las cesáreas. “Una es la elección de la primera cesárea: que no se haga por estética o comodidad sino por una causa obstétrica. La otra es que se puede intentar un parto vaginal sólo cuando pasaron al menos dos años de la cesárea anterior, si la incisión fue transversal (porque las longitudinales tienen más riesgo de rotura uterina en un trabajo de parto) y si el bebé no supera los 4 kilos. Lo importante es que ‘una cesárea’ no significa ‘siempre cesárea’.

Considero los dichos del Dr. Palermo una mera impresión personal, porque no existe fundamentación científica alguna que diga que con una cesárea previa se puede intentar un parto vaginal pero que con dos o más no. No siempre el segmento uterino adelgaza, cada mujer es única como su segmento uterino lo es! Tampoco son necesarios "controles rigurosos" para parir por vía vaginal con una cesárea previa... se indican los mismos controles que a toda mujer embarazada... El sistema médico argentino y su costumbre de meternos miedo a los usuarios!
Nota completa y más información, aquí.

jueves, 20 de mayo de 2010

"...el 41% de las cesáreas se realizan por 'comodidad del médico'"

Nota del Diario La Capital, de Rosario, Santa Fe, Argentina.

Un informe revela que el 41% de las cesáreas se realizan por “comodidad del médico”

Fuente: docsalud.com

Un informe realizado por el Estudio Latinoamericano de Cesáreas reveló que el 41 % de las cesáreas realizadas se practican por “comodidad del médico y sus horarios” frente a un 40% de las mujeres que las eligen.

El estudio se realizó sobre 3.612 mujeres a quienes se le realizó la intervención y con 602 médicos obstetras de Argentina, Brasil, Cuba, Guatemala, México y los resultados fueron difundidos en una jornada de la Semana Mundial del parto respetado.

Del encuentro “Parir y Nacer, del trauma al placer”, organizado por el Centro de la Mujer “Cuestión de Género...mucha tela para cortar”, participaron profesionales de distintas disciplinas, como medicina, psicología y antropología. Entre ellos, Fernando Althabe, coordinador del Área de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), quien explicó que las prácticas probablemente inefectivas o dañinas durante el transcurso del parto son: enema y la episiotomía de rutina, rasurado púbico durante la preparación, monitoreo electrónico del feto sin evaluación de pH fetal de cuero cabelludo, posición decúbito dorsal (supina) y uso rutinario de la posición de litotomía en el período expulsivo. Estas conductas fueron enumeradas en una investigación sobre intervenciones para mejorar la calidad de atención en salud materna y perinatal.

A su vez, la Licenciada en Lengua Inglesa y Relaciones Públicas del Centro de la Mujer, Erica Vanina Cavallini, expresó luego de asistir a un Congreso en España relacionado a la problemática que “la cesárea parece ser la opción más rápida, en especial en Latinoamérica”, a la vez que remarcó como crucial el contacto “piel con piel” que debe existir entre madre e hijo.

Por su parte, la coordinadora de la institución y Técnica en Rehabilitación experta en lactancia María José Bernasconi expresó que se debe “no sólo cambiar la forma de nacer sino todo el entorno neonatal”. Para ello aseguró que se debe tomar conciencia acerca de “la importancia que reviste este momento único, fundacional e irrepetible del sujeto humano, que es el nacimiento para el bebé, para la madre y para la familia”.

En el marco del encuentro, llevado a cabo en el Salón San Martín del Palacio de la Legislatura Porteña, Bernasconi puntualizó que “si somos capaces capaces como sociedad de lograr que las prácticas en ese momento vital se den en un ámbito de amor, calidez y respeto, indudablemente estaremos contribuyendo a generar mejores seres humanos en el futuro y así construiremos un mundo mejor”.

Desde el punto de vista médico, Althabe recalcó la importancia de “contar con intervenciones que faciliten la incorporación de prácticas apropiadas” y la erradicación de las dañinas. Para el doctor, estas conductas deben estar basadas en “el respeto, la participación de las mujeres en las decisiones y la equidad”.

martes, 16 de marzo de 2010

Un comité de expertos concluye que el parto vaginal es seguro tras una cesárea

*No hay razón para que la parturienta se someta obligatoriamente a una 2ª cesárea
*El panel insta a las sociedades científicas a revisar sus guías de práctica clínica


Reuters | ELMUNDO.es
Link a la nota.

Washington.- Tener un parto vaginal después de haber tenido hijos mediante una cesárea es seguro. Esta ha sido la conclusión de un panel independiente de expertos de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU (los NIH), que recomienda que se ofrezca esta "opción razonable" a las gestantes.

El panel señala que a muchas mujeres estadounidenses, incluso aquellas con escaso riesgo de complicaciones durante el parto, no se les ofrece la opción de un parto vaginal. De acuerdo con sus conclusiones, no existe de por sí ninguna razón para que una mujer que se ha sometido a una cesárea se someta obligatoriamente a tal intervención de nuevo si posteriormente quiere tener hijos mediante un parto natural.

Los expertos citan "investigaciones rigurosas" que constatan que intentar un parto natural tiene éxito en cerca del 75% de los casos. Asimismo, los riesgos de mortalidad son menores si a la parturienta se le da la opción de tener un parto natural, incluso si finalmente es necesario practicar una cesárea.

"Las decrecientes tasas de partos vaginales tras una cesárea y las crecientes tasas de cesáreas durante los últimos 15 años parecerían indicar que es preferible planear una segunda cesárea en lugar de intentar un parto [natural]", ha dicho el doctor Gary Cunningham, presidente del panel de expertos de los NIH. De hecho, así lo han sugerido algunos estudios.

"Sin embargo, la evidencia actualmente disponible sugiere un panorama muy diferente: merece la pena considerar intentar un parto [vaginal] y puede ser preferible para muchas mujeres", añade este especialista, que dirige el departamento de ginecología y obstetricia en el Southwestern Medical Center de la University de Texas en Dallas.

El comité de expertos cita dos investigaciones recientes realizadas en EEUU que demostraban que el 30% de los hospitales habían dejado de ofrecer a las mujeres la opción de un parto vaginal si se habían sometido a una cesárea. Algunos especialistas temen que las incisiones de la primera intervención podrían romperse por la presión de las contracciones, poniendo en peligro a la madre y al bebé. Sin embargo, los estudios han mostrado que la tasa de rupturas es inferior al 1%.

Riesgos
"Hay todavía mucho que no sabemos sobre qué mujeres tendrán éxito sometiéndose a un parto vaginal tras una cesárea, pero creemos que es esencial que los deseos y preferencias de una mujer sean respetados en el proceso de decisión", señala Cunningham, según la nota distribuida por los NIH.

La seguridad es la principal preocupación, tanto para la parturienta como para sus sanitarios, al decidir si intentar un parto vaginal o repetir la cesárea. Cada opción implica importantes riesgos y beneficios tanto para la madre y al hijo. Esto supone un profundo dilema porque los beneficios para la mujer pueden implicar mayores riesgos para el bebé y viceversa.

Por ejemplo, las tasas de histerectomía son similares en ambos tipos de parto, mientras que las rupturas uterinas son más frecuentes en mujeres que han intentado un parto vaginal. Sin embargo, la mujer que ha tenido un parto vaginal tras una cesárea sufre menos anomalías en el crecimiento y posición de la placenta en futuros embarazos.

Sin embargo, la falta de evidencias de calidad sobre qué factores médicos y no médicos impide calcular con precisión los riesgos, lo que podría facilitar la decisión de parto natural o quirúrgico. Por eso, los especialistas recomiendan que se lleven a cabo más investigaciones para comprender los factores médicos y no sanitarios que influyen en la decisión del tipo de parto.

En vista de sus conclusiones sobre la relativa seguridad de los partos vaginales tras una cesárea, el panel insta a las sociedades científicas a revisar sus guías de práctica clínica. Actualmente, el American College of Obstetrics and Gynecology no recomienda el parto vaginal para mujeres que han tenido tres o más cesáeras.

Las tasas de cesáreas han crecido en EEUU, pasando el 20.7% de los partos en 1996 al 31.1% en 2006. Casi el 40% de las cesáreas practicadas anualmente en este país se producen en mujeres que ya se han sometido anteriormente a una cesárea.

En España, las tasas de cesáreas también se han disparado, sobre todo en los centros privados. Así, según un estudio realizado en 2005, en la Comunidad de Madrid, la tasa de partos por cesárea se situó en el 25,9%: en el ámbito público el porcentaje fue del 21,1%, en el privado alcanzó el 34,9%.

Cabe aclarar, que aquí en Buenos Aires, en ciertas instituciones del ámbito privado, las estadísticas alcanzan el 80% de cesáreas de la totalidad de los partos... :(

La información es la única salida.... Preguntemos, busquemos, leamos, hablemos de nuestras experiencias con otras mujeres, escuchemos a nuestro corazón y no dejemos de preguntar...
Y sólo después de tener toda la info en nuestras manos, sumado a la voz de nuestras sensaciones, decidamos en libertad!

sábado, 15 de agosto de 2009

EL NACIMIENTO HOY parto por cesárea o natural

de Raquel Martínez#

SENTIR O NO SENTIR O SER O NO SER

SITUACIÓN ACTUAL:

Demasiado colágeno, mucha demostración de piel, todo para mostrar, todo modificado artificialmente. Nada de cambios sanos que impliquen cambios en la alimentación, desaprender malos hábitos y adquirir nuevos, gimnasia, caminatas, hacer el amor, hablarse, discutir sin pelear, construcción de vínculos. Todo rápido, maquillado, cirujeado, hecho por otros, para negar, aparentar. Culto al vacío. Vínculos vaciados de sentido. Quizás, buenas intenciones, pero un curso de pensamiento errado. El resultado: una sociedad con grandes roturas en el entramado y con tendencia a empeorar. Observamos gran escándalo social, rasgamiento de vestiduras, nadie se quiere hacer cargo, no compromiso, caos. Quizás sea un punto de partida, claro si se lo utiliza y sabe manejar.

Repensemos el parto. Me-les pregunto: parto es sinónimo de sufrimiento?. En este cuadro antedicho, pensar el parir en forma natural parece un anacronismo cultural. Cultura del vacío…para qué sufrir?, se impone pensar un detalle: Madre e hijo en íntima conexión, se acompañan naturalmente para el gran cambio, las contracciones ayudan al bebé a rotar, a acomodarse, lo estimulan a seguir esforzándose para querer salir a la luz. Es duro, pero es una caricia que expulsa, salvo que se lo tragedise y quiera evitar lo que se confunde con sufrimiento. Sí, hay dolor, pero físico por las contracciones, por el gran esfuerzo compartido, lo hay porque ya dejará de ser sólo de la mamá, pero no sufrimiento, no es una tragedia. Es la pura naturaleza humana haciendo su trabajo. Está apareciendo a lo social un nuevo e irrepetible ser. No se toma en cuenta lo trascendente de ese hecho, es un granito de arena, más sin la suma de ellos, no hay médano por qué tiene que ser un acto trascendente de esa magnitud anestesiado?.

En esta cultura de la mortificación, todo es queja, aún lo que aparece como protesta, por su anacronismo repetitivo ha dejado de ser una acción. Ya no hay transgresión, por tanto no hay cambio. Mi propuesta es aceptar, la necesidad de desaprender lo mal aprendido y re-crear encuentros con el otro, desde lo más elemental. Somos pares, y yo tengo una herramienta que te es útil. Nos necesitamos mutuamente. Recuperar la subjetividad, y salir de la encerrona trágica que obliga al médico, al obstetra, al partero, al psicólogo, al enfermero a ser un administrador de la pobreza. La salida es la recuperación del buen trato, de la ternura. Con el buen trato, amoroso, tierno y solidario, además de profesional, se logra la instalación del ser ético. El ser bien tratado, aprende a distinguir, qué es buen trato y qué no, y puede valorar y devolver lo recibido, apareciendo entonces la imposición de la justicia.

Anestesia o cómo matar el deseo

Por qué digo que la anestesia impide y- o dificulta la primera conexión necesaria entre el niño y su madre? Toda anestesia usada caprichosamente debería ser tomada como mala praxis, por el daño que causa, tanto a la madre como al niño, ya que, si no es necesaria, todo es riesgo en su uso, y nada es un beneficio mayor…….entonces…..La inne-cesárea, oculta en sí un pacto perverso (DESVIADO DE SUS FINES)entre un profesional médico que no puede sostener la espera, que no puede acompañar un proceso para el cual se preparó y juró actuar éticamente y una madre que:

* Confunde dolor con sufrimiento
* quiere “no saber”, inconscientemente qué es parir
* no puede, desde el comienzo asumir el compromiso de ser- madre.

Cómo llevará durante el proceso de vida su función materna?. Cómo podrá lograr su contacto-comunicación telepática para decodificar el mensaje de necesidades de su bebe? Un vínculo filtrado desde su comienzo, perversisado en su función es de mal pronóstico. El resultado es en principio la perdida de una mirada que profundice, con vistas a un cambio, la evolución de las relaciones humanas en general.

A quién beneficia el no sentir. Parto es sufrimiento?. Dolor es siempre homólogo de sufrimiento). Fernando Ulloa, plantea un término que es muy esclarecedor, nos habla de estar padeciendo en una cultura de la mortificación. Dice: “… ésta se da cuando las condiciones de calidad de vida de una población han disminuido sensiblemente….esto crea una situación de violencia y tensión, produciendo esta patología”. Sus efectos, pánico, temor al sufrimiento, pérdida de la sensibilidad, del deseo, comienzan a ser vividos como naturales. Se producen pérdida de la valentía, descenso de la capacidad intelectual y apatía. La re-negación, sella este triángulo anestesiante. Esta suma de perversiones, llenas de buenas intenciones, nos habla de la necesariedad de un cambio de paradigma, un cambio en la estructura del pensamiento que conllevaría por ejemplo el abandono de la individualidad y subjetividad y el paso a la inclusión en el NOSOTROS.

VER EN EL OTRO A UN HUMANO, ES LA GRAN POSIBILIDAD DEL CAMBIO.

Por qué decimos que la tecnología puesta al servicio de la medicina la deshumaniza?, porque fragmenta. Se impone una mirada que nos haga asumir las responsabilidades, que van, más allá del buen tecnicismo en nuestra práctica. Por ello, me interesa hablar de la necesaria re-humanización de las ciencias médicas

Por qué hablo de parto re-humanizado?. El acto médico, es un acto humano, pero su ejercicio actual está limitado, en la mayoría de los casos, al empleo de recursos técnicos, para optimizar el resultado, sin medir quién o qué está en juego y sin tener en cuenta, que nuestro acto médico al ser lineal, no reconoce, las verdaderas necesidades del otro-s implicado. Al actuar técnicamente no lo vemos, y ese mirar, desde nuestras necesidades que no lo toma en cuenta en las suyas, hace incompleto nuestro acto, que al ser también de ellos, acaba de excluirlos.

Hablo de la naturalización de actos, que al repetirse continuamente, y cómo socialmente todos lo hacen, se convierten en un círculo vicioso. Socialmente nadie denuncia, todos al convivir en condiciones negativas, negamos, y cuando las cosas desaparecen de la percepción, se convierten en un secreto, que nadie quiere develar ni transgredir. Produciéndose ese acto perverso del cual hablaba más arriba. Lo siniestro, es la familiaridad de lo in-familiar, permanentemente hay que negar lo que se ve y se sabe mal hecho.

Si la vida es efímera, porque todos somos mortales, por qué convertir los actos trascendentes en cuestiones aún más efímeras. Lo efímero es la existencia errante en el planeta, su finitud, esa es la mala noticia que necesitamos enfrentar, pero de su reconocimiento puede salir la buena noticia, tenemos un techo, una casa, una patria, necesitamos civilizar la tierra. Sabernos a todos con la misma necesidad y reconocernos parte, nos hace compasivos y solidarios: la esperanza en la co-construcción de un mundo más humano en el sentido de que todos venimos solos y nos vamos solos, pero podemos por ello mismo darnos compasivamente lo que tenemos.

Cambio de paradigma. Sabido es que una modalidad de pensamiento, determina nuestra manera de ver y actuar la realidad. Nuestro modelo actual de pensamiento, que creo –ESPERO en mutación, nos presenta ante nuestra propia derrota: sentir O no sentir, es el tema que hoy nos reúne y su consecuencia es desbastadora, somos una civilización que paga su adelanto y progreso tecnológico con idéntica pérdida de lo humano. Esta forma de pensar, de actuar de vivir de relacionarnos, basados en la indiferencia, el fanatismo, la intolerancia, la xenofobia, nos induce a actuar negando en el OTRO A NOSOTROS MISMOS. Ante los problemas técnicos, económicos y políticos nos esforzamos en profundizarlos. Se impone el cambio de la manera de PENSAR LA REALIDAD, a mi entender, como una forma de CAMBIAR LA REALIDAD

Todos somos hijos adoptivos. La adopción, es una cualidad fundante de la identidad y pertenencia al grupo. Todo niño al nacer, necesita ser mirado y refundado en su pertenencia a esa familia, por ahora sólo vivido por y a través de su madre. SOS MI HIJO, SOS NUESTRO HIJO. Son las palabras que cuánto antes son expresadas, desde el recibimiento, el festejo y el discurso, comienzan el entretejido del vínculo, establece nuevos nodos en la red familiar. Todo retraso, apuro, impedimento, por las urgencias no necesarias, retrasan lo necesario.

ES PARA TANTO? Puede preguntarse. Creo con dolor que es para más.

Tenemos todo para hacer, esa es la buena noticia. El cambio es posible, cada uno en su célula básica. Parece poco, pero así comienza un ser vivo, célula por célula. Cuanto antes el bebé humano reciba un trato amoroso, antes comenzaremos el cambio.
Gracias.

# RAQUEL MARTÍNEZ Lic. En Psicología UBA, investigadora y docente universitaria. Master en gestión social y gerenciamiento público USAL., Técnica en Ciudades Preventivas, miembro de la Asociación Argentina de Profesionales en Drogadependencia. Técnica en género. Investigadora del Instituto de Pensamiento Complejo

raquel189@hotmail.com; raque189@yahoo.com.ar

lunes, 11 de mayo de 2009

De Fundación CreáVida

Este año la consigna que celebra la semana internacional del parto respetado es un llamado a la reflexión sobre el creciente número de cesáreas en el mundo.

"POR LA URGENTE DISMINUCIÓN DE LAS CESÁREAS INNECESARIAS"

En acompañamiento a esta convocatoria apoyamos desde la Fundación Creavida el acto que se realizará el miércoles 13 de mayo en la Legislatura porteña y comparte con ustedes dos textos. Uno fue publicado en el número 6 de nuestra revista y lo enviamos adjunto. El otro es una carta que Michel Odent nos envía desde Londres participando de este modo con su presencia al dialogo al que invita la celebración de esta semana en nuestro país.

Los saludamos cordialmente
Grupo Creavida


" Durante millones de años las mujeres no podían tener bebés sin liberar un coktail hormonal que la ciencia moderna presenta como un "coktail de hormonas del amor". Todo esto debe ser reconsiderado desde que la cesárea se ha vuelto una intervención rápida, fácil y segura. Lo que fuera una forma maravillosa de salvar ocasionalmente un bebé en peligro, está convirtiéndose, a escala planetaria, una forma habitual de parir. Es como si la inteligencia humana hubiera convertido en inútiles a las hormonas del amor en este periodo crítico que es el nacimiento. Las preguntas se hacen hoy en términos de civilización y del futuro de la humanidad. La discusión de leyes podría ser una forma de participar en la iniciación de una necesaria toma de conciencia"

de Michel Odent para la Fundación Creavida en la semana del parto respetado.

¿NACER POR CESÁREA?

El parto es mucho más que la llegada al mundo de un hijo. Es también un momento crucial en la feminidad de muchas mujeres. Casi siempre se olvida algo fundamental respecto al parto: que es un momento singular, único de nuestra vida sexual. En realidad, buena parte del malestar de muchas madres con su cesárea viene de ahí, porque intuyen que ha faltado algo. En lo más profundo de su ser, se sienten robadas, heridas. ¿Cómo puede saber lo que se ha perdido una mujer que nunca ha tenido un orgasmo? ¿Y cómo es posible que algunas —pocas— mujeres refieran que en sus partos vaginales experimentaron un placer de intensidad similar o superior al orgasmo?
Para muchas madres, atreverse a hablar de su cesárea, nombrar su decepción, contar el maltrato al que fueron sometidas en sus partos, es empezar a recorrer el camino de la reconciliación con el propio cuerpo y con su sexualidad. Un camino duro y tal vez inesperado, pero también lleno de hermosas sorpresas. Muchas madres van descubriendo en ese trayecto el incomparable apoyo de otras madres, amigas, hermanas. El placer de amamantar permite a muchas reconocer sensaciones nuevas del propio cuerpo.
El dolor anímico de la cesárea hace reflexionar sobre qué tipo de madre se quiere ser. Mujeres que nunca se habían sentido satisfechas con sus cuerpos empiezan a reconciliarse, a aceptar con orgullo las curvas o los kilos de más que la maternidad les ha traído. Algunas eligen el activismo, ayudar a otras madres, intentar cambiar las cosas para que nuestras hijas no tengan que pasar por lo mismo, para que nuestros niños hereden un mundo mejor.
Este camino de autoconocimiento a veces provoca miedo. Muchas madres se encuentran solas y sienten ganas de volver atrás, de negar el propio sufrimiento y se dicen: «Qué exagerada soy, seguro que no es para tanto».
Jeanine Parvati-Baker, sanadora norteamericana, nos explica:
«Cuando una madre que ha sido abierta empieza a sentir que su cesárea fue un viaje iniciático y se permite explorar los aspectos más profundos de la curación, se libera una cantidad enorme de energía psíquica. Reprimir o negar el trauma requiere muchísima energía, pero una vez que la experiencia se integra (es decir, se siente, se expresa y se libera) toda la energía que antes se utilizaba para defenderse se libera para la acción creativa».
«Para algunas mujeres esta operación no supone ningún trauma aparente e incluso la califican como “maravillosa”. Sin embargo, otras madres se sienten tristes desde el mismo momento en que les dicen que les van a hacer una cesárea y se encuentran mal durante meses o incluso años. ¿Por qué son tan variables las reacciones ante un mismo suceso? Toda una serie de factores pueden inclinar la balanza en uno u otro sentido.
En primer lugar, los factores obstétricos, es decir, los motivos que decidieron la cesárea y cómo se desarrolló la intervención. La calidad de la atención recibida es un aspecto. Si te has sentido respetada y partícipe de la decisión, si has sido bien informada de las opciones y, sobre todo, si has percibido que mantenías cierto control durante todo el nacimiento, es más probable que te recuperes bien psicológicamente de tu cesárea. Por el contrario, si te han maltratado verbalmente, si no has sido acompañada emocionalmente y si la indicación de la cesárea ha sido dudosa o claramente arbitraria, el malestar psicológico quizá sea significativo o creciente conforme pase el tiempo».
«Los cirujanos van cosiendo plano por plano la herida de la cesárea en el útero, en el vientre, en la piel. Puntos o grapas y un apósito que recubre la herida. La cicatriz tardará poco en formarse, apenas unos días. Los médicos o las enfermeras explicarán con todos los detalles a la madre cómo tiene que cuidar la herida y, probablemente, cuando abandone el hospital, ya le habrán retirado los puntos. Una delgada línea rosa suele ser la única señal externa de la intervención. Sin embargo, la cesárea deja a menudo otra herida mucho más difícil de curar y que ningún cirujano podrá coser. La herida emocional se produce conforme la mujer entra en el quirófano para la intervención y puede permanecer abierta durante muchos años después, o incluso toda una vida. En algunos casos, puede ser una herida mínima, apenas un rasguño, en otros es posible que sea tan dolorosa que llegue a obstaculizar seriamente el bienestar afectivo de la madre o incluso de toda su familia. Es también una herida cambiante y silente, que puede pasar inadvertida durante mucho tiempo y que, como todas, puede reabrirse y volver a sangrar cuando menos se espera. Es, sobre todo, una herida difícil de curar ya que raramente se reconoce su existencia. En la mayoría de los tratados de obstetricia, se detallan todas las complicaciones y repercusiones de la cesárea, pero rutinariamente se omiten las implicaciones psicológicas o afectivas. Tampoco los profesionales, cuando explican a la mujer los riesgos de la intervención, suelen mencionar este punto.
El mayor obstáculo para la curación de la herida emocional es precisamente el silencio con que se la rodea, la minimización o incluso la negación de su existencia. Algunas madres llegan a expresar sus sentimientos relacionados con la cesárea en las primeras semanas y es frecuente que encuentren como respuesta el típico “¿De qué te quejas si tienes un bebé sano?”, o hasta un “los bebés nacidos por cesárea sufren menos y salen más guapos”. Pero lo cierto es que la mayoría de las madres ni siquiera llegan a exteriorizar el dolor anímico que les ha producido la cesárea, bien porque se sienten culpables de sentirse mal (“Debería estar feliz con mi hija”) o porque no llegan a identificar el origen de su malestar (“Sabía que quería a mi hijo y a la vez sentía que no me importaba”). La herida emocional puede manifestarse con diferente intensidad a lo largo del tiempo. Muchas madres sólo empiezan a reconocer el dolor que les produjo la cesárea anterior cuando, años más tarde, consideran un nuevo embarazo».
«Llamamos “herida emocional” al impacto psicológico que deja la cesárea en la madre. Desde el momento en que se hace un corte en el abdomen y en el útero de la mujer para que nazca su hijo, es decir, cuando nacer conlleva una alteración tan importante de la integridad física de la mujer, podemos saber que el impacto psicológico existirá. Esto no quiere decir en absoluto que la cesárea afecte a todas las mujeres de una misma manera; nada más lejos de la realidad. De hecho, una misma intervención puede ser vivida de formas muy diferentes o incluso opuestas. Si en algunos casos la cesárea se convierte en una experiencia satisfactoria, ¿cabe entonces hablar de herida emocional? Creemos que sí, que la herida emocional siempre estará presente, sólo que a veces la asimilación es relativamente sencilla. Incluso cuando la cesárea es absolutamente necesaria y respetuosa, no deja de ser una intervención quirúrgica en el momento del parto, un sacrificio de la integridad de la madre, que acepta ser seccionada para no poner en riesgo la vida de su hijo, en la mayoría de las ocasiones, o la propia en contados casos. La cesárea es, pues, una renuncia y una pérdida de muchos aspectos relativos a cómo nos imaginamos como madres. La herida emocional va a tener, por ese motivo, mucho de duelo, de elaboración de esa pérdida; no sólo del parto soñado, sino, en muchas ocasiones, también del primer abrazo, las primeras horas o incluso días de la vida del bebé, de la salud en el posparto, de un útero intacto, de ser considerada una mujer normal o sana en siguientes embarazos».
«La sensación más generalizada entre las madres que han pasado por una cesárea es la de pérdida, es decir, el duelo por no haber tenido el parto soñado A esto se suelen añadir los problemas de identidad como madre e incluso como mujer: “No sé qué clase de madre soy; ni siquiera he podido parir a mis dos hijos”. Algunas madres se culpan de manera obsesiva por su cesárea. Algunas mujeres refieren sentirse violadas o mutiladas. La actitud hacia la cicatriz suele ser reflejo de dichas emociones.
Hay madres que confiesan que no pueden mirar la cicatriz y evitan su visión incluso en el baño. Algunas mujeres tardan años en poder acariciar su cicatriz o en permitir que alguien más la vea. Para ellas el haber estado desnudas y solas en un quirófano y haber sido exploradas delante de muchas personas constituye una experiencia muy traumática y de la que resulta muy difícil hablar con franqueza, máxime cuando no es fácil que los allegados lo entiendan como un abuso y un atropello a la sexualidad».
«El parto y el nacimiento son actos de la esfera sexual, y como todos los actos de este ámbito necesitan intimidad y respeto a los ritmos de cada persona, en este caso de la mujer. A la mayoría de los mortales nos resultaría bastante difícil hacer el amor delante de cuatro o cinco desconocidos que nos miran bajo un potente foco de luz y que nos dicen en todo momento en qué punto nos encontramos. ¿Por qué muchas parejas buscan la penumbra para hacer el amor o simplemente cierran los ojos? ¿Por qué una llamada de teléfono puede interrumpir la relación amorosa hasta el punto de que luego sea casi imposible recuperar la excitación? ¿Por qué a veces un par de copas de alcohol hacen que sea mucho más placentero y sencillo dejarse llevar y disfrutar del sexo? La respuesta es sencilla. Para hacer el amor se necesita, en cierto modo, dejar de pensar. O lo que es lo mismo, “desconectar” la corteza cerebral, el llamado neocórtex, la parte del cerebro con la que pensamos y que nos diferencia del resto de los mamíferos. Necesitamos permitir que nuestro cerebro se deje guiar por las señales del cuerpo para “sentir” con intensidad, tanto para hacer el amor como para poder parir.
El parto es un acto sexual, o incluso la culminación de éste tras nueve meses de gestación. Los humanos somos mamíferos y parimos como tales. El parto es un momento amoroso en el que intervienen las mismas hormonas que cuando hacemos el amor. No hay una manera buena o mala de hacer el amor, hay infinitas formas y preferencias; lo importante es respetar el ritmo y las necesidades de cada persona. Pero para tener una relación placentera necesitamos sentirnos seguros y respetados. (El extremo opuesto sería una violación). Exactamente lo mismo sucede con el parto. Estos ritmos, durante el amor y en el parto, están marcados por las propias hormonas: oxitocina, endorfinas, prolactina y adrenalina».
«El camino hacia la recuperación emocional de la cesárea puede parecer complicado o difícil, pero aceptar los sentimientos propios como válidos y utilizarlos como guía hacia la sanación suele ser el primer paso. El proceso es doloroso; sin embargo, a largo plazo suele producir una aceptación del trauma y un bienestar emocional inimaginable en un inicio. Sólo tu dolor te puede guiar. Debes respetarlo, honrarlo y aceptarlo, probablemente te acompañará hasta que sanes tus heridas. El día que estén curadas, es posible que el dolor te abandone, o, tal vez, se convierta en un viejo amigo que te permitió aprender una extraordinaria lección. Hablar de todos los sentimientos relativos a tu cesárea (o parto traumático) facilita el ir curando la herida emocional. Los grupos de apoyo a la lactancia y a la crianza natural son espacios muy cálidos donde las madres pueden contar sus partos y sentirse escuchadas y comprendidas. Los foros en Internet también permiten contactar con madres que han pasado por partos traumáticos o cesáreas.
La escritura es una de las formas más sencillas y saludables de terapia. Escribir la historia del parto suele ser un paso necesario y muy reparador. Algunas madres tardan meses o incluso años en ser capaces de redactar todo lo que vivieron en ese momento, pero al concluir el relato suelen sentirse bastante aliviadas. Una vez conseguido, puedes comenzar un ejercicio: escribe el parto soñado, el que no pudo ser, el encuentro deseado, cómo te gustaría que hubiese sido el nacimiento. Hazlo como una manera de recuperar esos sueños y reconocer la belleza que había en ellos, lo que te habría gustado ofrecer a tu bebé como llegada al mundo, y consérvalo como un regalo para ti o para tu bebé. El trabajo emocional es diferente en cada caso. Si te atreves a escuchar tus propios sentimientos, sin juzgarlos ni rechazarlos, poco a poco irás viendo que éstos te guían en tu proceso de sanación. Así, la tristeza inicial puede dar lugar a sentimientos de rabia o de enfado, que se pueden traducir en celos o en envidia a otras madres que consiguen un parto respetado con aparente poco esfuerzo. Otras veces la rabia da paso a la culpa, a sentir que una le ha fallado al bebé o a sí misma... Poco a poco hay que ir reconociendo todo el mérito que tienes, que hiciste siempre lo que pensabas que era mejor. No se trata de culparse, sino de ir haciendo las paces, celebrando que la maternidad muchas veces significa aceptar nuestros errores y que no por eso los hijos nos quieren menos».
«Intenta hacer una lista de diez cosas buenas que te aportó la cesárea. Es posible que sólo encuentres una o dos, a lo mejor tardas un tiempo en completarla; no hay ninguna prisa. Hasta en las experiencias más dolorosas hay detalles hermosos que nos ayudan a asimilarlas, permítete buscar todo lo bueno que la cesárea aportó a tu vida. Algunas de estas cosas positivas que a veces comportan las cesáreas, incluso si son innecesarias son: volverse más consciente de la necesidad de escuchar al cuerpo o seguir tu criterio incluso si no coincide con el de los demás, valorar la lactancia, participar de manera activa y responsable en las decisiones que conciernen a la salud de tus hijos o la tuya propia, descubrir otra forma de relacionarte con tu cuerpo».
«Muchas de las mujeres que preparan un parto vaginal confiesan su temor a sentirse fracasadas si terminan nuevamente en cesárea. Sin embargo, los conocimientos adquiridos y la energía invertida en planear un nacimiento respetado, sea parto vaginal o intervención necesaria, siempre dan su fruto, y así, la cesárea repetida, incluso si es inesperada, puede ser una experiencia gratificante y reparadora del trauma previo».
«Que hayas pasado por una segunda cesárea tampoco significa que nunca vayas a tener un parto vaginal. Hay muchas mujeres que han tenido un parto vaginal después de dos, tres y cuatro cesáreas.
Entre todas ellas, hay una historia muy especial para nosotros: el nacimiento de Mireia, un parto vaginal que sucedió después de dos cesáreas.
Durante la segunda cesárea, mientras el ginecólogo cosía el útero de su madre —Meritxell Vila— ella le dijo al médico: “A mi próximo hijo pienso parirlo por la vagina”, lo que motivó la risa de los allí presentes. Dos años más tarde, el 31 de enero de 2001, Mireia vino al mundo en un feliz parto vaginal después de dos cesáreas.
Meses después, Meritxell e Ibone fundaron el foro virtual “Apoyocesareas”, por el cual han pasado ya cientos de mujeres que buscaban ayuda psicológica para superar sus partos traumáticos. Muchas de ellas han logrado tener un parto vaginal o una cesárea respetuosa en el siguiente embarazo.
Dos años más tarde, la hermana de Mireia, la pequeña Meritxell, también vino al mundo de forma natural».

Este texto es un extracto del libro
¿Nacer por cesárea?
Evitar cesáreas innecesarias, vivir cesáreas respetuosas,
de Ibone Olza y Enrique Lebrero Martinez,
publicado por Editorial Granica.

viernes, 8 de mayo de 2009

¿Cuándo es necesaria una cesárea?

http://www.relacahupan.org/cesareas.htm
¿Cuándo es necesaria una cesárea?

¿Tenés dudas respecto al motivo de tu cesárea?
Parteras y Médicos Obstetras de la Red te responderán - Envía tu consulta pinchando aquí.

La Operación Cesárea es un Acto Quirúrgico de Cirugía Mayor, reservada sólo para serias complicaciones que podrían estar ocurriéndole a la madre ó al bebé.

Es importante saber que:

*Conlleva más riesgos y complicaciones que un parto fisiológico (ver artículo sobre riesgos): lesión a la vejiga, útero y vasos sanguíneos (2 por 100), hemorragia (de una a seis mujeres requieren transfusión sanguínea), accidentes anestésicos, coágulos en miembros inferiores(6-20 por mil), embolismo pulmonar(1-2 por mil), intestino paralizado(10 a 20/100 ligero,1/100 severo) y lesiones en el bebé por bisturí (en dedos, orejas, ojos, cabeza, entre otros)
*Mayores posibilidades de infección
*Problemas respiratorios en el bebé al nacer antes de tiempo ó de la fecha probable de parto.
*Dificulta o impide el apego y el amamantamiento
*El Post parto y la recuperación pueden resultar más dolorosas y prolongadas.
*Mayor pérdida de sangre.
*Aumenta la posibilidad de depresión posparto.
*Si el médico obstetra o la Institución que te atiende tiene más de un 15% de cesáreas en el total de mujeres que asistió, esto indica que excede el índice recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Tenés una altísima probabilidad de ser operada para que nazca tu bebé.

Indicaciones correctas de Operación Cesárea:

ºBebés intraútero con su salud muy comprometida (que no están en condiciones de atravesar un trabajo de parto)
ºNecesidad de finalizar el embarazo por enfermedad materna que no responde al tratamiento (por ejemplo diabetes o hipertensión) cuando la inducción "bien realizada" no fue exitosa.
ºPlacenta Previa OCLUSIVA TOTAL
ºDesprendimiento de placenta normo inserta
ºEclampsia
ºProcidencia de cordón irreducible
ºBebés atravesados en el útero que no se ubican de cabeza luego de intentar que gire mediante una o varias versiones externas
ºTumores que obstaculizan el paso del bebé

Motivos relativos de cesárea:

*Pelvis "estrecha"
*Sufrimiento fetal
*Infección por herpes vaginal
*Infección por HIV (depende del recuento/cantidad de linfocitos CD4)

Falsas indicaciones de Cesárea

*Bebé grande sin intentar un trabajo de parto previamente
*Bolsa rota de muchos días sin intentar una "buena" inducción
*Evitar el daño del suelo pélvico (periné)
*Bebé de cola o sentado
*Cesárea anterior
*Mellizos
*Cuando el cordón umbilical está enroscado en el cuerpo del bebé
*Bebés concebidos por fertilización o inseminación asistida
*La edad de la madre (muy joven o mayor a 35 años)
*Falla de inducción (inducción de menos de 12 horas de duración) #
*Falta de dilatación #
*Falta de descenso del bebé en el canal de parto #

#Estos tres falsos motivos de cesárea comparten un denominador común que es el poco tiempo que los profesioanales esperan para que estos procesos se completen. Si a las mujeres y los bebés se les da el espacio y el tiempo necesario y que cada uno necesita, la estadística indica que las mujeres dilatan y los niños atraviesan el canal de parto salvo contadas excepciones (1,5 %)

Artículos:

*¿Cómo evitar una cesárea? o lograr un parto vaginal después de cesárea - Compilación Debbie Díaz
*Los 15 Estudios Principales del 2006 - Fuente El Parto es Nuestro
*Los Riesgos de la Cesárea - CIMS
*Cuadro Parto Vaginal después de Cesárea - Fuente: El Parto es Nuestro

Más información en: http://www.dandoaluz.net/cesarea.htm

CESAREA: también podés elegir!!!

Comparto articulo de Mariana Giménez (Dando a Luz) sobre lo que se puede elegir en una cesárea

Que se puede elegir en una cesárea

Si no es de urgencia, tomarnos las horas que necesitemos antes de la intervención, ya sea para arreglar las cosas de último momento, hablar con otros hijos si los tenemos y dejar las cosas arregladas para estar tranquilas, con quien se quedan los otros hijos, etc. También para hacerse la idea emocionalmente. Si no es una urgencia pueden pensar y decidir a que hora quieren la intervención, una idea es que a la tardecita ya estarán solas con su pareja, en seguida viene la noche que físicamente es más reparadora que el día, pero cada una elige según sus pro / contras, tal vez si sus otros hijos van al cole a la mañana sientan que es mejor que una vez que salen del mismo tengan a su hermana/o nacido.

Presencia de acompañante, no solo el marido o quien elijan, sino también es importante que la partera esté con ustedes, conteniéndolas desde lo emocional, y es importante que durante el embarazo hablen esto con la partera, en el caso de que fuera una cesárea: si está dispuesta a estar atenta a lo que convinimos con respecto a la anestesia, por ejemplo que no nos duerman, que la nurse o el pediatra no se lleven al bebé inmediatamente si no es nuestro deseo, etc. Una buena contención es la diferencia entre la angustia y la desesperación por no saber qué le están haciendo a nuestro cuerpo anestesiado, y la calma, serenidad para aceptar y entender porque nos lo están explicando (y siempre la fantasía es más tremenda que la realidad).
Y desde luego, una persona en mejor estado emocional, hace un proceso de recuperación más sano y rápido.

Pueden pedir:
Ø Que no les aten las manos.
Ø Que el suero se lo pongan fuera del pliegue del codo ( es el mejor lugar donde hay una vena pero el peor para amamantar luego)
Ø Que el anestesista no les de nada para dormirse, es importante que estén lucidas para recibir al bebé, a veces , con la mejor de las intenciones , para que la "mamá descanse" suelen dar por el suero, calmantes que nos duermen.
Ø Que no te pongan la sonda vesical.
Ø Que no le corten el cordón al bebé hasta que deje de latir
Ø Que los profesionales no hablen cosas triviales mientras te operan.
Ø Que no se lo lleven, que lo pongan sobre tu pecho, tenés a tu acompañante y partera para ayudarte a sostenerlo, si querés que le hagan todos o algunos controles al bebé , pueden hacerlo media hora después de su nacimiento.
Ø Que no te dejen desnuda sobre la camilla mientras los profesionales se preparan antes de la operación, que no te dejen sola ni un segundo.

Ø Podes pedir que te guarden la placenta si querés llevártela (para lo cual tenés que llevar previamente un tupper)